Mamut-Extras-español

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Summary

Extras libro Mamut en español

Genre
Lgbtq
Author
Apicas S.
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+
This is a sample

EXTRA 1- En un bar 1

—¡Qué gran obra!— dijo Pelos mientras recogía su cabello en un pequeño remolino sobre su cabeza.

—Te dije que valía la pena verla—Mamut relamía una manzana acaramelada con entusiasmo.

—Gracias por la recomendación Ángel, fue una experiencia inolvidable—.

—Nada como la vibración de la actuación en vivo, más cuando la historia es de horror y misterio, me gusto que la sangre falsa, no parecía salsa de tomate barata—Mamut dio una pequeña mordida a su manzana.

—Muy apropiado para la festividad— Expresó el joven del grupo acomodando sus lentes.

Mamut le había comentado de la obra al doctor Duarte en una sesión, a él le pareció interesante y una buena excusa para una salida de “parejas”. No debería, no era ético ser tan íntimo con uno de sus pacientes, pero las reglas de la normalidad no podían aplicar a su paciente favorito, en algún punto se había convertido como en el hijo que nunca tendría, en cierto punto dejo de cobrar por atenderlo.

Estos dos tenían una dinámica de vida que para cualquiera era inconcebible, pero el doctor se veía ciertamente fascinado por la facilidad con la que marchaban a su ritmo, a su gusto, sin tener en cuenta las normas sociales o morales de lo que se supone debían ser. Inspirado por el atrevimiento de este par, se atrevió un poco...

—Hay un lugar ... Hay un lugar al que podríamos ir, la noche es joven...—Miro al joven Simón esperando una reacción de su parte, no había pasado mucho tiempo desde la última vez que salieron, pero él quería, realmente quería tenerlo cerca, así fuera unos minutos extras.

Pelos entusiasmado con una mirada consternadamente seria, miro al doctor que rascaba su nuca, y como miraba con expectativa al joven de anteojos que, completamente abstraído de la situación, esperaba una respuesta de su hermano mayor. Mamut, por su parte, seguía comiendo felizmente su manzana.

—¡Claro!—Sonrió Pelos colocando un brazo sobre los hombros de Mamut cubriéndolo con su cuerpo.

Eventualmente, el grupo de distinguidos e insólitamente agraciados hombres llegaron al lugar destinado.

Una entrada a una enorme bodega con un gigantesco guardia de seguridad en la entrada y una fila larguísima que se interponía entre ellos y el misterioso espacio.

—¿Qué esto?—Pregunto Pelos acercándose al doctor.

—Es una sorpresa, no seas tan impaciente—lo sosegó el doctor.

El par de hermanos ahora había entrado en una especie de disputa por la manzana acaramelada.

—Angie no seas egoísta dame un poco—.

—¿Por qué no te compraste la tuya bribón?—

—Es que no me la quiero comer toda Angie, solo una mordida y ya—.

El doctor y Pelos los miraban desde lejos con una mirada un tanto idiota.

—Doctor, esa fila es muy larga—Dijo Pelos sin retirar la mirada de los inquietos hermanos.

—Lo es—El doctor frunció ligeramente el ceño, y rasco su barbilla para pensar. Luego siguió deleitándose con la pequeña pelea de los hermanos. —Tengo una idea, ¡quítatela la camisa!—.

Pelos lo observo confundido.

—Doctor lo siento, pero este cuerpo ya tiene dueño—.

—-------------------------

El descomunal guardia de seguridad esperaba pacientemente en la entrada, era una tarea tediosa, y aburrida, aunque el día de hoy era un poco más entretenido que de costumbre, los disfraces hacían que su visión fuera más interesante, había personas con un talento natural para esto. Enormes y complejos personajes de todas las categorías se apostaban en la fila, el guardia mentalmente los calificaba del mejor al peor, si su favorito ganaba el concurso se daría una auto-felicitación por su buen criterio, estaba tan ensimismado haciendo esta tarea mental y revisando arduamente a las personas en la fila que cuando se acercaron ese grupo de hombres, por un lado, ignorando la fila, casi no los noto, pero la belleza de estas personas era incandescente, cada uno tan jodidamente perfecto que casi permite que su mandíbula cayera y saliera la baba del interior de su boca.

