Cuando te encontré

All Rights Reserved ©

Summary

Todo empieza cuando te topas con alguien con quién no deberías...

Genre
Fantasy
Author
Gelito
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Erick:

—Mierda — murmuré para mí mismo, estaba en el bosque y ya estaba cayendo la noche, esto no era nada bueno.

Los ruidos de las ramas secas rompiéndose bajo sus pies, el crujir de las hojas de los árboles al chocar contra aire frío de la noche. Los vampiros solían habitar la zona. Esto deja segundo para poder salir de aquí con vida.

Mi razón de estar en un lugar tan peligroso es un poco estúpida. Pero lo suficiente fuerte para mí para atercar de que lo que estoy haciendo tiene justificación.

Estaba frustrado, ya que mi padre el rey buscaba casarme.

Soy su hijo unico, así que buscaba un heredero, y como yo le quiero llevar la maldita contraria a todo el mundo pues huí.

¿Que mierda se supone que haces en esa situación? No puedes decir: "No, me niego" porque probablemente me encierren en una torre hasta que llegue mi futura esposa, me den un afrodisíaco y tenga que acostarme con quién sabe quién. De solo pensarlo mi cuerpo se estremece.

Se supone que me vendrían a buscar, soy el príncipe, pero clarooo, me odian.

¿No pensarían que iba a volver y dañar mi bonito orgullo, verdad?

Ni loco regresaba por mi cuenta. Ellos tenían que venir a por su príncipe, su amado —ni tanto— heredero.

Iba a encontrar refugio, en algún lugar de este oscuro bosque, lo haría si me tocaba quedarme aquí.

¿Que si prefiero que me coma un lobo antes de quebrar mi orgullo? Si, definitivamente lo prefiero.

Igual si un vampiro viene a chuparme la sangre... Capaz y me termina gustando y me vuelvo masoquista. Mejor dicho, alguien tiene que sacarme de aquí antes de que caiga en locura.

Mientras caminaba por el bosque sin rumbo fijo y pensaba no me percate un árbol que se hallaba frente mío, acabe chocando con el y termine en el piso como idiota.

Arbol: 1 – yo: 0

Genial, me humilla un árbol, venga ya.

—Esto es una martiria, ¡¿donde carajos están las cabañas o cuevas?! — grité al aire. Ya estaba frustrado.

Patearía al árbol pero el no tiene la culpa y me va a doler más a mí que a él.

Ya no podía hacer nada más que seguir buscando y tener mi espada a la mano si no quería morir de la forma más ridícula y poco... ¿Cómo se decía? Algo sobre la gloria diría mi padre.

—Los principitos a esta hora no deberían estar afuera.

La voz fría me respiró en la nuca, como su estuviera hablando de la muerte. Mi cuerpo se erizó.

Ja,ja, ya me mori ¿Cierto?

Voltee a mirar a todos los lados y cuando por fin gire a ver hacia arriba ví a un chico en la rama de un árbol.

No se veia claro, estaba todo muy oscuro.

Salto de la rama y cayó al suelo como si nada.

Yo saqué mi espada y apunte a su dirección

—Hey, tranquilo, baja eso — dijo mientras subía sus manos hacia arriba en señal de rendición—. No planeo hacerte daño, solo quiero guiarte.

Lo peor que alguien puede hacer es confiarse y bajar el arma, pero yo soy un imbécil de pies a cabezas y eso hice. Cómo dije, lo peor que me puede pasar es morir.

—¿Y tú quien eres como para que yo confíe en ti?

—¿Alguien que si sabe volver a su hogar?

Rodé los ojos.

—Bien, dejaré que me guíes, pero al menos dime tu nombre —murmuré mientras guardaba de espada y lo miraba fijamente.


—Mi nombre es Frank.

Extendió su mano hacía mi dirección y lo observé por unos segundos. No llevaba ningún arma con él. No me generaba trauma acercarme.

Estreche mi mano con la suya y por la luz de la lámpara que llevaba ya podía verlo.

Sus ojos eran negros, tan oscuros como la noche misma. Su cabello era un poco ondulado y del mismo tono de sus ojos.

Su piel era casi tan palida como la luna, era tan blanco que se notaba incluso en esa oscuridad. Un fantasma dirían por ahí. Igual no me podía burlar, era guapo.

—¿Hey? ¿Sigues ahí? —preguntó él sacándome de mis pensamientos. estaba tan perdido en su físico que no me di cuenta que no me había presentado y que estaba observándolo como un tonto. Mis mejillas se sonrojaron y negué rápidamente con la cabeza soltando una risa nerviosa.

