la primer herida
no siempre te das cuenta en el momento que algo se rompe.
A veces pasa en silencio, con una palabra lanzada al pasar, con una mirada que no te ve, con una sonrisa que no entiende que duele.
Yo era chica. Muy chica y no entendía por qué dolía tanto ser yo.
Recuerdo una vez- no sé si fue la primera, pero si se que me quedo marcada- en la que alguien me dijo que estaba gorda.
tenia 8 años. No entendía lo que significaba, pero si entendí que era algo malo. Lo pude ver en la cara de quién lo dijo, y en como se rieron después.
Desde ahí empecé a mirar mi cuerpo como un error.
Como si hubiera algo que arreglar.
Como si yo tuviera que pedir permiso para ocupar un lugar.
Y no fue solo eso.
También estaban las notas de la escuela. Si me iba mal era una burra y si me iba bien, era lo mínimo que tenía que hacer.
Nunca alcanzaba, Nunca era suficiente.
La primera herida no fue un golpe. Fueron palabras que no parecían tan malas, pero se quedaron clavadas como espinas.
Y lo peor es que aprendí a pensar que lo que decían era cierto.
Con el tiempo, esa herida creció.
Se disfrazó de inseguridad, de miedo, de enojo conmigo misma y me hizo desconfiar de todo lo que era.
Pero ahora, al mirar para atrás, puedo ver algo que no veía entonces:
Esa nena no era la culpable, no merecía cargar con todo eso.
No era insuficiente.
Solo necesitaba que le dijeran "estás bien asi como estás".
Y aunque nadie lo haya hecho en su momento, hoy estoy dispuesta a hacerlo yo.