Viaje a través de los sueños

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Summary

Luna, una chica curiosa y valiente, descubre un oscuro secreto familiar que pondrá su mundo de cabeza. Enfrentará desafíos inimaginables mientras lucha por alcanzar sus sueños. Con tantos obstáculos en su camino, ¿podrá Luna sobreponerse a las adversidades? Sin saberlo, alguien o algo la está ayudando desde las sombras, guiándola en su viaje. Este misterioso aliado no solo la apoyará, sino que también la llevará a desvelar secretos enterrados durante generaciones. ¿Qué revelaciones saldrán a la luz? ¿Será Luna capaz de descubrir la verdad y cumplir sus sueños?

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: Magix

Siempre supe que mis padres me adoptaron, pero el dato flotaba tan lejos de mi día a día que apenas dolía. Hasta hoy.

Mientras la tarde cae tras la ventana, el puntero del ratón tiembla sobre la pantalla. Termino el último párrafo de mi ensayo —​el que decidirá si consigo la beca—​y lo envío. El zumbido del portátil se apaga y, con él, la ilusión de que todo siga igual.

Un golpe suave interrumpe mis pensamientos.

—​Luna —​susurra mamá desde la puerta.Me giro en la silla, aún con los auriculares colgando de un lado.—​Dime.—​¿Estudias? —​pregunta con esa ternura que me desarma.—​Trabajo —​corrijo, secando de un manotazo una lágrima que no pienso dejar caer—​. Si quiero entrar en la universidad, necesito destacar.—​No sabía que fuese tan importante —​dice, entre culpable y perdida.—​Lo es. Y cuando cumpla dieciocho... ​me iré un tiempo. Necesito saber quién soy.

El silencio se espesa. Mamá busca algo que decir, pero se limita a asentir y sale. El clic de la puerta aún resuena cuando unos dedos tocan mi hombro.

—​Tu madre me lo contó —​dice papá. Sus ojos azules, normalmente serenos, hoy esquivan los míos—​. Si quieres marcharte, te apoyaremos.—​¿De verdad? —​Alzo la barbilla, retándolo—​. Pensé que mentiría otra vez.Él traga saliva.—​Jamás quise mentirte. Solo cumplir una promesa que le hice a tu madre biológica.

Su voz tiembla. Por un instante deja de ser el hombre fuerte que me enseñó a montar en bici y a reírme de mis caídas.

—​¿Promesa? —​repito.—​Tus padrinos —​confiesa—​.

Siento que el suelo cede bajo mis pies.

—​¿Y mi madre? —​Mi voz se quiebra, igual que la imagen de familia perfecta que guardaba como un tesoro—​. Quiero la carta. Ahora.Papá asiente y desaparece. El reloj parece atrasar hasta que mamá reaparece con un sobre amarillo entre las manos.

—​Cuando termines de leerla, hablaremos —​dice.Reconozco mi nombre escrito con tinta violeta. El sobre cruje al abrirlo. Apenas leo dos líneas:

«Luna,Soy mamá. Seguramente no me recordarás...»

Las letras se difuminan y siento que un nudo feroz aprieta mi garganta. Cierro los ojos, respiro hondo y, al alzarlos, ambos me observan con miedo a romperme.

—​¿Por qué esperaron tanto? —​susurro.—​Prometimos protegerte hasta que estuvieras lista —​explica mamá—​. Tu verdadero hogar... ​no es este.—​Hablas de Magix —​adivino, sorprendida al pronunciar ese nombre que solo existía en mis pesadillas.Papá se tensa.—​Si, Magix necesita a su princesa.

La palabra princesa rebota en las paredes y cae a mis pies como un libro abierto que no sé leer.

—​Soy una chica normal —​protesto, aunque ni yo misma lo creo ya.—​Lo fuiste durante casi dieciocho años. Ahora debes decidir —​dice papá, cansado pero firme—​. Si rechazas tu corona, tu primo la tomará y el reino sufrirá.—​¿Y si acepto? —​escupo con rabia.—​Entonces Magix renacerá contigo —​murmura mamá.

El silencio se alarga. Mi respiración retumba en mis oídos.

—​Necesito estar sola —​logro decir. Agarro mis cascos, los coloco y vuelvo la silla. Es la señal de «fin de la conversación» de toda la vida.Ellos se marchan sin protestar.

Cuando la puerta se cierra, todo se desmorona. Apago el portátil y me tumbo boca arriba. El techo blanco parece agrietarse, revelando un cielo que no reconozco.

—​¿Salvar un reino que nunca he visto? —​murmuro. Nadie responde. Quizá la respuesta llegue en mi cumpleaños. Quizá en un sueño.

O quizá, pienso mientras vuelvo a coger el sobre, la respuesta siempre estuvo dentro de mí.

Mis dedos temblaron mientras sostenía la carta. Las palabras de mi madre —mi verdadera madre— se difuminaban bajo las lágrimas que no podía contener. Ana y Josh aguardaban en silencio, como si supieran que este momento cambiaría todo para siempre.

