Ka'mah yomori

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Summary

¿QUE ES KA'MAH YOMORI? Es una obra (Novela Escrita) epica de fantasía heroica ambientada en la selva amazonica antes de la llegada de los españoles (conquista española). —Ka'mah: son poderes sobrenaturales, que trajeron dioses de las estrellas. —Yomori: tribu amazonica El primer arco se llama "AMANECER 🌄" Y constara de 100 capitulos, Dónde voy a abordar temas y conflictos de diferentes ámbitos ya sea: drama, traición, venganza, terror/horror, romance, tragedia, ciencia ficción, oscuros secretos, la muerte etc. ¿DE QUE TRATA LA HISTORIA DE KA'MAH YOMORI? trata de un adolescente llamado ka'mah de la tribu "yomori". El y sus mejores amigos vivirán aventuras increíbles e irán en busca de una de las fuerzas más poderosas de la selva amazonica el "ka'mah". traída de lo más recóndito de las estrellas.

Genre
Fantasy
Author
Epic_art
Status
Ongoing
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
16+

AMANECER_ UNO

"CAPITULO_1"


“Siempre saldrá un amanecer, después de una noche oscura”.


“AMANECER”.

La niebla llego ingresando lentamente al paraíso verde y empezó a enroscarse con un rocío fino de lluvia entre los arboles de la selva amazónica, se escucha el sonido del río que golpea las piedras con la corriente de sus aguas llevando consigo incontables hojas que caen de los árboles, se escuchaba el canto de innumerables aves, comunicándose los unos a los otros dando la bienvenida al “amanecer de un nuevo día”.

olía a vida a tierra húmeda a flores que huelen a un aroma embriagador para atraer a un colibrí, los rayos de la luna se filtraban por entre las hojas de los árboles, iluminando una telaraña cubierta de rocío. De repente un aroma nauseabundo tiñó la selva amazónica podía percibirse un olor a cadáver en estado de putrefacción, tan intenso que hasta los animales que merodeaban cerca huían despavoridos.

En lo alto de un árbol, un nativo de la tribu yomori, con una cicatriz en la frente, mira el horizonte. Observando cada rincón de la selva. En una de sus manos lleva una lanza afilada.

—Sniff!, sniff —olfatea el aire en busca de un olor pestilente que no pertenece a esa zona del bosque. Ha estado siguiendo su rastro desde hace un buen rato, con expresión de incertidumbre, saltando de árbol en árbol y trepando por las ramas con la agilidad de un gran simio.

—Sniff!, sniff (vuelve a olfatear).

—¿este pestilente olor de dónde viene?.

—Dijo el nativo frotándose la cicatriz y saltando de rama en rama.

Entre más exploraba más cosas inusuales veía en su camino, alguien había pasado por ahí, algún intruso de procedencia desconocida, paro de repente y cambió la mirada muy lentamente hacia abajo, detuvo la mirada, el olor era más intenso inmediatamente bajo del árbol y en el suelo encontró algo.

—¿Estás pisadas en la tierra?.

—se pregunta extrañado y pensativo.

Se arrodillo toco las huellas.

—sniff —olfatea la tierra cuidadosamente, miro para todos lados extremo por extremo, de un salto fue hacia la dirección que indicaba las huellas y ese aroma extraño y fétido en particular.

(“AAAAHHHHHH”)

se escuchó un grito de terror no muy lejos de ahí. El nativo sorprendido se dirigió rápidamente hacia el gritó sospechoso.

MIENTRAS TANTO EN LA ALDEA YOMORI

Ya estaba por amanecer en la selva amazónica, aún se podía distinguir la luna y las estrellas iluminando la aldea yomori. Y en una maloca en particular ocurría un suceso extraño......

—¿Quienes son respondan...?

—¿Que es lo que buscan que quieren de mi?

—¿Por qué nunca me dicen nada?

Ka’mah hablaba en su mente mientras observaba dos entes oscuros que lo miraban, por más que intentaba levantarse y gritar su cuerpo no le permitirá realizar ningún tipo de movimiento, talvez estaba en una (Parálisis del sueño).

—¿respondan por que siempre me visitan en las noches?

—volvió a preguntar ka’mah en su mente, mientras observaba dos sombras frente a él.

Los seres oscuros frente a él movieron su cabeza y chocaron miradas por un instante, de repente uno de ellos cambio la mirada hacia ka’mah, levanto el brazo y muy lentamente puso su mano hacia el rostro de ka’mah, ingresándolo en un sueño profundo y haciéndole dormir nuevamente......

