Capitulo I : Lo ví bajo la lluvia
Ese día llovía más de lo normal.
Leonardo, de 14 años, se quedó parado en la puerta del colegio, mirando cómo el agua golpeaba el patio. Todos ya se habían ido, menos uno.
-¿No te vienen a recoger? -preguntó una voz a su lado.
Era José, un chico de 13 años que casi nunca hablaba. Siempre estaba solo, siempre dibujando en su cuaderno.
Leonardo negó con la cabeza, encogiéndose de hombros.
-No.... A mí tampoco.
José temblaba un poco por el frío. Leonardo frunció el ceño, como molesto, pero en realidad era su forma de preocuparse. Miró a su alrededor, suspiró, y caminó hasta donde estaba José.
-No te quedes ahí -dijo, quitándole el paraguas de las manos para abrirlo él mismo-. Compartámoslo.
José lo miró sorprendido. Leonardo no le dio opción, simplemente se acercó y lo cubrió con el paraguas pequeño de flores azules. José olía suave, como a shampoo de almendras y un perfume ligero que no era suyo, sino probablemente de su casa.
Caminaron juntos hasta la reja del colegio. José iba muy pegado a él, con la cabeza baja y el corazón latiéndole rápido en el pecho. Podía sentir el calor que emanaba Leonardo, que caminaba erguido y serio, sujetando el paraguas sobre ambos sin mirarlo.
-Gracias... -susurró José, apenas audible entre la lluvia.
-No tienes que agradecerme por cosas así -respondió Leonardo, sin voltear.
Cuando llegaron afuera, la calle estaba desierta, como si todos se hubieran escondido de la tormenta. José levantó la mirada y se encontró con los ojos de Leonardo. Por un segundo, se sintió completamente expuesto, como si Leonardo pudiera ver todo de él, incluso eso que siempre trataba de ocultar.
-Si quieres... -dijo Leonardo, apartando la mirada con un leve rubor en las orejas- mañana podemos volver juntos a casa. Aunque no llueva.
José parpadeó varias veces, sintiendo su pecho temblar con una sensación cálida y extraña. Asintió, sin poder decir nada, y bajó la vista de nuevo, mordiéndose el labio para que su sonrisa no se notara tanto.
Un trueno iluminó el cielo detrás de ellos. La lluvia seguía cayendo, pero bajo el paraguas de flores azules pero José sintió que no hacía frío.