El de mayor edad se acercó confiado, llevaba un chaleco, un pantalón y un saco elegante sobre su hombro, sonrió casi de forma cegadora y con confianza dijo:

—Vamos a entrar—.

El muchacho de mirada intelectual y anteojos se acercó sutilmente a su hombro y hablo en su oído, este joven era impecable, vestido con un cuello de tortuga y un pantalón de tela, con ligera prudencia le dijo al elegante hombre del chaleco en un susurro:

—... pero ... no hemos hecho la fila—.

Cuando esto ocurrió, el hombre de rasgos firmes y pulidos, la versión ligeramente más madura de este chico intelectual, se acercó al muchacho por la espalda y simplemente tapo su boca y lo arrastro para atrás, evitando que otra palabra saliera de esa tonta boca.

—Claro que podemos entrar—El joven de larga cabellera, con solo una pequeña camiseta sin mangas cubriendo su piel, dejaba ver coquetamente un largo y jugoso cuello mientras ladeaba la cabeza en una súplica indolente a la que nadie se podría negar, esos pozos oscuros de deseo eran tan hipnóticos como el camino al infierno.

—Ahh—Dijo el guardia sin poder articular palabra. Cuando por fin estaba a punto de responder al iluminado hombre esculpido en el material de la lujuria. Fue detenido por un fuerte pecho que se interponía entre él y el idílico demonio de la seducción.

—Vamos—El hombre sin camisa no espero la requisa y simplemente tomo al seductor hombre de larga cabellera por la cintura, para luego darle un profundo beso.

El guardia no se atrevió a negarse, este hombre de aspecto animal y fiero lo miraba con odio y a pesar de esto él no podía estar menos capturado por su exorbitante encanto, encajarian muy bien en el lugar. No había motivos para detenerlos.

Lo habían logrado, estaban adentro de la enorme y ruidosa bodega, la oscuridad, las luces de neón, el olor del alcohol y el sudor ataco sus sentidos.

El DJ se movía enérgicamente al ritmo de la música dirigiendo a las masas en un baile envolvente, luego el joven Simón se percató de algo:

—¿Por qué solo hay hombres?—Dijo mientras cuidadosamente guardaba sus lentes, no tenía buena vista, pero en un ambiente tan hostil sería insensato no cuidar sus pertenencias.

Pelos se adelantó a responder con la camiseta en la mano, el ambiente ya había hecho que su cuerpo empezara a sudar ligeramente.

—¡Doctor, qué gran elección! Gracias por pensar en nosotros—Dijo alegremente.

El doctor rascó nuevamente su cuello y con las mejillas ligeramente sonrosadas, le respondió:

—Claro .... Claro, no salimos muy seguido, quería que estuvieran cómodos—Una mueca incómoda similar a una sonrisa salió de sus labios.

Mamut estaba eufórico, nunca había presenciado algo igual, todos parecían libres de cualquier atadura, esta bodega contenía todo lo moralmente impuro y desastroso para la moral ajena, hombres de aspecto inigualable, bailando desenfrenados, sin limitaciones en sus deseos, varios de ellos no llevaban en su cuerpo algo más grande que una pequeña “¿tanga?“, ese imprudente cabus se agitaba frente a los ojos de los hermanos.

— ????— Los hermanos se miraron, para luego soltar una fuerte carcajada, el hombre indignado debido a que su baile de apareamiento no funciono se alejó rápidamente y busco una nueva presa.

Pelos se dirigió a la barra junto al doctor, debían hablar a gritos para ser escuchados.