—¡Ka’mah levántate ya es hora de partir!.

—Se escuchó una voz gritar desde lo lejos.¡Ka’mah ya estamos todos, ven rápido!....

¡Ka’mah!.... (Volvió a escucharse el grito desde lo lejos)

—que paso ya amaneció dijo ka’mah levantándose lentamente de su hamaca y sentándose en el borde de su cama.

—otra ves esa pesadilla, ¿por qué tengo estos extraños sueños son reales? —se pregunto ka’mah tocándose la cabeza y frotándose el rostro con ambas manos mientras despertaba.

—Ka’mah vamos de caza, ya estamos todo el grupo mono esperándote —ingreso Juma, a la maloca privada de ka’mah.

—Hola juma, está bien solo déjame tomar mi flecha y partimos.

—apúrate el líder está furioso, por qué tardas tanto.

—ok, ok voy enseguida —respondió ka’mah, tomando su flecha.

Empezaba a sentirse la presencia de los rayos del sol la neblina empezó a despejarse el sol brillante como cada mañana, ni una sola nube en el cielo solo una cálida brisa mañanera tocaba la piel descubierta de seis nativos cazadores un adulto y cinco jóvenes de la tribu “yomori”. Cómo todas las mañanas salían a cazar y traer la carne que alimenta a toda la tribu. Caminaban largos trayectos de selva y con mucho sigilo, buscaban el alimento del día. Los jóvenes ya tenían experiencias en la caza desde niños, toda una generación de cazadores.

Uno de los jóvenes cazadores, el más intrépido y curioso, observa el horizonte desde la copa de un árbol. Allí estaba, como todas las mañanas, sintiendo una fascinación profunda por lo desconocido. Con una mano se sostenía de una rama para no caer, mientras que con la otra se protegía el rostro de los rayos del sol. Sus ojos reflejaban una atracción irresistible por lo misterioso; la certeza de que había algo nuevo que encontrar al final del horizonte, más allá de la densa selva y las imponentes montañas que cubrían todo el territorio Yomori.

—¡Ka’mah me escuchas puedes ver algo desde donde estás, se escuchó una vos gritar desde abajo!

—¡Si por allá!—respondió señalando con la mano.

* (“Ka’mah joven aprendiz de la tribu yomori, delgado aventurero y curioso”)

—¡Está bien les diré a los demás! —grito A’kan, haciendo una señal para que bajara del árbol.

* (“A,kan líder guerrero encargado del “grupo mono”, un hombre alto y moreno de la tribu yomori).

Ka’mah antes de bajar del árbol percibió un olor extrañó que venía de dirección del sol, era un aroma que nunca había sentido antes. percibía un aroma a putrefacción, Pero había un aroma junto con el, un olor que no podía describir con exactitud. Aunque el quisiera ir para descubrir el origen de ese pestilente aroma no podía, por qué tenía deberes que cumplir junto con los demás nativos del grupo mono. Y dejar los deberes a medias era una falta grave.

Después de haber percibido ese olor, bajo rápidamente del árbol como todo un experto, descendiendo de rama en rama no tenía miedo a caer o resbalar, el sabía que rama pisar y dónde agarrar para no caer. Al llegar al suelo tomo su flecha y se puso en posición de caza.

—Miren allá, en esa dirección —señaló en silencio el líder del grupo Mono, apuntando con el dedo hacia los cinco jóvenes a su cargo. Estos dejaron de hacer ruido de inmediato e inclinaron muy lentamente el cuerpo, con flechas en mano, todos preparados para cazar a su respectiva presa.

Se escuchaba el canturreo de distintas aves, el movimiento de las hojas por la brisa del viento y el goteo del agua entre la vegetación. De repente, ante sus miradas, algo se movió en lo alto de los árboles. Pasó frente a ellos una manada de «Maburei», haciendo bulla y sonidos típicos de su especie. Llegaban hambrientos, alimentándose de todo tipo de frutas que encontraban a su paso por la selva.

—A,kan dijo —shhh, shhhh, silencio una manada de “Maburei’.

*(Maburei —aves gigantes de colores tienen mas de un metro de altura no pueden volar, los yomoris cazan estás aves para alimentar a su población).

