Crónicas de la Fundación: Un Secreto a la vez

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Summary

Crónicas de la Fundación es un libro que narra algunas de las historias más fascinantes de la temible y sigilosa Fundación Sin Nombre, una organización humana que ha existido durante décadas, modificando la historia a su favor bajo el lema: «Proteger a la humanidad a cualquier coste». Un lema que utilizan como justificación para cometer cualquier atrocidad que se les ocurra, mientras continúan expandiéndose en todos los aspectos posibles. Todo bajo el dominio de la entidad conocida simplemente como Señor, un ser que ha olvidado lo que fue, para liderar una organización que protege lo humano con métodos profundamente inhumanos.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

La Carta

Clasificación roja. Nadie, absolutamente nadie debe tener acceso a esta carta. Se desconoce al autor. Incineración programada para el 2/2/1988:

«Ya harán casi seis años desde que decidí unirme a la autoproclamada Fundación Sin Nombre. He descubierto muchos secretos con el paso de los años; si bien podría estar escribiendo indefinidamente, decidí dividirla por partes… Entonces… ¿por dónde empezar? La Fundación Sin Nombre, o por sus siglas, F.S.N., es tan amplia que es difícil decidirse. Sin embargo, para entender todo el mundo que rodea a la F.S.N. es primordial conocer los rangos; son, prácticamente, la raíz de la Fundación Sin Nombre, así que empezaré por allí…

Los soldados más bajos de todos son los llamados Tipo 6, siendo estos los que se usan como conejillos de indias o como escudos humanos en un combate. Luego les siguen los soldados Tipo 5; son prácticamente lo mismo; con suerte, tienen un poco más de experiencia que sus colegas. Tras ellos vienen los Tipo 4, que son básicamente lo mismo. No obstante, lo que cambia en este caso es el coeficiente intelectual, ya que desde este punto debes tener un coeficiente intelectual mayor al promedio. Aun así, los Tipo 4 no le llegan ni a los talones a los Tipo 3, quienes ya pueden ser considerados soldados de élite en menor medida, en otras palabras: soldados buenos, pero no unas máquinas de guerra. Luego de ellos van los Tipo 2. Pueden ser considerados como una élite de la élite. Tienen una gran inteligencia y se especializan en muchos aspectos, pero no es el rango más alto que puede existir aquí, pues luego de ellos vienen los infames Tipo 1, quienes no temen matar a quien se les cruce, representando una fuerza brutal y silenciosa, estando en grupo o solos. Sin embargo, no están ni cerca de ser el rango más alto, dado que, luego de ellos, les sigue muy de cerca una élite de soldados que se conoce como Tipo 0. Son altamente peligrosos y letales. Enviados no a misiones en la Tierra, sino al espacio, para combatir bestias feroces y amenazas que pueden destruir la Tierra en un microinstante. Y aun así —sonará loco—, ellos representan solo al rango común de soldados de la Fundación Sin Nombre; los más básicos, los que son enviados como carnada, a los que se sacrifica en una batalla o los que no reciben funeral alguno.

Tras pasar por el Tipo 0, sigue el rango más alto del sector de Tipo, y estos son los -1, o más simplemente conocidos como los Menos Uno… son hombres degradados a máquinas sin alma que no tienen temor de nadie, excepto de su propio jefe. Con este último concluye la lista de los Tipo, y te preguntarás: ¿cómo hacen aquellos hombres para escalar rangos? Esa pregunta es muy fácil de responder: la Fundación Sin Nombre te envía a decenas de misiones, consigues experiencia, y luego eres ascendido. Si bien cada uno de los rangos tiene sus propios requisitos vinculados con la fuerza física, la agilidad, un número de muertes, la inteligencia y demás, hay un detalle que muchos de los soldados pasan por alto, y eso es algo que la F.S.N. llama con orgullo la Deshumanización, que consiste en transformar a un humano común y corriente en algo que solo recibe órdenes de su jefe, como una máquina altamente eficaz, sin alma, sin sentimientos, olvidando completamente lo que fue alguna vez… Ellos, por supuesto, no son el rango más alto, pues hay muchos otros.

