CAPÍTULO ÚNICO
Advertencia: habrá incesto entre Mario y Luigi, por lo que, si no te agrada este contenido, no lo leas.
Narra Luigi
Ya han pasado dos años desde que vencí por tercera vez al Rey Boo. Reconozco que aquella vez fue la más difícil de todas, pero con la ayuda de Gomiluigi conseguí encerrarlo junto a la dueña del hotel y salvé a Peach, a los tres Toads, al profesor Fesor y en especial a mi hermano.
Pero últimamente estoy sintiendo algo más que un amor fraternal por Mario. Sé que está mal que dos hermanos se enamoren, por eso procuro mantener mi secreto ante todos. No sé qué diría, pesaría o haría Mario si lo supiese.
Es plena noche y despierto asustado debido a una fuerte caída en la habitación de Mario. Con el corazón latiéndome a mil por hora me levanto de la cama, salgo de mi habitación y llamo a la puerta de Mario.
L: “¿M-Mario?, ¿E-e-estás b-bien?” No recibo respuestas. “V-voy a e-entrar.” Cuando abrí la puerta vi la habitación bastante oscura, más oscura que la noche en sí. “*Oh, no, ¿por qué tengo la sensación de que esto ya ha pasado?*” Tras un parpadeo la oscuridad desapareció y Mario estaba de pie mirando a la ventana. “¿B-bro?”
Me acerco, levanto la mano para agarrarle del hombro y cuando estoy a punto de tocarle, al igual que en las películas de terror, se da la vuelta y su cara… esa cara. No era la de mi hermano: esos ojos purpura, esos afilados dientes y esa siniestra sonrisa. El Rey Boo había poseído a mi hermano mayor. No pude evitar gritar y decidí correr, pero cuando salí al pasillo él estaba en frente mía.
M/RB: “Buenas noches, Luigi. Veo que no me has echado de menos.”
L: “R-rey B-boo, ¿c-cómo has c-co-conseguido escapar?”
M/RB: “No es de tu incumbencia.”
L: “¿Q-qué q-quieres?, ¿p-por qué has poseído a mi hermano?”
M/RB: “Solo venía a decirte que no volveré a meterme en tu camino. Permaneceré encerrado en esa jaula de contención para siempre.” Suspiro de alivio. “Pero solo con una condición.”
L: “¿Condición?, ¿qué condición?”
M/RB: “Aquí es donde entra tu querido hermano…”
M: “¡NO, LUIGI, NO LE ESCUCHES, HUYE!”
L: “¡Mario!, ¿¡qué es lo que quieres, Rey Boo!?”
M/RB: “Como bien sabes tú me derrotaste tres veces, así que vas a follarte a Mario y vas a correrte dentro de él TRES veces.”
L: “¿QUÉ!? ¡NUNCA!”
M: El Rey Boo le empezó a ahogar ante mi respuesta. “L…Lui….gi…”
L: “¡NO POR FAVOR, NO LE HAGAS DAÑO!”
M/RB: “¿Obedecerás entonces?”
L: “Si.”
M/RB: “Buen chico, Luigi. Empecemos entonces.”
Dichas esas palabras me elevó hasta mi cuarto tirándome en mi cama. Dios, lo que voy a hacer no lo he hecho con nadie y eso me aterroriza y mucho, pero mi hermano me necesita. Si pude con los puzles y los fantasmas del hotel puedo con esto, a pesar de no contar esta vez con ninguna Succionaentes.
M/RB: “Bien, Luigi, desnúdate.” No tengo más remedio que obedecer. Mientras me quito la camiseta y el pantalón del pijama, ya en ropa interior, se relame los labios. “Fíjate, cuanto control tengo sobre ti, Luigi. No te preocupes, ahora desnudo a tu querido hermano.” Lo estaba desnudando de una manera que me hacía sentir un calor que jamás había sentido. “Haciéndote el chico bueno cuando te pone cachondo el cuerpo desnudo de Mario. Menudo incestuoso, ja ja.”
