Capítulo Único
[No grites, por favor]
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Una mujer de cabellera ceniza algo larga y en puntas, está en la cocina terminando de preparar el almuerzo.
Mira la hora en el reloj del microondas y no falta mucho para que su hijo de doce años llegue de la escuela.
Mas no se esperaba el portazo en la entrada, a su hijo correr por la sala para subir a su habitación y por consecuente un segundo portazo en la planta de arriba.
Secó sus manos en el frente de su delantal y subió las escaleras gritando el nombre del menor, lista para castigarlo por dos razones; Uno, por mal educado, y Dos, por dañar las bisagras de las puertas.
¿Qué culpa tenían sus puertas de que su engendro tuvo un mal día?
Porque si, no es la primera vez que su hijo desquita su enojo con sus puertas.
Ah no no no, esta vez si la va a escuchar.
Ya en frente de la puerta de color naranja con un cartel con explosiones a los lados y que tiene el nombre "Katsuki" en el medio; sostiene, gira la perilla y entra.
—¡BAKUGO KATSUKI! ¿¡CUÁNTAS VECES TE TENGO QUE REPETIRTE QUE NO TIRES LAS PUERTAS!? —irrumpe en la habitación del menor. Encontrando un bulto en la cama—.
La mochila esta tirada en medio de la habitación y el menor se había cubierto de pies a cabeza con su cobertor del Rayo McQueen.
—¡CÁLLATE, BRUJA! —sus gritos son amortiguados por las mantas con las que se había cubierto —.
Con pisadas fuertes se acerca a la cama del menor y empieza a tirar de las mantas para hacer que su hijo muestre la cara.
—¡LEVÁNTATE DE UNA VEZ, MOCOSO! —.
—¡NO! ¡DÉJAME! —se aferra al cobertor con todas sus fuerzas —.
—¡MALDITO, MOCOSO! ¡LEVÁNTATE! —envuelve parte de su mano con la manta y tira —.—¡NOOO! —se queja al ser vencido por su madre —.
—¡AHORA SI ME VAS A- —no pudo seguir gritando al ver a su hijo con los ojos rojos tratando de contener sus lágrimas frente a ella —.Katsuki está llorando
Aquel niño que ni cuando a los 5 años se cayó de la bicicleta y se raspo ambas rodillas y las palmas de las manos, lloró, o esa vez cuando ella lo olvidó en el supermercado y se acordó 4 horas después.
Está llorando en estos momentos.
Suspira con resignación, deja las mantas en el suelo - al final es su marido quien lava la ropa - y se sienta en el borde de la cama.
—¿Qué pasó? —suaviza su voz para que la pregunta no sea tan tosca. No es la persona con más tacto a la hora de hablar, pero tampoco significa que no le preocupe ver a su hijo llorar —.
Unos minutos después no obtiene respuesta y Katsuki solo se limita a fruncir el ceño y a desviar la mirada.
—Bien, no me lo digas. —Suelta con un falso desinterés sobre el tema y se levanta de la cama para salir de la habitación —.
—¡Espera! —Mitsuki sonríe para sus adentros —.
—Te escucho. —regresa a donde estaba sentada con anterioridad —.
—..... —juega con sus dedos de manera nerviosa —¿Recuerdas.... qué te conté que llegó una nueva alumna mi clase? —levanta la mirada para encontrarse con la de su madre —.
Rubí con rubí chocan, con la diferencia de que una expresa atención, comprensión y confusión; y el otro expresa vergüenza, temor y nerviosismo.
La ceniza mayor se toma un momento para recordar cuando fue que le mencionó eso.
—Creo... que mencionaste algo así hace unos meses. —duda un poco al responder —.
—Si... —asiente y sorbe su nariz —. Llegó hace dos meses...
—¿Qué ocurre con ella? —Cuestiona con curiosidad -
—Pues...
UNAS HORAS ANTES...
El peli cenizo está en el patio de la escuela con sus autoproclamados amigos. Estos últimos no dejaban de insistir/molestar al cenizo con el mismo tema desde hace semanas.
—Pero... ¿Por qué no solo se lo dices y ya? —dice con simpleza un rubio con un mechón con forma de rayo en su cabello, y un par de ojos ámbar qué miran con escepticismo al rubio cenizo —.
—Eso no es tan fácil, Kaminari —espeta un pelinegro de ojos escarlata y dientes puntigudos, entregándole la mitad de su sandwich —.
—Si, lo es. — Le da una mordida al alimento —.
—Si es tan fácil como dices, ¿Por qué hasta ahora no le dices a Jiro qué gustas de ella? —reta una pelirosa de ojos ámbar, que tiene una diadema con unos cuernitos amarillos —.
El rubio pollito casi se atora al tragar de no ser por su amigo pelinegro que golpeó su espalda, así evitando que no muriera joven.—Eso... ES COMPLETAMENTE DIFERENTE! —su rostro sonrojado hace reír a su amiga que continúa con sus bromas —.