Los que lideran a los Tipo en combate son los Capitanes, quienes dirigen distintas divisiones y escuadrones, y éstos a su vez están bajo las órdenes del Vocero. No es uno, son muchos; de hecho, hay uno por cada cinco mil hombres, si mi memoria no falla. Un Vocero es aquel que existe con el único propósito de estudiar a sus hombres en batalla, ver dónde pueden mejorar y sugerir hacerlo. ¿A quién se lo comunican? Al Consejo Medio. Diez hombres que siempre tienen el rostro tapado y visten de blanco son los denominados Consejo Medio, representando una de las más altas autoridades dentro de la Fundación Sin Nombre. No hay solo un Consejo Medio, sino que hay muchos. Para ser más preciso: uno por cada División Principal (División de Escudería, División de Investigación, División Mecánica, etcétera). A su vez, estos aconsejan a su jefe, quien gobierna a las Divisiones Principales con puño de hierro. Al igual que el Consejo Medio, este jefe es uno entre cada División Principal, representando la mayor autoridad en el aspecto de Divisiones. Tendrías que, sin duda, trabajar toda una vida en la Fundación para que te consagren con este rango, mayormente conocido como Jefe Divisor o Líder Divisor. Es casi imposible llegar a este rango. No hablamos de una persona común y corriente; hablamos de una con una alta inteligencia y estrategia, capaz de organizar, dividir o destruir tropas con un solo dedo.

Y luego de ellos van los Inspectores, el rango al que pertenezco. Somos los encargados de monitorear a los Jefes de Divisiones; estamos a la par en poder con ellos, por lo que ha habido varias veces conflictos de poder… Al menos en este rango podemos pensar libremente; no tenemos casi ningún tipo de limitación, y por ello podemos considerarnos como privilegiados. (PD: por alguna extraña razón todos se refieren a nosotros como Abogados). Vestimos todos con ropa elegante, completamente negra, zapatos de cuero, siempre portamos un maletín negro, llevamos un sombrero marrón y máscara blanca. El traje no es para intimidar, más bien para evocar respeto, ya que no somos los más fuertes de la Fundación. Podemos, prácticamente, dirigir cualquier escuadrón existente por nuestra cuenta. Sin embargo, solo hay uno entre tantos a quien no podemos controlar, y cualquier intento de hacerlo ha provocado la muerte, y ese escuadrón es conocido como Golden, o Escuadrón Golden. Estos ocho individuos son los que la Fundación llama el «Arma Perfecta»; hombres que solo nacen, viven, luchan y mueren al servicio de la F.S.N. Sus trajes dorados, capaces de brillar en la oscuridad, son suficientes para hacer a cualquiera orinarse en los pantalones, me incluyo. Este grupo es ampliamente conocido gracias a un miembro destacado: Max Clint. Conocido más simplemente como el Demonio Dorado, Max Clint es la figura de respeto que atemoriza a todo ser con quien se encuentra. Según sé, ha participado en muchas misiones, la mayoría en la Tierra, haciendo sufrir a sus víctimas hasta el último momento de sus vidas, pero él no es el único miembro, ya que hay otros muy destacados, como Dark Golden, pero estos son simplemente opacados ante Max Clint. Además, ni mencionar que la Fundación ha logrado que todos crean que solo existe un Golden: Max, cuando en realidad son un par más, a quienes envían a esas misiones en las que sabes que es una muerte segura: ¿Necesitas derribar un ejército entero? ¿Acaso una flota de naves espaciales se atreve a desafiarte? ¿O simplemente necesitas desaparecer a un civil común y corriente? Si es así, un Golden puede solucionarte ese problema en un instante. Tú das la orden, él obedece sin cuestionar en lo absoluto. Por supuesto, debe haber un líder especial para este escuadrón, por lo que se creó no hace mucho el llamado Líder Golden, quien está por encima de su escuadrón y de cualquier otro, ¡incluso por encima de mí! La verdad, nunca he visto a este Líder Golden. Es muy reservado y siempre envía un mensajero en vez de a sí mismo. Pero claro, ni siquiera él está por encima de los todopoderosos Numéricos. Ellos son mi líder, y son diez hombres escogidos para gobernar, supervisar y administrar a todo el ejército. Los diez no trabajan en conjunto; en su lugar, lo hacen de uno en uno, según sé. Actualmente nos encontramos bajo el segundo Numérico; el primero cometió traición… creo. Este hombre tiene el poder para hacer lo que se le dé la gana: torturar a sus propios hombres, modificar las reglas de la Fundación Sin Nombre (Leyes Sagradas, como son llamadas), convocar a una reunión poderosa… todo lo que se imaginen.