—¡¿Doctor, que dicen las políticas del hospital sobre estos encuentros con un paciente y los familiares del paciente?!—.

—¡Eso es algo que el hospital no tiene por qué saber!—Dijo el doctor acomodándose en una butaca de largas patas en la barra.

El bartender se acercó, inmediatamente se embelesó con Pelos:

—¿Qué puedo servirle al hermoso Narciso?—Lo miro con lujuria recorriendo su pecho sin disimulo.

Pelos le devolvió una sonrisa amable.

—Una cerveza negra, para mi cariñito—Guiño el ojo mientras señalaba al hermoso hombre de larga cabellera suelta que bailaba enérgicamente en la pista. —Y un sexo en la playa para mí—.

El bar tender sabía que no tenía posibilidades, no podría compararse con ese hombre en la pista. Así que fue por la segunda mejor opción.

—¿Y para el elegante daddy?—Esta vez fue incluso más lascivo.

—Para el amor de mi vida, un daiquiri—Señaló a un torpe muchacho de mirada seria y taciturna que se movía robóticamente en la pista, pero maldita sea... este muchacho se veía inmaculado y suculentamente corrompible. —Y para mí un whisky doble seco, Por favor—.

Hoy no era su día de suerte, resignado, preparo las bebidas, en poco tiempo estaban en las manos de Pelos y el elegante doctor.

Pelos acomodo el popote y sorbió un poco del líquido.

—El amor de tu vida, ¿eh?—.

—¿Alguna objeción?— El doctor remango su camisa dejando al descubierto sus antebrazos, tomo el whisky y con finura lo devoro por completo.

—Doctor, déjeme entender algo, ¿no era usted el que no me dejaba a solas con Mamut para evitar pasar los límites de nuestra relación profesional? ¿Que es diferente con Simón?—.

—Él no es mi paciente, hace más de un año—El doctor sonrió triunfante.

—¡Oh!—Pelos empezó a aplaudir irónicamente al doctor, incluso le regaló una pequeña reverencia—Ofrezco mis respetos y espero tu guía maestro—.

El doctor lo tomó con calma.

—No podrás igualarme—Levantó una ceja dándole una mirada de superioridad.

—No me interesa hacerlo—Replicó Pelos. —En comparación en el área del amor, yo le llevo mucha ventaja doctor, no sería justo hacerle esa humillación—Pelos sorbió un poco más del dulce líquido.

El doctor se veía derrotado antes de iniciar la batalla.

—¿Es posible que tenga una oportunidad?—dijo con los hombros bajos y el ánimo aplastado.

Pelos miro al pobre en desgracia, luego al joven en la pista que sé acercaba rápidamente a la barra.

—Estoy seguro de que sí, doctor—Susurro, para sí mismo, luego se ensimismó en su largo y cargado trago.

—Doctor Duarte, doctor Duarte, ¿se siente bien?—.

—¿eh?—.

Era Simón que se sujetaba a su antebrazo con suavidad, como si quisiera apoyarlo para que se levantara.

—Claro que si hermano Simón, ahora estoy mucho mejor—La postura del doctor cambió radicalmente.

Simón retiró su mirada de la cercana mirada del doctor.

—Eso es bueno doctor... es bueno—.

El doctor estiró el vistoso cóctel a las manos de Simón.

—Recordé que te gustan los sabores cítricos y refrescantes, no sé si lo has probado, pero ... Si no te gusta podemos pedir otra cosa—.

Simón lo recibió con las dos manos como si fuera una ofrenda.

—Gracias doctor—Luego procedió a tomarse más de la mitad del líquido azulado.

Pelos y el doctor Duarte lo miraban sorprendidos mientras el líquido bajaba por su garganta.

—Está un poco fuerte, ¿Qué clase de jugo es este?—Dijo antes de tambalear ligeramente.