Tal vez sea eso lo que siento por Mario. La sensación de tocarle y que él me toque a mí. Ya completamente desnudo el Rey Boo me arrincona donde estaba mi almohada y me lame el cuello pasando por mi mejilla mientras tiemblo por el miedo y las lágrimas salen de mis ojos.
L: “P-por favor… n-no hagas e-eso.”
M/RB: “Tú a mí no me das órdenes. Jamás pensé que sin ropa fueses tan lindo, que buen gusto tiene tu hermano.” Mario también tenía el mismo bulto que yo. “Exacto, la erección de tu hermano no es mía sino suya. ¿Quieres verla?” No me dejó contestar y le retiró su ropa interior. “Menudo par de enfermos mentales que este reino tiene como héroes. En fin, ¡túmbate mi pequeña zorrita!” Me posicionó tumbado boca arriba.
L: “No puedo ser una zorra si nunca lo he hecho, y lo sabes.”
M/RB: “Oh, pero ambos lo seréis.” Otra vez esa sonrisa. Le va a desfigurar a Mario su rostro.
L: “*Espera, ¿Mario también es…?” Mis pensamientos se desvanecieron cuando el Rey Boo dejó caer el cuerpo de Mario metiendo mi pene en su entrada. Un grito salió de Mario. Esa era su voz, su verdadera y bonita voz. “¡Lo siento Mario, no pensé que dolería tanto!”
M: “N-no, Luigi, tú no tienes la culpa de esto.”
M/RB: “Buajaja, no pensé que Mario tuviese tanta fuerza de voluntad como para ser él mismo incluso estando poseído.”
L: “É-él es fuerte, más de lo que tú c-crees.”
M/RB: “Eso ya lo veremos. A ver si consigo estimularte, Luigi.” Está deslizando sus manos por mi pecho deteniéndolas en mis pezones. Los está acariciando para luego estrujarlos, duele. “Dime, Luigi, ¿serías capaz de herir a tu hermano incluso si es en defensa propia?” No le doy respuesta alguna. “Genial, porque si me hieres se lo harás a Mario.”
Se acerca a mi cara para lamerme sin dejar ninguna parte. Pero de repente unas uñas se clavan en mi espalda, creo que hasta estoy sangrando. No pude evitar gritar por el dolor no sin antes de que me mordiera en el cuello.
L: “P-por favor… d-duele mucho.”
M/RB: “No sabes las ganas que tenía de hacerte esto, las ganas que tenía de herirte, torturarte… O mejor dicho, ¡TORTURAROS A AMBOS!” Se auto arañó en el pecho llegando hasta su barriga. Las lágrimas salen de Mario debido al dolor físico. Sin duda Mario sigue ahí. “Que bien sienta esto, ¿no crees?”
M: “S-siento que hayas tenido que ver eso, bro.”
L: “M-Mario…” La ira me está quitando todo ese miedo, mi amor hacia mi hermano me devuelve las fuerzas. “No te preocupes, bro.Te salvaré.”
M/RB: “Oh, qué bonito. Ahora el niño llorón se nos ha vuelto valiente. Esto solo ha sido el aperitivo. Prepárate, Luig,i porque ahora viene el plato fuerte.”
Hemos estado ya casi dos horas y ya me había corrido dos veces. Solo una más y la pesadilla habrá acabado. La verdad es que el Rey Boo no se ha comportado como cuando empezamos, pero aun así debo estar alerta.
En ningún momento cambiamos de posición, todo el tiempo era ya tumbado en la cama boca arriba y él sentado con mi pene dentro. Es bastante agotador incluso si no soy yo el que se está moviendo. Fue cuando en el intento de que soltara por tercera vez mi “leche” volvió a clavar sus uñas esta vez en mis hombros.
L: “H-hey… e-espera.”
M/RB: “¿Ibas a decir algo, Luigi?”