Pero incluso él, a quien nunca he visto en realidad, tiene miedo del Consejo Supremo, la mano derecha del jefe de la Fundación. Ellos son siete hombres con el poder de decidir si un planeta vive o muere; si un pequeño pueblo es quemado o bendecido; si una persona es asesinada o perdonada. Por mucho, podríamos considerar al Consejo Supremo como los reyes de reyes. Siempre visten de negro y viven, si no me equivoco, toda su vida en la base central de F.S.N., estando todo el día en reuniones que a veces duran semanas. Una vez me tocó asistir a una de estas como representante de mi jefe y tuve la oportunidad única de ver a estos hombres tan misteriosos. ¿Qué puedo decir? Eran seres tenebrosos, que hablaban con voces que me hacían estremecer más que el propio enemigo. Yo apenas podía respirar mientras uno de ellos me observaba por debajo de su máscara. No me mataron, pero ese día sentí que lo habían hecho. El Consejo Supremo es altamente poderoso, y por eso mismo sus miembros son altamente clasificados, tanto, que sus nombres solo se hallan en el Sector Negro (que es la clasificación más alta). Nunca nadie sabrá quiénes son, y creo que es mejor así.

Y por último, llegamos a la parte más esperada: el rango más alto. Aquel es el líder de la F.S.N., y se lo conoce a menudo como Señor. Si no me equivoco, actualmente somos liderados por el cuarto Señor, a quien nunca he visto, solo escuchado su voz a través de una radio como amenaza para uno de nuestros enemigos. Puedo decirlo, sin conocerlo: es digno de ser Señor. No solo evoca terror con su habla, sino que hay tanto misterio a su alrededor que nadie sabe quién es en realidad, y ha llevado a los enemigos a pensar que Señor no existe, y que solo se trata de una entidad ficticia creada con el propósito de provocar miedo. Pero si fuera así, ¿por qué nadie es capaz de encontrar una sola prueba? Jamás, nunca, se han encontrado pruebas sobre si Señor existe, pero la misma falta de pruebas hace que muchos crean en él. Yo, en lo personal, sí creo que existe, y que, sin duda, es un ser a quien hay que temer. De hecho, me estoy arriesgando demasiado al escribir esta carta, aun estando en mi propia habitación, aunque la cámara no me vea. Gracias a quien haya leído esto por su tiempo.

Si es que vuelvo de la misión que me han encomendado, continuaré con una explicación sobre las Divisiones Principales; si no, espero que alguien encuentre esta carta y la haga pública. La Tierra, el universo, merece saber la verdad. Si es que la Fundación halla esta carta, lo más probable es que la destruyan. Rezaré para que eso no suceda, y para que pueda volver a salvo.»

Interludio:

«No tiene ni idea de cuánto lamento molestarlo, Jefe de División de Escudería. Sé que el protocolo exige eliminar cualquier evidencia que pueda hacerse pública, pero quise encomendarle la carta porque no se trata de un soldado común quien la escribió, sino de un Abogado. Si no le molesta, sugiero que reduzcan el poder de los Abogados para evitar que vuelvan a suceder cosas como estas.»