—Es un daiquiri, es un coctel, con alcohol—Dijo Pelos mientras tranquilamente tomaba otro sorbo de su bebida, luego dio un rápido vistazo a la pista, Mamut bailaba tranquila y agraciadamente en la pista, ¿como es que este hombre era tan bueno para todo?.

—Doctor Duarte—Simón tiro ligeramente de la ropa del doctor—Mamut me estaba enseñando a bailar, pero dice que un insecto palo tiene más ritmo y fluidez que yo, ¡Es tan injusto!, solo porque él lo hace bien, no quiere decir que yo sea malo ¿no cree doctor?—La mirada de Simón era profundamente seria.

—Creo que te ves bien bailando, si quieres puedo enseñarte—.

La interacción fue interrumpida por una fuerte carcajada.

—Jajajaja ¿Qué se creyó ese perro pequinés?—.

Miraron hacia la pista y Mamut tenía sometido a un hombre de aspecto promedio contra el suelo. Luego Pelos simplemente se acercó a la pista y lo tomó en brazos ignorando al pobre diablo.

—Mamut, es hora de que bailes conmigo—.

—¿Por qué te demoraste tanto?—

—Me gusta verte—Dijo besando ligeramente su oído—Me gusta admirar tu cuerpo, la manera en que te mueves me hace recordar cuando te tengo en mi poder, debajo de mí—.

—¿Cuánto bebiste?—.

—Solo una copa—.

—Mmmm ¿Y mi bebida? ¿que tipo de guardián eres?—Mamut estiro su mano y en poco tiempo una bebida fue entregada en sus manos. Mamut bebió por completo la cerveza, pero a diferencia de su hermano no tambaleo. Se necesitaba mucho más que eso para derribarlo.

Mientras Mamut bebía, Pelos saco una liga de su bolsillo y se ubicó detrás del seductor hombre. Recogió el cabello en una larga cola despejando el cuello de Mamut, no pudo resistirlo y le dio un par de besos, uno ligero, uno más firme, luego succiono un poco ese cuello, Mamut estaba a su merced, luego el largo cuello fue mordido ligeramente y de improvisto. Los dos se movían de manera absorbente, dejándose llevar uno por el otro sin importar lo demás.

Simón y el doctor Duarte evitaron hacer cualquier contacto directo con la acaramelada pareja.

—Fue una buena elección, doctor—Dijo con las mejillas sonrojadas, seguía luchando con el embriagante trago. —Aquí ellos se pueden sentir cómodos—Sonrió por primera vez en toda la noche.

—¿Qué hay de ti?—.

—¿ah?—

—¿Estás cómodo?—

—Yo... bueno, no me siento mal, creo, creo que me gusta este lugar—Simón miró alrededor, era un lugar colorido y libre.

El doctor se acercó un poco al joven.

—¿Qué opinas de ellos, hermano Simón?—

—¿Qué debería opinar sobre ellos?—

—Todo el mundo tiene una opinión—

—No opino nada en particular—

Este muchacho era difícil de leer.

—Doctor, ¿qué le parece si me enseña a bailar?—

—Lo intentaré—

El doctor Duarte fue arrastrado a la pista, de hecho el doctor era un buen bailarín ligeramente por encima del promedio, definitivamente por debajo de Mamut, había aprendido hace mucho tiempo, después de todo el baile es un aliciente social, se debe tener un mínimo de habilidad. Con paciencia se encargó de ser el docente del joven muchacho de movimientos rígidos. Se acercó con cautela y con su cuerpo le indico como se debería hacer.

—Entiendes, solo tienes que mover un poco más la cadera—El doctor aferraba sus manos a la cadera de Simón, quien parecía cada vez más rígido, concentrado plenamente en su pelvis, el doctor no se percató de esto. En un momento simplemente el movimiento de la cadera se detuvo. Y Simón desapareció de su vista.

Resignado, el doctor volvió a la barra. Pelos ya se encontraba allí, su cuerpo sudaba profusamente.