Katsuki no dijo nada en todo ese transcurso de tiempo, porque está más concentrado pensando una manera de como decirle a la chica que le gusta que sea su novia y no morir en el intento.
Pero...
¿Quién es esta misteriosa chica?
Katsuki les responderá a continuación.
Ella es... Muy bonita, tiene una muy linda sonrisa; ojos grandes, redondos y de un lindo color verde; su cabello negro con tonalidades verdes en las puntas, rizado y algo rebelde, razón por la cual sostiene su flequillo con unos broches plateados qué tienen unos conejitos en un extremo; tiene una dulce voz, es amable, muy lista y lo mejor de todo... tiene muchas pecas en su rostro qué gracias a su piel pálida, estas resaltan más, destacando más su belleza...
Valla, si que está enamorado.
No pudo seguir pensando en su crush cuando escucha el timbre de fin del receso.
Ignorando los comentarios y quejas de sus autoproclamados amigos, se dirige de regro a su salón de clases.°
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Faltando solo 12 minutos para la hora de salida, el cenizo escucha la clase del profesor Aisawa, cuando en un momento desvía su mirada al lugar donde está su crush, y la ve conversando con otro niña que tiene cabello castaño yunas mejillas muy grandes
Jmm...
No es igual de bonita que su Deku.
Sí, le puso un apodo a su crush, ¿Algún problema?
Hablando de la reina de Roma. Ella lo voltea a ver, parece que sintió su mirada; ella le sonríe y regresa su mirada a sus apuntes. Katsuki no sabe en que momento dejó de respirar hasta que lo volvió a hacer.
¡Demonios! ¡¿Cómo puede ser tan linda?!
Eso fue lo último que necesitaba, toma un pedazo de una hoja de su cuaderno, hace algunos recortes en los bordes y escribe:
"Me gustas"
"Por favor, No grites"Un leve sonrojo aparece en sus mejillas al ver la nota que preparó para la chica que le gusta.
No notó cuando su amigo de dientes filudos volteo a verlo hasta que lo escuchó susurrar.
—Es una muy bonita nota, amigo. —levanta el pulgar en aprobación —.
—Cállate... —El rojo en sus mejillas aumentó, dobló la nota con mucho cuidado y la guardó en el bolsillo de sus pantaloncillos cortos —.
Momentos después el timbre de salida sonó y todos empezaron a guardar sus cosas. Al salir el profesor Aisawa les recordaba leer las páginas 30 y 40 del libro para la siguiente clase.
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Todos estaban esperando el autobús de la escuela que los llevaría a sus casas. Cuando a lo lejos ve a la niña que le gusta.
Esta lo ve y lo saluda con la mano. El cenizo con nerviosismo responde el saludo de la misma maneray desvía la mirada. Las manos en sus bolsillos se cierran en puños por los nervios y trata de actuar natural y cool.
Kirishima al verlo, le susurra algo a Mina y esta asiente con una sonrisa.
El bus llegó y todo empiezan a subir y sentarse junto a sus amigos.
Katsuki se sienta al lado de la ventana, esperando a que el bus arranque. Esta tan distraído viendo hacía afuera de la ventana qué, cuando siente movimiento a su costado, por reflejo dice:
—Más te vale no empezar, Sharkboy. —dice con molestia —.
—¿¡Sharkboy esta en la escuela!? —una voz dulce y algo chillona, que conoce perfectamente resuena a su lado —.
Voltea con algo de miedo y casi se le sale el alma al ver esos ojos verdes y esas mejillas llenas de pecas.
Busca con desesperación a sus amigos. Y unos asientos al frente ve a Kirishima levantar el pulgar en señal de aprobación junto a Kaminari, Mina estaba al lado de la Mejillona de pelo castaño, hablando de quien sabe qué.
—Si te sientes incómodo a mi lado, aún puedo cambiarme de lugar. —ve como ella juega con sus manos de manera nerviosa —.
—¡NO! —grita, asustado a la chica. Carraspear un poco —. Digo, no me molesta en absoluto —.
Siente su cara caliente, estaba haciendo el ridículo frente a ella, ¡Demonios!.
Fueron unos minutos silenciosos.
—Oh! ¿¡Ese es un llavero de All Might!? —la emoción en su voz y el brillo en sus ojos son bellísimas —.
—Amm.. Si, si lo es. ¿Tu también ves su programa?
—¡Claro que si! Además, yo también tengo uno igual en casa.
Y así se pasaron unos treinta minutos de viaje en bus hablando de la serie en cuestión. Mencionaron sus capítulos favoritos y hasta cierto punto pelearon por quien era más fanático.Katsuki estaba tan cómodo en la conversación que al mirar por la ventana, se dio con la sorpresa de que no faltaba mucho parea llegar a su hogar.