L: Me da bastante vergüenza. “P-por favor… ten c-cuidado…”
M/RB: “Dilo, Luigi. Di el nombre de tu amo.”
L: “P-por favor… ten c-cuidado… Rey Boo.”
M/RB: “Buen chico. Te has ganado una recompensa.”
Fue cuando sacó mi pene de él, puso su cara enfrente de éste y empezó a lamerlo. Dios... como me está volviendo loco el que la lengua de Mario lamiese mi pene con la punta. Ya sumergido por el placer y con las defensas bajas el Rey Boo me mordió y se lo metió a la boca. Duele bastante, tanto que grité por el dolor y las lágrimas salían. Para rematar agarró mis testículos y empezó a estrujarlos.
L: “N-no lograrás que t-termine s-si me rompes por…” Apenas podía hablar debido al dolor.
M/RB: Se sacó mi pene de la boca y soltó mis testículos. “Oh, tienes razón. ¿Qué te parece esto entonces?” Agarró una de mis manos y la posicionó en el pene de Mario. “Te está poniendo cachondo, ¿eh?” Volvió a meter mi pene dentro de él. “Adelante, Luigi. Masturba a tu hermanito. Los dos lo deseáis.” Otra vez esa sonrisa.
L: “¡Deja de sonreír así! ¡Vas a desfigurarle la cara!”
M/RB: “Bueno, bueno, ya no sonrío más si es lo que quieres.” Le agarré del pene y empecé a masturbarle. “Ni cinco minutos y ya te quieres correr. Deja que esta vez sea Mario el primero en correrse.”
¿Qué pasaría si fuese yo el primero en correrme?, ¿acaso mataría a mi hermano solo por desobedecer involuntariamente? Debo de aguantar las ganas. Masturbo a Mario lo más suave y placentero que puedo llegar a hacer, sus gemidos me dicen que ya está a punto de llegar al orgasmo. Y ahí fue cuando salió su leche manchando mi barriga e introduciéndose un poco de ésta en mi ombligo.
M: “Ah…. Luig….” Cayó rendido encima mía cuando me corrí dentro de él.
L: “¡Whoah!”
Mario estaba hiperventilando, su corazón latía tan rápido que casi se le saldría de la garganta. No podía creerlo, lo hice, la pesadilla había terminado. Abrazo a Mario por la alegría. Pero en eso el Rey Boo se encontraba enfrente de nosotros.
RB: “Ya estamos en paz. Aunque no te creas que ha estado bien, te he dejado una cicatriz de por vida.” Se da la vuelta para marcharse. “Que duermas bien esta noche, Luigi.” Y mientras ríe desaparece de la habitación.
L: Alzo mi mano a su cabello para apartárselo y comprobar que esté a salvo. “Hey… ¿bro?”
M: Abre sus ojos y los clava en mí mientras recobra el aliento. “Hey. Hola, bro.”
L: “*Menos mal, eres realmente tú y estás bien*.”
Estuvimos un buen rato tumbados al lado del otro para descansar y asimilar lo que había pasado. Nuestros cuerpos estaban cubiertos de heridas, sangre que surgía de éstas, sudor y nuestro semen. Me sentí tan culpable de que el Rey Boo usase a Mario en mi contra.
M: “Gracias por rescatarme del Rey Boo, Luigi.”
L: “No tienes por qué dármelas, tú haces lo mismo por mí cuando se trata de Bowser.”
M: “Pero, ¿estás bien? Siento haberte hecho daño.”
L: “Ese no eras tú. Y en todo caso yo debería ser el que pida perdón.”
M: “No te disculpes por algo que no has hecho.”
L: “Pero el Rey Boo estuvo a punto de matarte, y todo porque me interpuse en su camino.”
M: “Mejor eso que dejar que él nos encerrase a todos en cuadros o que esos fantasmas invadieran el mundo. Luigi, tú has sido el héroe en esas ocasiones.” Era increíble cómo en el fondo Mario siempre me ha admirado. “Pero esta noche está claro que elegí bien a MI héroe.”
