Prologo
P.O.V. del oficial — 18 de marzo de 2024, 16:35
Primer caso registrado. Dos víctimas.
Mujer, cabello rubio platinado, complexión delgada, cuerpo de modelo.
Hombre, afrodescendiente, edad media, complexión promedio. Marca en la mejilla izquierda, aún sin identificar si es cicatriz o tatuaje.
No hay relación aparente. No hay patrón visible.
La mujer presenta una incisión quirúrgica en el abdomen, precisa, limpia. El tipo, en cambio, recibió una sola puñalada directa al corazón. Letal. Sin señales de forcejeo.
No dejaron notas, ni símbolos, ni rastros… salvo un único cabello blanco, largo, recogido en la escena.
Lo enviamos al laboratorio.
No hubo cámaras. Solo un testigo: un indigente que jura haber visto a un “monstruo negro” con ojos rojos desvanecerse entre los callejones.
Estaba borracho. No sé si creerle. Pero hay algo que no me cuadra. Esa precisión. Esa frialdad. Ese silencio.