El lider movió la mano hacia adelante para que los cinco jóvenes se adelanten y preparen a cazar. Toco del hombro a ka’mah. (Ka’mah lo miro fijamente).

A’kan señaló con la mirada y murmuró:—Toma tu flecha con mucho cuidado y dale a un Maburei.

Ka’mah asintió con la cabeza.

De repente, ka’mah dio un salto sorpresivo y salió precipitado, corriendo emocionado y con una sonrisa en el rostro. Hizo demasiada bulla, lo que espantó a toda la manada de aves. Los Mabureis gigantes sintieron el peligro. Y salieron en picada en todas direcciones, huían para no ser capturados, pues ya percibían la amenaza.

—¡Espera, nooooooo....! Se supone que tenemos que ser sigilosos —dijo A’kan, el líder del grupo, gritando y llevándose una mano a la frente en señal de frustración.

Mientras ka’mah corría a toda prisa tras su presa, esquivando cada árbol, rama y piedra a su paso, tomó su arma de cacería una flecha que el había fabricado. Estiró con todas sus fuerzas la flecha afilada de madera, tiró de ella y la soltó.

¡Flappp!!

De pronto se escuchó un gran chillido de dolor en la copa de los árboles, las aves empezaron a revolotear del ruido que escucharon, escapando de un lado para el otro asustadas, de repente un cuerpo se precipito de lo alto de los árboles, empezó a caer con fuerza de entre las ramas, era la gigante ave que termino desplomándose al suelo ante las miradas de todos los nativos.

Plofffft.

—Que puntería —dijo juma, espantado los mosquitos de su rostro.

*(Juma joven guerrero aprendiz y mejor amigo de ka’mah)

—muy bien pero la próxima vez ¡No salgas correteando asustando a todos!. —Exclamó el líder gritando fuerte a los oídos de ka’mah. (Mostrando sus dientes afilados).

—que esperan los demás vayan por los restantes, señalando el dedo hacia la dirección de la manada de maburei.Los jóvenes aprendices que aún no habían cazado nada, tomaron sus flechas y fueron hacia las gigantes aves.

Después de un par de horas se reunieron. El líder vio que cada uno ya había cazado su respectiva presa alzando la voz dijo —volvamos para el río ahí nos encontraremos con los demás líderes de grupo. dando la orden de volver, cada uno cargaba su “Maburei”, en la espalda partieron todos rumbo al río y de vuelta a la tribu.

Juma se acercó hacia su amigo ka’mah y le dijo, —eres un gran cazador has mejorado. A mi me falta mucho por aprender apenas capture el mío —dijo sonriendo y espantado a los mosquitos que revoloteaban en su rostro.

—He estado practicando mucho mi puntería con la flecha y la lanza —respondió Ka’mah, y agregó —tu también lo serás un día con la práctica.

—lo dudo —exclamó Juma. Con una sonrisa en el rostro.

—Entonces si no eres un buen cazador, júntate con Wenbe; talvez siendo papá seas mejor, depaso ella está loquita por ti —dijo Ka’mah en tono burlón, mirando a su amigo.

Juma respondió rascándose la cabeza y riendo:—¡Noooooo! Mi mamá me mataría. Aún estoy muy joven para pensar en eso. Mejor júntate tú, Ka’mah.

Y empezaron a reírse a carcajadas sacando cada tema, todo el camino al río cargando al hombro su pesada presa emplumada.

De repente Ka’mah se quedó observando el cielo por un instante con la mirada fija pensativa.

—¿Qué pasó? ¿Por qué te quedas mirando el cielo acaso viste algo? —pregunto juma mirando el rostro de ka’mah y buscando si ay rastros de algo en el cielo.

Una brisa suave golpeó el rostro de Ka’mah moviendo los cabellos de su frente y respondió mirando el cielo azul.

A veces me preguntó que hay más allá de nuestros ojos, no creo que todo empiece y termine en territorio yomori, como me gustaría salir de aventura y conocer todo, absolutamente todo.

—Pues mis padres crecieron y nacieron en la tribu —exclamó Juma —al igual que yo sin conocer a otras tribus, creo que más allá de nuestro territorio, no hay nadie, solo somos nosotros, los animales y el bosque.O talvez desde que nuestros ancestros se ubicaron en esta parte de la selva me imagino que no es identificable a otras tribus y nunca sabremos que hay más allá estamos muy bien escondidos es por eso que hasta el día de hoy, ninguna otra tribu nos contacto.