L: No puedo evitar sonrojarme ante el comentario de Mario. “Y-yo…”
M: Suelta una risita. “Bueno, creo que MI héroe merece una recompensa. ¿Y si hacemos cómo que esta sí es nuestra primera vez?”
L: “¿Vale?”
M: “Ven aquí.”
Nos besamos apasionadamente y nos abrazamos. Sentir la cálida piel del desnudo cuerpo de Mario contra mí hacía que mi pene volviera a ponerse duro y mi corazón latiese más rápido. Una sensación de seguridad y confianza me inundaba al abrazarlo, pues Mario sentía lo mismo por mí y me lo demostraba con cada caricia mientras nuestras lenguas jugaban entre ellas.
L: “Dios, así se siente mucho mejor.”
M: “Lo mismo digo. Ahora túmbate y deja que Mario se ocupe de todo.” Posicionó mis piernas en sus hombros y acerca su pene a mi entrada.
L: “Pero, Mario, ¿tendrás fuerzas para esto?” Me preocupé de si la posesión le había dejado cansado, ya que según las experiencias de Mario lo que en realidad afecta es al cuerpo.
M: “Si, no te preocupes por mí.”
Estaba tan excitado que no necesitaba que Mario me preparase. Se introdujo lentamente para que no me doliese. El pene de Mario es más grueso que el mío, y a Mario le preocupaba que volviera a sentir dolor después de todo lo que nos hizo el Rey Boo. Pero no dolió en lo absoluto, todo lo contrario. Sentir a Mario dentro de mí era tan gratificante y tan único que grité de placer como respuesta.
L: “¡S-se siente… genial!”
M: “¡Dios, Luigi! ¡Se está tan calentito y cómodo aquí dentro!”
L: No me lo esperaba. “N-no digas eso, que me da vergüenza.”
Mario seguía penetrándome dando justo en el sitio que más me ponía y él era consciente de que era ese mismo lugar. Aun así me sentía avergonzado de que me mirase, pero le ponía más verme gemir y sonrojarme.
M: Me puse las manos a la cara y me las retiró. “No te cubras. Así puedo ver mejor lo hermoso que eres.” Mi corazón parecía que se saldría del pecho. “¡Oh, Luigi, me voy a correr!”
L: “¡Si, hazlo! ¡Córrete dentro de mí!” Cuando Mario me advirtió de que iba a soltar su semilla yo también quería hacerlo.
Y así fue, mientras gritábamos nuestros nombres mi interior era rellenado por el esperma de Mario y nos manchamos más por mi esperma. Mario salió de mí, estábamos hiperventilando por el momento.
M: “¿Qué te ha parecido?”
L: “Ha sido…” No encontraba la palabra perfecta para describir lo que había pasado.
M: “Lo que eres tú.”
L: “¿Qué soy yo?”
M: “Hermoso.” Me volví a llevar las manos a mi cara por la vergüenza y Mario rio. Me agarró de los brazos y me besó. “Descansemos. Mañana habrá que limpiar todo este desastre. Y también tenemos que bañarnos.” Me guiñó el ojo.
L: “¿Qué te ocurre en el ojo?” Pregunté preocupado.
M: “Me encanta lo inocente que sigues siendo. ¿Quieres que nos bañemos juntos mañana por la mañana?”
L: “S-si…” Y caí desmayado por la excitación.
M: “Dulces sueños, Luigi.” Sentí que me besó en la frente y se tumbó para descansar.
Narradora
A lo lejos de la casa de los hermanos el Rey Boo se alejaba para volver a su prisión tal y como le prometió a Luigi, tras ser testigo del acto que su mayor enemigo tuvo con su hermano.
KB: “De verdad… Ambos estáis enfermos.”
Ha sido bastante largo este one short, pero estoy segura de que habrá valido la pena.
Espero que os haya gustado.
Nos vemos 💕