Respiré hondo y volví a la carta:

«Luna,

Soy mamá. Seguramente no me recordarás, y por eso te escribo para contártelo todo. Cuando leas esto, ya estarás cerca de cumplir dieciocho años. Espero que Ana y Josh te hayan cuidado como sé que lo harían, porque te aman tanto como yo te amo.

No soy solo tu madre. Soy la reina de Magix, y tú eres nuestra princesa. Sé que suena imposible, pero es la verdad. Tu padre, el rey Sol, y yo hemos luchado hasta el final para proteger nuestro reino de mi hermano, quien codicia el trono. Pero la batalla está perdida.

Hoy te envío lejos de aquí, a un lugar donde puedas crecer en paz. Cuando cumplas dieciocho años, tus poderes despertarán y podrás regresar a reclamar lo que es tuyo por derecho. El Corazón Púrpura, nuestra reliquia más sagrada, es la clave para restaurar el equilibrio.

Perdóname por no poder estar contigo para verte crecer. Pero recuerda: llevas en ti la sangre de dos mundos. Eres más fuerte de lo que imaginas.

Te amaré siempre,Reina Flor de Magix»

El silencio que siguió fue tan denso que podía cortarse con un cuchillo. Doblé la carta con cuidado, como si fuera un tesoro frágil que podría desmoronarse en cualquier momento.

—¿Es... real? —susurré.

Un rato después Ana y Josh volvieron a entrar.

Josh se acercó y se sentó en el borde de mi cama y Ana se acercó por el otro lado.

—Prometimos protegerte hasta que fueras lo suficientemente fuerte para enfrentarte a tu destino. Pero Luna, tienes que entender que esto es peligroso. Tu tío...

—¿Qué pasa con mi tío? —la interrumpí. Una rabia fría comenzaba a crecer en mi pecho.

Josh intercambió una mirada con Ana antes de responder.

—Se llama Pol. Cuando tu padre murió defendiendo el palacio, él tomó el poder. Pero la corona real no lo acepta por completo. Necesita... necesita que tú mueras para que el trono sea completamente suyo.

Sentí como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago.

—Como no —escupí—.

—Por eso te trajimos aquí —explicó Ana—. Para que crecieras en un mundo donde no pudiera encontrarte. Pero ahora...

—Ahora tengo que salir de la mentira en la que e estado viviendo y volver a un reino que ni siquiera conozco —terminé la frase. No era una pregunta.

—No tienes que hacer nada —Josh me tomó las manos—. Puedes elegir quedarte aquí, vivir una vida normal. Nadie te obligará a...

—¿Y qué pasaría con Magix? —lo interrumpí—.

Ana bajó la mirada.

—Sin la verdadera heredera, el reino se desvanecería lentamente. La magia que lo mantiene unido se debilitaría hasta que solo quedara... nada.

Me levanté bruscamente y caminé hacia la ventana. Afuera, la noche había caído completamente, pero por primera vez en mi vida, no me sentía como si perteneciera a este mundo. Era como si hubiera estado viviendo en un sueño del que acababa de despertar.

—El Corazón Púrpura —dije de repente—. ¿Qué es exactamente?

—Es la fuente de todo el poder de Magix —explicó Josh—. Una gema que contiene la esencia mágica de nuestro reino. Sin ella, ningún hechizo puede funcionar correctamente.

—¿Y está en el palacio?

Ana y Josh se miraron con preocupación.

—Debería estar —dijo Ana con cautela—. Pero no hemos tenido contacto con Magix desde que te trajimos aquí. No sabemos qué ha pasado en estos años.

Me di la vuelta para enfrentarlos.

—¿Y mis poderes? ¿Cuándo se supone que despertarán?

—En tu cumpleaños —respondió Josh—. Pero Luna, pueden ser impredecibles al principio. Necesitarás entrenamiento, guía...

—¿Cuánto tiempo tengo?

Ana miró el reloj de la mesilla.

—Seis días.

Seis días para prepararme para una vida que nunca supe que tenía. Seis días para decidir si estaba dispuesta a luchar por un reino que no recordaba. Seis días para convertirme en la persona que mis padres habían muerto protegiendo.

—Necesito pensar —dije finalmente.

Ana se acercó como si fuera a abrazarme, pero se detuvo.

—¿Estarás bien?

Asentí, aunque no estaba segura de nada.

—Solo... necesito procesar todo esto.

Después de que se fueron, me quedé sentada en la cama con la carta aun en las manos. La letra púrpura parecía brillar bajo la luz de la lámpara. Por primera vez en mi vida, tenía respuestas a las preguntas que me habían atormentado durante años.

Pero ahora, las preguntas eran mucho más grandes.

¿Tenía el valor de enfrentarme a un tío que había matado a mis padres? ¿Podría salvar a un reino entero? ¿Y si no era lo suficientemente fuerte?

Guardé en el cajón de mi mesilla. Mañana tendría que empezar a buscar esas respuestas.

Pero esta noche, por primera vez en estos años, sabía exactamente quién era.

Soy Luna, princesa de Magix.

Y tenía una corona que reclamar.