Ka’mah alzó la vos fuerte a una de las incógnitas que siempre tuvo se rasco la cabeza y hecho un grito al cielo para que todos escuchen:

—¡alguna vez alguien de aquí se pregunto que hay más allá del bosque!.

Jajajajaja!! Empezaron a reírse los integrantes del grupo mono señalando a ka’mah. (Menos juma).

—pues más allá de la selva, hay selva —refuto A’kan con una mueca en el rostro, miro fijamente a ka’mah espantado las moscas de su rostro. —Es lo mismo que aquí todo se repite los mismos árboles los mismos animales. Depaso no podemos abandonar el territorio yomori son las reglas de la tribu si abandonas el territorio serás tomado como traidor y eso significa la muerte.

Se miraron unos a otros, exclamando aún tiempo —obvio todo es selva, ríos piedras y hojas no hay nada más. (Encogiendo los hombros) Y mirando a ka’mah.

—Si tiene razón el líder si sales del territorio yomori significa la muerte está prohibido abandonar la tribu —dijo juma espantado las moscas de su cara.

—Nuestros ancestros nacieron y murieron aquí, sin contactarse con otras tribus —dijo el líder mirando a ka’mah —el único que podría dar la respuesta a esa pregunta es el anciano cacique, vivió muchos años en estos bosques desde su niñez así que si tienes alguna pregunta puedes preguntarle a el directamente.

En efecto los yomoris, eran una tribu aislada y ningún habitante había tenido algún contacto con tribus o nativos de los alrededores. por muchas generaciones permanecieron alejado de todo.Ka’mah volvió a levantar la mirada al cielo azul y muy en el fondo sabía que más allá del territorio yomori había muchas aventuras que le esperaban, pero también era consiente de las reglas de la tribu, estaba prohibido abandonar la tribu, caso contrario significaría la muerte, aún así el tenía mucha curiosidad de saber que hay mas allá del horizonte observable y no se daría por vencido tan fácilmente.

—pero yo vi que muchos se fueron —exclamó juma a su líder. —¿por que no les hicieron nada a ellos?.

Es verdad hay muchos que decidieron hacer una vida fuera de la tribu por qué ellos no están muertos —pregunto ka’mah —como el anciano Araku o yokú y llokú.

Buena pregunta habrá que preguntar al cacique M’akok, seguro el tiene esa respuesta —respondió A’kan.

Asintió la cabeza ka’mah y de repente se acordó de algo.

—líder me había olvidado decirte, mientras estaba en la copa del árbol sentí un aroma que no era familiar ni reconocible de esta parte de la selva —exclamó ka’mah. ¿Lo sentiste tu igual?. Pregunto a su líder.

—Si también sentí algo irregular en el ambiente —Refuto A’kan, pensativo.

—no sería bueno ir a investigar para saber cuál es el origen de ese olor pestilente.

—No te preocupes daré la señal a los líderes de grupo, una vez lleguemos al río y nos reunamos con ellos. —dijo A’kan —tu no te separes de tus obligaciones y deberes entendido.

Todos los aprendices se quedaron en silenció mirándose unos a otros y encogiendo de hombros.

Después de caminar y reírse de las preguntas que hacía K’amah, llegaron al río y vieron a lo lejos a otros grupos yomoris, que los esperaban a orillas del rio, junto con un guerrero llamado A-ru (encargado de todos los lideres de grupo).

El grupo mono levanto tres veces sus lanzas desde la distancia. Y el guerrero A-ru respondió de la misma manera.

—Por fin llegamos —dijo A’kan, espantado lo mosquitos de su rostro y siguiendo el rumbo con su grupo y la comida del día entre sus hombros.

A’kan hiso gárgaras aghhhagg —creo que trague uno de esos moscos. Escupiendo al suelo.

—Esperen estos no son mosquitos —dijo A’kan sorprendido, —son ¡beex! Hecho un grito y detrás del grupo vio venir a ka’mah con una sonrisa de oreja a oreja corriendo con un panal de beex y diciendo:

—¡Miren! lo que encontré podemos compartirlo entre todos. —dijo ka’mah con una sonrisa enorme en el rostro, y en una mano sosteniendo el panal de beex asesinas.

¡AHHHHHHHGGG!

Echaron un grito al cielo el grupo mono y al darse cuenta de la presencia de las beex asesinas, escaparon a gritos para no ser devorados hasta los huesos.

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