—¿Dónde está Ángel?—.

—En la pista—

—¿y tú que haces aquí?—.

—Admiro el paisaje, si me acerco demasiado puede ser peligroso—Pelos ya iba por su quinto sexo en la playa.

El doctor tomó otro whisky. Y miro una jarra de cerveza a su lado.

—¿Eso es de nosotros?—.

—Es para Mamut, para que se refresque—.

—¿No es demasiado?—.

—No para Mamut—.

—Mmmm—

Por un momento la charla se detuvo en un silencio incómodo.

—Pelos, hay algo, hay algo que quiero preguntarte—.

—Adelante “maestro” pregunté—.

El doctor estaba un poco avergonzado.

—¿Cómo es que, ... Como es que ... Saben quién va ... Bueno... arriba y quién...?—

Pelos escupió el valioso líquido.

—¡¿Qué?!—

—Ya escuchaste—el doctor se cruzó de brazos, sabía con certeza que Pelos lo había escuchado.

Pelos quería hacerle una broma, pero el doctor parecía serio al respecto.

—Pensé que tenía experiencia, por el lugar supuse que no era un novato—.

El doctor seguía con los brazos cruzados.

—Un paciente me habló de este sitio—.

—Doctor, no sabía que era tan curioso... para ser sincero, yo no tuve decisión en eso, siendo honesto me gustaría que ...— Pelos se arrepintió de hablar y simplemente continuó. —Creo que es algo que se debe dar de forma natural, no tienen que firmar un contrato al respecto—Tomo otro sorbo de su trago.

—Mmm entiendo, debo investigar al respecto—Dijo mientras acariciaba su barbilla. Luego miró a Pelos que parecía pensativo. —¿Qué te gustaría?—.

Pelos de nuevo escupió otro poco del costoso elixir, por esto debería trabajar el doble y tal vez robar un poco más, ya se había hecho con un par de billetes de billeteras descuidadas.

—¿Mmm?—.

—Dijiste que te gustaría... ¿Qué te gustaría?— El doctor no podía dejar de lado su hábito de indagar.

Pelos se sonrojó un poco.

—Cambiar—.

El doctor lo captó de inmediato. Se sonrojó un poco también.

—Aaaaa... oh... oh ya veo— Se sumergió de nuevo en el whisky.

Ya había completado seis tragos cuando Simón volvió.

—Simón, ¿estás bien? Te demoraste mucho—.

—Seguro que tapo el baño jijijiji—Dijo Pelos con el ánimo embriagado.

—Estoy bien—Luego bebió por completo el daiquiri, pidió dos más y los bebió de corrido.

—Simón deberías beber con más cuidado—El doctor estaba preocupado por el hermoso joven, su aliento embriagado se acercó a él.

—Doctor, usted, usted, es un monstruo, me tiene... es su culpa, doctor—Luego empezó a llorar, recargado contra el hombro del doctor.

—Definitivamente, no es un buen bebedor—Mamut se preparaba para irse, tomó a Pelos entre sus brazos y colocó la camiseta sobre su torso desnudo. Luego de uno de los bolsillos de Pelos sacó una billetera que estaba a punto de rebosar en dinero, tomó unos billetes y los ofreció al doctor —Doctor, es nuestra parte, por las bebidas—.

El doctor se negó.

—No se preocupen, va por mi cuenta—.

—Está bien, la próxima vez yo invito—Dijo Mamut, luego tomó la jarra de cerveza y la bebió de un sorbo. Su estado parecía inmutable, tan consciente como siempre, bueno, casi siempre.

Simón seguía llorando sobre el hombro del doctor.

—Lamento incomodar doctor, pero ¿sería tan amable de llevarlo a casa?—.

El doctor tomó la mano del joven que se lamentaba.

—Claro, claro, yo me encargo—.

—Gracias doctor, nos vemos en la sesión—Mamut se despidió muy formalmente del doctor.

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