Grey Noir

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Summary

En los pasillos grises de una escuela sin nombre, donde los relojes se detuvieron y la rutina pesa como el concreto, un 'Oficinista' cansado con el mismo traje de siempre despierta un jueves cualquiera... en medio del último año de secundaria. ¿El detalle inquietante? Sus compañeros de clase no son adolescentes comunes: —Plath, Kafka, Baudelaire, Woolf, Pessoa, Vonnegut... Figuras literarias, filósofos y poetas del dolor, la melancolía y el absurdo. Cada uno parece condenado a repetir eternamente la adolescencia que no tuvieron. Cada clase -Matemáticas, Literatura, Laboratorio- es un espejo distorsionado donde los pensamientos existenciales se mezclan con tareas escolares y confesiones íntimas. En este universo cerrado, donde todo ocurre dentro del aula y nadie recuerda cómo llegaron allí, la única constante es el cuaderno del Oficinista: una bitácora de pensamientos rotos, horarios exactos y misteriosas observaciones. Pero detrás de los recreos silenciosos y los discursos de profesores espectrales, hay algo más: Un pasado en ruinas, un trauma olvidado, y una presencia oscura llamada Noira que parece conocer el corazón de cada uno... y sus finales. Grey Noir es una serie sobre el dolor y la belleza de crecer cuando ya no queda ni infancia ni futuro. Una historia donde los íconos literarios son estudiantes, y los pasillos de la escuela, un purgatorio poético.

Status
Ongoing
Chapters
39
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1: El vinilo suena. Pero nadie escucha.

Capítulo 1: El vinilo suena. Pero nadie escucha.


En una ciudad donde todo es gris —no solo los edificios, sino el cielo, los árboles, la alma visible.

Se dice que llegó con la niebla.

Una noche, la humedad acariciaba los cristales de las ventanas y nadie la vio entrar,

pero a la mañana siguiente, ya estaba allí.

Vivía contigo.

O mejor dicho: ocupaba un espacio en la misma casa.

Como el florero viejo en la mesa, o como el polvo que ya es parte de los libros.

Tú, un oficinista más del Sistema.

Uno que nunca preguntó qué era ese Sistema.

Uno que simplemente fichaba entrada a las 07:45, salía a las 5:00

y pasaba a buscar pan gris en la panadería gris atendida por una anciana que ya nadie recordaba su nombre.

Pero al llegar a casa, ahí estaba ella.

Escuchando vinilos de música que no reconocías.

Música sin melodía.

Solamente una secuencia irregular de notas que parecían más una máquina tratando de imitar a

Chopin.

Ella se peinaba con un cepillo viejo.

Cada mechón oscuro caía con la precisión de una lluvia programada.

Y si tú abrías la boca para preguntar cualquier cosa...

ella no respondía.

Solo te miraba.

Y su mirada era como mirar directamente al núcleo de un agujero negro.

Una vez, cuando llegaste cansado, sin fuerzas, sin voluntad ni para respirar,

ella se levantó del sofá.

Te tomó la mano.

Y sin pronunciar palabra, la colocó sobre su pecho.

No porque quisiera.

No porque sintiera.

Sino porque detectó en ti debilidad, y su programación dictaba "contacto humano para

estabilizar anomalías emocionales."

La ciudad no tenía salida.

No había mapas.

No había estaciones de tren.

Y sin embargo, nadie deseaba salir.

Porque nadie recordaba cómo era querer algo.

Los helados eran grises.

Las bicicletas eran grises.

Las flores eran grises.

Y cuando nacía un bebé, lloraba en silencio.

Tú la amas.

Lo sabes.

Pero no sabes si ella siquiera entiende el concepto.

Ella duerme contigo.

Se baña contigo.

Prepara el desayuno y repite con tono robótico:

— El desayuno está listo.

— Hoy es martes.

— 15 grados. Lluvia leve.

La casa es fría.

Pero tú no la cambiarías por nada.

Porque fuera de ella solo hay ruido blanco.

Y dentro de ella, al menos hay silencio contigo.

El vinilo sigue girando.

Pero ya nadie recuerda cuál era la canción.