La rosa del diablo +18 omegaverse

Summary

Suguro Geto es un Alpha dominante, Frio, letal, intocable y el mas temido de todo Tokio quien apenas esta construyendo su imperio, pero su reputación lo llevaría a la cima para convertirse en le futuro Jefe de la Mafia. Lilith es una omega, disfrazada de niña buena, carita de ángel, detras de esa fachada tierna y adorable se encuentra una asesina despiadada conocida por su creatividad de dejar una marca con sus victimas. La misión de Lilith era matarlo. Suguro la descubrió. Ahora el la tiene justo donde la quiere... ¿Cómo su enemiga?, ¿Cómo prisionera? ¿O será la debilidad de Suguro? Cuando el veneno sonríe y la oscuridad desea, el amor puede ser lo mas peligroso de todo.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo🖤

La mansión estaba en silencio. Uno de esos silencios densos, espesos... el tipo de silencio que solo precede a dos cosas: la muerte o el deseo.

Suguro se recostó en su sillón de cuero con la misma elegancia salvaje con la que solía apretar el gatillo. El humo del cigarro se elevaba lento entre la penumbra de la sala, mientras sus ojos morados —tan afilados como su reputación— se posaban sobre ella.

Tan pequeña.

Tan absurda.

Tan adorable.

Y tan jodidamente peligrosa.

Tenía el rostro de una muñeca. Cabello blanco, largo, un poco revuelto por la pelea. Ojos azul marino que brillaban con falsa inocencia. Su sudadera holgada, con orejitas de gato, seguía intacta. Como si no acabara de fallar en asesinar al hombre más buscado del país.

Pero lo había intentado.

Y no cualquiera se atreve a intentarlo.

Él giraba su hacha entre los dedos como si fuera un juguete, pero la forma en que la miraba decía otra cosa. Decía "me diviertes". Decía "quiero destruirte". Decía "quiero saber hasta dónde llegas antes de romperte".

—Supongo... maldita perra —musitó con una sonrisa torcida—, ¿realmente pensaste que me matarías?

Ella solo lo miró.

Sonriente. Tranquila.

Como si la situación no le importara. Como si estar de rodillas, desarmada, bajo su poder... fuera parte del plan.

Porque para ella, probablemente lo era.

El Dulce Veneno, así le llamaban.

Un omega de 17 años con apariencia de ángel y alma de asesina.

Una criatura tan letal como encantadora.

Tan retorcida como irresistible.

En ese momento no hubo disparos. Ni gritos.

Solo dos mentes criminales midiendo fuerzas.

Dos monstruos reconociéndose.

Nadie más en el mundo entendía ese tipo de conexión.

Porque cuando la oscuridad se encuentra con algo aún más oscuro...

no hay guerra.

Solo una historia que está por comenzar.

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