—Perdona, soy medio idiota, bueno, medio no, soy idiota. No o sea, no es que sea un bobo, pero, ay dios, ya ni se que iba a decir.

Él soltó una risa y apretó mi mano que todavía seguía junto a la de él. Me apresuré a apartarla y la pasé por mi cabello tratando de disimular la repentina vergüenza que sentía.

—La cosa es, mi nombre es Erick Monsieur. Pero creo qué... Tu sabías eso de ante mano.

Él se encogió de hombros y me dedicó una sonrisita

—Adelante joven «Monsieur», es un placer conocerle.

Una risita se le escapó y mi ceño inmediatamente se frunció. ¿Quien se creía para reírse de mi? Solo yo me burlo de mí. Yo y mi papá, pero ese señor no cuenta.

—¿Quién te ha dado derecho de burlarte de mi asqueroso apellido? —me crucé de brazos mirándolo desafiante.

Él soltó una carcajada.

Por primera vez notaba que a alguien le daba gracia mi idiotez y no me decía «Eso no es propio de un príncipe, comportate como tal» estaba harto de eso.

—Discúlpeme su majestad y mejor permítame escoltarlo a su hogar antes de que ambos terminemos en el estómago de algún lobo u oso.

Ah sí... Estábamos en medio del bosque.

De repente un aullido cercano se escuchó y me apresuré a darle emoujoncitos para que avanzará rápido.

—¡Vámonos, vámonos!

Una risa nasal salió de él y luego me tomó de la muñeca para avanzar más rápido.

No nos tardamos nada en llegar, lo cual me dejó como aún más estúpido. No me sabía ni siquiera mi propio camino a mi castillo, esto es humillante.

Al llegar nos tuvimos que adentrar por la parte de atrás para que a mí no me matarán al llegar.

Escalamos la pared y cuando llegamos a mi habitación entramos por la ventana.

—Deberían poner más seguridad, ¿No se supone que eres el único heredero al trono? —preguntó Frank y yo solo me encogí de hombros, sabía que tenía razón, pero a mi padre le valía un carajo si su hijo amanece muerto.

—Mi padre dice que a nadie le gustaría llevarse a un príncipe con carencia de inteligencia —mascullé sacudiéndo el polvo de mi ropa.

Frank solo apoyó sus manos en el borde de la ventana y se río. Se había reído tanto conmigo que hasta ya me estaba replanteando volverme bufón.

—Bueno, fue un gusto traerte, espero verte algún día. Hasta luego ojitos lindos.

Me guiñó un ojo mientras yo procesaba lo que acababá de escuchar, el calor subió por mis mejillas mientras él se lanzaba hacía atrás. Me quedé de pié mirando la ahora ventana vacía. Mi corazón dió un vuelco.

Luego un portazo me devolvió a la realidad. Sentí que la emoción se convertía en: "Que bien, ya me iban a quitar la cabeza".

—¡Erick Monsieur! —escuché un grito a mis espaldas

—¿Si, padre? —dije mirándolo inocente.

—Donde mierdas andabas, ¿y porqué llegas a esta hora? —preguntó gruñendo y yo lo mire confundido, así que gire a ver el reloj.

Mierda, eran las 10 de la noche.

—Ya sabes, me gusta creerme aventurero —bromeé.

—Agradece que no te mando a lavar con los empleados, aunque ya lo estoy considerando.

Su mirada me fulminaba y yo solo tragué saliva.

—Ni se te ocurra, tu sabes como soy. Puedo desarmar una espada solo tocandola imagina si me pones a limpiar, desarmo el castillo.

Mi padre solo suspiro y salió de mi habitación no sin antes mirarme fríamente.

Me di una ducha en la tina con agua caliente.

Estaba aún pensando en Frank, necesito saber más.

Se me hacía sospechoso, pero también bastante atractivo.

Bueno, no es como si me gustara, solo me parece atractivo, su fuerza, los músculos que se le notaban con la camiseta que traía puesta la cual parecía gritar «Noble» pero sabía que no era uno. Los conocía a todos. Creo...

—¿Quién mierda eres y porqué me ayudaste sin nada a cambio? —me pregunté a mi mismo mientras me echaba en la cama y suspiraba.

Lo mejor sería dormir y empezar mí búsqueda mañana, no había nada que hacer.

Iba a volver a verlo.

La gente normal no ayuda sin nada a cambio.

Solo me quedaba suspirar y aferrarme a mi almohada.

(…)