El reino de las llamas silenciosas

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Summary

En un mundo dividido por los cuatro elementos —Fuego, Agua, Tierra y Aire—, una antigua traición rompió el equilibrio mágico que unía a los reinos. Desde entonces, cada uno vive encerrado en su propio poder, aislado, temeroso… mientras una grieta oscura crece en el corazón del mundo, devorándolo todo lentamente. Kaela, una niña huérfana que ha vivido toda su vida en los márgenes del volcán Vharad, descubre que el fuego no la consume… la llama. Tras una erupción devastadora, es rescatada por un misterioso anciano que le revela una verdad imposible: Kaela ha sido marcada como la nueva Guardiana de la Llama del Origen, y su destino es restaurar el equilibrio de los elementos antes de que el mundo colapse. Pero el fuego que lleva en la sangre es tanto un don como una maldición. Las sombras que iniciaron la Ruptura han despertado… y no permitirán que Kaela cumpla su destino. En un viaje lleno de secretos antiguos, alianzas improbables y magia salvaje, Kaela deberá cruzar los cuatro reinos, enfrentar sus propios miedos y descubrir que a veces, el poder más peligroso es aquel que arde en silencio dentro de uno mismo.

Genre
Fantasy
Author
Nikol
Status
Complete
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1: La niña del volcán

PARTE I – EL DESPERTAR

El cielo ardía de rojo. No era un atardecer, ni una tormenta, ni fuego común. Era el aliento del volcán de Vharad, un gigante dormido durante siglos que esa noche gritaba su furia a los cuatro vientos.

En medio del caos, entre los rugidos de la tierra y el polvo negro que cubría el mundo, una figura pequeña corría descalza por un sendero de roca incandescente. Tenía doce años, cabello oscuro como la obsidiana, y en sus ojos brillaban brasas vivas, como si el fuego le habitara el alma. Su nombre era Kaela.

No lloraba. No gritaba. Solo corría, como si supiera exactamente hacia dónde debía ir, mientras todo a su alrededor se derrumbaba. Las aldeas a los pies del volcán ya eran ceniza, y el aire quemaba al respirar. Pero Kaela no se detenía. Algo más antiguo que el miedo guiaba sus pasos.

En su cuello colgaba un colgante en forma de llama, tallado en una piedra roja que parecía vibrar con cada latido del volcán. No sabía de dónde lo había sacado. No sabía por qué era la única que no se quemaba. Solo sabía una cosa: tenía que llegar a la cima.

Allí, entre el temblor de la montaña y el rugido de la lava, la esperaba una figura envuelta en una capa roja. Un anciano de mirada profunda, que no parecía sorprendido al verla.

—Llegaste antes de tiempo —dijo con voz grave—. Eso significa que el fuego te ha elegido.

Kaela no respondió. Solo sintió cómo una fuerza interior que nunca había sentido la empujaba hacia el borde del cráter. El colgante ardió sobre su pecho, y una voz, no del anciano, sino del propio fuego, susurró en su mente:

“El equilibrio ha sido roto. El Reino de las Llamas te llama, Kaela. Debes despertar.”

Y entonces todo fue luz.

Una explosión silenciosa.

Un nuevo comienzo.