Prólogo
No sé cuántos días han pasado… Perdí la noción del tiempo tras ese golpe que recibí en la cabeza al intentar huir.
Lo único que puedo ver es esa luz que entra por la rendija del techo, tan delgada por el que entra poco aire en éste lugar tan asfixiante… y oscuro.
Pero en mi cabeza todo es igual, estoy perdido… hundido en los recuerdos.
Aunque hay algo que me mantiene vivo aún… Esos ojos… que, a pesar de reflejar miedo, también refleja luz y por alguna razón, me hace no querer rendirme.
Ella… Por ella es que ahora he ideado otro plan de escape...
Y entonces…
Todo sucede muy rápido, como flashbacks que pasan por mis ojos. Se oyen disparos tras nosotros, pero no dejamos de correr. Su pequeña mano está entrelazada con la mía y no sé a dónde ir, solo veo que nos adentramos al espeso bosque.
Tan pronto como entramos oímos el rugido de las motos venir tras nosotros… El miedo invade mi corazón, no por mi, sino por ella… El bosque es frío y la noche ya nos está alcanzando…
Puede que no estemos vivos por mucho tiempo, no mientras haya personas siguiendo nuestros pasos y los peligros del bosque...
Caminamos lo más silenciosos que podemos, no quiero regresar a ese lugar, pero lo haría por ella, con tal de que no se la lleven… Cuando llegamos a una carretera, me siento aliviado....
—¡𝘓𝘰𝘴 𝘵𝘦𝘯𝘨𝘰!
Ésa fue la noche que empezó todo…