Magia Rusa: Entre memorias perdidas.

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Summary

En Rusia, donde la nieve es casi a diario, guarda secretos y magia antigua susurra entre las sombras. Vera Aristov alucha con un pasado que recuerda muy poco y con un padre que nunca le dejo escapar, asi como otros oscuro secretos de la fria magia Rusa. Elias prewett, un legeremante capaz de leer pensamientos, llega para ocupar un puesto y ayudar a descifrar recuerdos. Una historia que lleca suspenso, romance y tragedia realista, donde la mente puede ser el escenario más peligroso de todos.

Genre
Drama/Fantasy
Author
Vera
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Vera

CAPÍTULO 1

PARTE I: Vera

No tengo recuerdos puros desde la infancia, al menos no del todo claro, siempre he pensado que mi vida había sido oscura, triste sin sentido, que el día a día estaba ahí porque sobreviví, al menos eso pienso.

Mi hermana Melliza Anastasia, siempre habla que no tengo la razón en ello, que tuvimos una infancia tranquila, algunos días lleno de tranquilidad, sin embargo, he llegado a la conclusión que su realidad es diferente a la mía.

Anastasia y yo apenas nacimos por unos minutos de diferencia, yo soy mayor por 3 minutos exactos, ambas en el centro de Rusia, descendientes de una de las familias fundadoras del Colegio de Magia y Hechicería de Rusia, los Aristov, sus color vino y su animal representativo era el caballo, por ser ágiles y tener una fuerza ante cualquier situación.

Eso nos hacía una familia económicamente y socialmente acomodadas y muy vista para las familias del mundo mágico Ruso.

Lo cual pensándolo bien no creo que haya sido algo en el buen sentido tantas miradas que juzgan y siempre siendo el foco ante cualquier movimiento.

Eso hizo que mi familia estuviera de puertas abiertas ante cualquiera, siempre teníamos que llevar la etiqueta de ser magos o brujas poderosas y bien vistas, por ello la crianza en la familia Aristov era dura, sin flexibilidad al fracaso, cómo es posible que nuestros antepasados hicieron una escuela, fundaron muchas cosas, ¿que le tocaba a las nuevas generaciones? seguir dejando huella ante el mundo mágico, cueste lo que cueste.

Esta historia empieza hace unos años atrás, cuando Anastasia y yo teníamos 10 años, mi familia se crió en una granja de gran tamaño donde naturalmente criamos caballos de generación en generación, como un legado de que nuestro animal familiar nunca terminará de existir.

Mi madre una mujer hermosa, de tez blanca cabello corto y negro intenso era una bruja de sangre pura proviniente de la familia Ivanov, eran conocidos por tener grandes cantidades de tiendas magicas no solo en Rusia si no alrededor del mundo magico.

Mis abuelos prácticamente pactaron aquel matrimonio desde que ellos eran pequeños, para mantener un linaje no solo de sangre pura, sino entre familias con grandes influencias y reconocidas en el mundo mágico.

Mi madre era aficionada de la equitación, aparte de ser una madre amable y presenta para nosotras, nos mostraba algo que amo y la hacía sentir libre, ser ella, tanto a mi hermana como a mi desde pequeña nos regalo un caballo cada una, la de Anastasia era completamente blanco y el mio era un caballo completamente negro, le bautece como Vecher, significa noche en Ruso, mi amigo fiel desde que nacio, un caballo con caracter y dificil de ganar su confianza, mi mamá decia que teniamos una personalidad igual.

Una tarde junto a los campos mi madre y yo practicamos equitación, ella deseaba ir más allá de donde normalmente íbamos, lo cual no me pareció mala idea conocer más allá.

El campo era un poco desigual, casi nada plano con hierbas y arbustos que lograba invadir la visibilidad.

-Mamá, me cuesta mucho seguirte el paso, no veo casi nada del camino - comenté en tono preocupado

-Vamos Vera, la regla número uno cuando salimos es no tener miedo y confiar en ti y en tu caballo

Esta seguía el ritmo del paseo cada vez más rápido, hasta el punto que perdí de vista aquella mujer, me comencé asustar preguntándome a mí misma

¿Mi mamá adónde habrá ido?

¿Estará bien?

¿y si me pierdo y comienza a oscurecer?

tranquila Vera mamá regresara...

seguí avanzando, mis manos temblaban de temor y ansiedad, hasta que logre ver que estaba un poco más adelante saludándome con una sonrisa, sin decir nada sabía que era un señal para seguirla sin temor, y justo eso hice la seguí hasta que en un momento su yegua se deslizó de la pequeña colina en la que me saludaba, vi como se esforzaba por domar a su yegua y equilibrar el desliz.

Hice que Vecher corriera lo más que podía, olvide el miedo de ir hacia ella, ahora el miedo porque algo malo pasara esta latente.

-MAMÁ - grité muchas veces hasta perder la cuenta, yo sabia que corría hacia ella pero el camino no avanzaba, nunca llegaba para ayudarla, hasta finalmente ella cae cuesta abajo golpeándose todo, al llegar a su cuerpo la sangre de su cabeza comenzaba a salir sin control.

-Mamá despierta...mamá por favor te necesito, ¿no se que hacer?- dije en tono de ansiedad sin control

su cuerpo comenzaba a tornarse más pálido de lo que era y sus ojos, sus ojos miraban al vacío sin expresión alguna, mi corazón latía como nunca, ¿que hacía? ¿buscaba a alguien? ¿la dejaba sola?. tengo 10 años, no se que hacer, siempre me han dicho que decir, que pensar todo, hoy justo tenía que tomar una decisión, cerré los ojos ya con lágrimas en las mejillas, mande a Vecher de regreso a la granja

-Vecher busca Anastasia , ella sabe que si estás sola algo pasa y te seguirá...

me quede sola en ese atardecer, el viento se sentía en pausa, nada existía solo yo y mi mente, solas perdida entre el pensamiento todo es tiempo

-MI AMOR - un grito grave desgarrador - la voz de mi padre, quien se acercó sin mirar nada más que a mi mamá, y es que el matrimonio en sí estaba arreglado, pero ellos, lograron amarse - ¿QUE LE HICISTE? - me gritó

No pude responder estaba paralizada sin saber qué había ocurrido, Anastasia tomó mi mano, dándome su apoyo y luego de eso mi recuerdo se pierde y cuando recuerdo no puedo pasar de esta parte, no sin quebrarme en mil pedazos.

Recuerdos vagos de un funeral, flores blancas, vestimentas elegantes negras, su ataúd, pero no más que eso.

Mi padre desde ese día olvidó a su hija mayor, ya no existía cariño, solo odio, solo eso, después de ese año pasaba menos en casa y al siguiente Anastasia y yo entrábamos a estudiar de lleno la magia en la escuela de Rusia.