Entonces decidió que era momento de confesar su amor.
—Oye, De- Izuku, tengo algo que decirte. —la peli verde asiente con una sonrisa —. Pero... No grites, por favor..
La pecosa al ver la seriedad del rubio cenizo deja de sonreír y pone atención.
Katsuki respira hondo y saca la nota, que hizo con anterioridad en el salón de clases, de su bolsillo y se lo entrega su crush.
Izuku al recibir la hoja doblada empieza a desdoblarla con cuidado para leer lo que hay escrito en ella.
Las palmas del cenizo sudaban a más no poder, era como cuando veía una película de terror con su madre y la música de suspenso hacía las escenas más oscuras y tetricas.Pero lo que más lo aterró, fue ver como la cara de su dulce Deku se deaformaba en una mueca de confusión.
Volteando lo a ver con muchas más confusión.
—Katsuki. —trago saliva al escuchar su nombre salir de su boca —. No soy gay.
Ahora el que tenia la cara desformada en una mueca de confusión era él.
¿Qué no era gay?
—¿Qué quieres decir? —frunce el ceño al no entender que tenía que ver eso con su confesión —.
—Soy niño. —responde con obviedad —.
La cara de Katsuki en ese momento fue un completo poema.¿Cómo que era un niño?
Cuando Izuku hiba a decir algo, el bus de detuvo y Katsuki tomó su mochila y bajó lo más rápido que sus piernas le permitieron.
Llegó a la entrada de su casa, saca sus llaves muy desesperado, abre la puerta, entra rápido y la cierra de un empujón, corriendo a su habitación con el corazón acelerado, y no de enamoramiento.
ACTUALIDAD...
Mitsuki estaba aguantando la risa por la anécdota de su hijo.
¿Quién hubiera dicho que el mocoso estaba enamorado de una niña que en realidad era un niño?
El menor al ver que esta se quería reír, sus mejillas se volvieron rojas de la vergüenza y las lágrimas se acumularon en sus escarlatas.
—¡POR ESO NO QUERÍA DECÍRTELO! —tomó su manta del Rayo McQueen y se volvió a cubrir con esta, llorando en el proceso —.La ceniza mayor se da cuenta que en ese momento su hijo está muy destrozado como para bromear.
Su expresión se torna triste al escuchar los sollozos de su primogénito. Se acerca poco a poco a este.
—Hijo, tranquilo, ¿Sí? —da ligeras palmaditas encima de lo que espera sea la cabeza de su hijo para reconforta lo de alguna manera —. Estas cosas pasan, pero no debes sentirte triste, estoy segura de que en el futuro lo superaras. —los sollozos aún no se detienen, así que probará con otro forma de aliviar las penas del menor —.Se levanta de la cama y sale de la habitación. Baja a la cocina y sirve un poco del almuerzo qué estaba preparando y del congelador saca una paleta helada con sabor a mango. Coloca todo en una bandeja y sube a la habitación de su hijo.
Al entrar otra vez, ve que este último no se movió de donde lo dejó. Coloca la bandeja en la mesita de noche que está al lado de la cama de su hijo.
—Katsuki, ven siéntate, es hora de comer. —mueve ligeramente a su hijo —.
—No quiero.... —se remueve molesto —.
—¿Ni siquiera quieres comer tu helado de mango favorito? —mencionó y consiguió que este saliera de su escondite —.
Ella solo sonríe y le da su helado, él come con desánimos, sorbiendo de ves en cuando sus mocos.
Mitsuki saca un pañuelo de su bolsillo y procede a limpiar la nariz de su hijo.—¿Un poco mejor? —preguntan suavemente acariciando levemente la mejilla de su hijo, recibiendo un ligero asentimiento como respuesta —.
El resto del día se pasó en tiempo madre e hijo, para hacer sentir mejor a su hijo, ya que le es raro verlo callado o que no estén peleando.
Katsuki puede parecer un niño fuerte, pero en realidad es más sencible de lo que parece, tiene miedos y preocupaciones. Solo es un niño de 12 años, por amor a todo lo santo.
Fueron momentos pacíficos hasta que llegó la hora de dormir de Katsuki. La ceniza mayor lo arropo y le deseo dulces sueño - a su manera -. Mitsuki ama a su hijo, apezar de las peleas o los gritos, ella siempre lo amará y le demostrará que no está solo en sus momentos difíciles.
Unas horas después llegó su esposo del trabajo y decidió contarle lo sucedido. Masaru comprensivo como siempre le dice que cosas así pueden llegar pasar y que solo fue una inocente confusión de su querido y único hijo.
Tal vez y algún día encuentre el verdadero amor y este momento quedará como una anécdota divertida para contar en familia.
Fin.
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Primer Fanfic donde Izuku no le dice Kacchan a Kacchan XD
Espero les haya gustado esta pequeña historia
Gracias por leer :3
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