¿Quien soy?
Me siento tan extraño, tengo tantas ganas de vomitar y de pronto vi una luz cegadora, sentí como mis ojos se quemaban y pronto mi vista mejoraba veía a personas con batas, uniformes blancos y jeringas, estaba asustado, no entendía nada, pronto grite con todas mis fuerzas asustado.
- ¡¿Que carajos está pasando aquí?! -dijo el chico que estaba en una camilla y miraba como doctores intentaban calmarlo
Me siento tan débil, me pusieron contra la camilla en la que estaba, sentí como me decian cosas como: mantén la calma, lo siento y para variar escuchaba como se susurraban entre ellos, yo estaba con el rostro mojado, queria golpearlos a todos los presentes, pero minutos después me relajé más asustado que frustrado.
Pronto me contaron la explicación, perdí la memoria y me dijeron que mi familia esperaba afuera y estaban en la sala.
A decir verdad, estaba más preocupado por mi identidad que por mi familia, cuando ve pasó a la sala estaba en silla de ruedas, solo sintió que veía a tres extraños, una mujer entre lágrimas, un hombre que solo se dedicó a hablar con el doctor y sobre la situación y un chico que solo me habló un poco, pero no le devolvía las palabras, eran total desconocidos para mí.
La mujer me abrazó entre lágrimas hablaba, sentía pena por ella, aunque no sabía muy bien que sucedía.
- ¡Mi bebé! Ya estas bien, mi pequeñito - decía la madre mirando a su hijo que irónicamente era más alto que ella y lucia neutral.
Estaba más enfocado en la platica del señor y el doctor, por unos momentos escuché que me llevarían a casa y luego empezarían con mi rehabilitación, me sentía más confundido y aún tenía muchas ganas de vomitar.
Pronto la señora intentó agarrarme la mano, al principio simplemente no le dejé tocar mi mano, el señor lideraba a las personas mientras nos llevaba a lo que era un auto, estaba obligado a subirme y sentarme en los asientos pasajeros al lado del chico que intentó hablar conmigo, pero yo le dije que no quería hablar.
Todo el camino en el auto fue totalmente silencioso, la mujer con lágrimas, el padre manteniéndose estoico y el chico callado y yo en mis pensamientos.
Pronto me di cuenta que lo que me dijeron los doctores era falso, pues recuerdo algunas cosas basicas como hablar, pensar, recordaba colores, distinguía a las personas de algún otro ser vivo y podía sentir y tener sentimientos, pero algo estaba claro, no recordaba a nadie, ni si quiera a mí.
Pronto el auto se estacionó en una casa, todos bajamos y entramos a la casa, era algo grande y dentro lo primero que vi fue la entrada a una sala de estar con algunas fotos en las que yo aparecia y las personas que me acompañaban también, era cierto, son mi familia.
-Bienvenido de vuelta, hijo, puedes explorar tu hogar - dijo el señor mientras me miraba, seguramente él pensó que si veía un poco más podría recordar algo.
Yo no respondí, solo comencé a caminar por la casa, viendo fotos de mí y pronto ví un espejo y me fije en mi rostro unos momentos. Me veía tan apagado, los ojos donde debería ser blanco estaba rojo y mi cabello negro algo despeinado, ese era yo.
Comencé a caminar más por la casa, veía unas escaleras y decidí subir por ellas al segundo piso en donde vi dos cuartos, decidí entrar al primero que estaba con la puerta cerrada y aún explorando con ansias todo.
Cuando entré a ese cuarto parecía algo desordenado, no se sentia vivo, la ventana cerrada y la oscuridad gracias a las cortinas, pero algo era visible, un libro encima de una cama.
Cuando vi ese libro vi que tenia una nota que decía: Para Andrew, no tocar. Entonces decidí no tocarlo, pero sentí algo en mi mente, una punzada de recuerdos. Esa punzada me dió el valor de ir a tocar ese libro, a decir verdad se veía claramente que estaba hecho a mano y el que lo hizo no tenía mucho tiempo.
Abrí el libro y lo primero que estaba escrito era que nadie toque esto excepto Andrew, habían muchas advertencias respecto a esto, pero pronto había un mensaje.
- Hola soy tú, pero del pasado ¿Acabas de despertar cierto? ¿No recuerdas algunas cosas cierto? No te preocupes, estoy aquí para ayudarte, cada vez que uses este libro cierra la puerta, nadie tiene que saber que esto existe. - Estaba escrito en el libro.
Decidí obedecer, algo me decía que este libro tenia las respuestas, pues este libro sabia que me estaba pasando, pronto cerré la puerta con seguro, me senté en la cama y agarré el libro desesperado y asustado.
Comencé a leer, las primeras páginas sólo eran mensajes para mí, gracias a dios me dijo quien era yo, mi nombre es Andrew y mi apellido Miller.
- Nadie debe saber la existencia de este libro, cuando digo nadie es literalmente nadie. Si algún dia descubres o ves a alguien leyendo esto significa que esta rompiendo tu confianza y privacidad, tienes todo el derecho de odiarlo, tratarlo mal y si es posible, deshacerte de esa persona, no importa quien sea- Estaba escrito en el libro.
Eso me dió algo de miedo, pero cuando leía me sentí más y más seguro, entendí quienes eran mi familia, el señor era mi padre, alguien serio y aparentemente estoico.
- Trata bien y honra a tu padre, no más que a este libro, pero respetalo, si algún día llegara a salirse de control y te golpea o algo así, tienes todo el derecho a pelear y enfrentarlo. - Estaba escrito en el libro.
Luego había una página sobre la mujer, ella era mi madre, aparentemente el libro me decía que le tenga mucho respeto.
- Respeta mucho a tu madre y amala, quiero que la abraces todos los días - Estaba escrito en el libro.
Este libro era mi salvación, todo estaba tan detallado, era como si este libro tuviera una biografía de todas las personas a las cuales tenia que conocerte y tratar. Luego vi la siguiente página, era sobre el chico, ese era mi hermano mayor.
- Tratalo mal, no le hables, él es encargado de haberte dado muchos problemas y te hacia cosas muy malas cuando eras pequeño, si tienes la oportunidad de tratarlo igual hazlo. - Estaba escrito en el libro.
Me sentia tan extrañado, seguí leyendo y estaba hasta dos páginas completas de cosas malas que mi hermano me hizo, ¿Debía confiar en el libro y debía tratarlo mal y con todo el odio del mundo?.
Estaba leyendo aún, varias páginas de otras personas, al parecer tenía varios amigos, tenía gente que me quería. Iba a seguir leyendo, pero pronto tocaron mi puerta de la habitación.
- ¿Hijo? ¿Que estas haciendo? ¿Está todo bien? - Decía una voz algo angustiada y triste.
- Todo bien madre, ya estoy por salir. - Dije mientras sostenía el libro, pode escuchar la sorpresa de mí madre al saber que la llame así.
Decidí ocultar mi libro en un cajón donde nadie lo vería y decidí poner llave ahí, todo perfectamente colocado.
Cuando salí de mi habitación y vi a la mujer decidí abrazarla, aunque ella se sorprendió y luego de unos momentos me devolvió el abrazo.
Sentía que hice lo correcto, al menos ese favor se lo debía a aquel libro misterioso.
- ¿Andy? ¿Recuperaste la memoria? - preguntó la madre algo esperanzada y aún en lágrimas.
- No, sin embargo estoy empezando a recordar. - Dije sabiendo que sin la ayuda de ese libro no sabría nada de nadie.