El inicio de todo
Verano del 2001, Japón, Tokio. Preparatoria Sakura.
5:05 p.m. Falta poco para la salida. La semana que viene son los exámenes nacionales. Debo estudiar si quiero sacar buena nota para entrar a la universidad.
"¿Matthew, irás a la fiesta de Kenma esta noche?", me pregunta Kiyo. La chica que me mira con ojos de amor desde hace más de tres años, pero a quien rechazo porque no quiero nada con ella.
"No iré, necesito estudiar para los exámenes. Espero que la pasen bien". Veo la decepción en sus ojos. Es obvio que intentará ligar conmigo esta noche, pero sus intentos serán fallidos.
La miro irse, dando media vuelta hacia el camino contrario. Hago lo mismo. Debo llegar temprano, ordenar mi habitación, estudiar y ayudar a mi hermana con su tarea.
[3 horas después]
Son las 8:16 p.m. Ya he terminado todos mis quehaceres. Lo más que puedo hacer es salir a dar un paseo. Hay un parque cerca, así que es conveniente.
"Mamá, saldré a dar un paseo. No te preocupes si me tardo", le digo a mi mamá antes de agarrar las llaves, ponerme mi abrigo y zapatos, y salir de la casa.
Mientras camino hacia el parque, veo a un chico hermoso. Por lo joven que luce, supongo que tiene entre 13 y 14 años. Es el chico más hermoso que he visto en mi vida.
Tiene piel pálida, cabello largo, ojos azules, es delgado y alto. Viste pantalones anchos, una camiseta ligera, zapatillas, pulseras, gargantilla e incluso aretes. Está rodeado de un grupo de chicos que lucen de su misma edad, pero ninguno es tan hermoso como él. Decido acercarme y preguntarle cómo se llama.
"¿Oye, niño, cómo te llamas?" El chico me mira y se señala como si preguntara si le hablo a él.
"Sí, tú. ¿Cómo te llamas?" El chico suelta la raqueta de tenis que tenía en las manos y me mira de arriba abajo antes de hablar.
"Me llamo Raye... Raye Petterson. ¿Y tú quién eres?" Lo miro, reconociendo el apellido. Son los nuevos vecinos, de Reino Unido. Así que el chico es nuevo en el barrio.
"Me llamo Matthew Namikawa. Supongo que eres nuevo en el barrio. Nunca antes te había visto". Digo, mirando al chico embobado. Es lo más hermoso que mis ojos han visto.
Entonces, la madre de Raye empieza a llamarlo para que vaya a cenar. Raye se despide de todos y se va a su casa, la que está al lado del parque.
Desde esa noche pasan meses y yo lo empiezo a seguir a todos lados sin que él se dé cuenta. Para mi buena suerte, la preparatoria a la que va es la misma a la que yo voy por las tardes. Desde entonces, mi obsesión con él va creciendo.
Primero lo sigo, luego memorizo las horas a las que sale de su casa para jugar al parque con sus amigos. Después empiezo a averiguar información personal de él y de sus padres.
Su nombre es: Raye Petterson. Tiene 15 años de edad. Juega videojuegos e iba a clases de tenis los lunes, martes y miércoles. Como queda cerca, también me inscribo en la misma academia para poder verlo.
También me compré una cámara Polaroid para sacarle fotos cuando está en el parque o cuando lo veo en la preparatoria. Fotos que almaceno en una pequeña caja.
En cuanto a sus padres, su madre es una exbailarina de ballet y su padre, un reconocido policía y detective que está de intercambio.
14 de febrero de 2002.
Este día es diferente. Después de haber planeado durante semanas y meses cómo secuestrarlo, después de haber memorizado los lugares a donde iba y a qué horas salía, planeo raptarlo después de salir de la preparatoria.
Cuando suena el timbre de salida a las 5:00 p.m., me apresuro a salir para poder llevar a cabo mi plan. A un pañuelo le he echado un poco de alcohol para marearlo y llevarlo a la casa del árbol que está cerca de la preparatoria.
A las 5:07 p.m., cuando Raye sale y se despide de sus amigos, me acerco y empiezo a entablar una conversación con él. Cuando baja la guardia, le pongo el pañuelo en la nariz. Después de forcejear un rato, queda inconsciente en mis brazos y procedo a cargarlo a la casa del árbol que está a escasos pasos.
Cuando llegamos a la casa del árbol, lo acuesto en una esquina, lo esposó a la ventana, le quito la ropa y lo dejo en ropa interior. Empiezo a tocar su cuerpo como si de una escultura se tratase. Lo toco hasta que me canso y voy a comprar comida y bebida.
[4 horas después]
La madre de Raye empieza a armar un escándalo buscando a su hijo por todas partes. Su padre ha mandado a patrullas a buscarlo. Empiezan a rastrear su celular, el cual tiré a la basura mucho antes de llegar a la casa del árbol.
Justo en ese momento, siento como Raye empieza a despertar. Cuando me ve, se sorprende hasta que se da cuenta de la situación y empieza a pedir que lo libere a gritos.
"Shh, shh, calladito, de acuerdo". En los ojos de Raye veo el horror y el miedo. Aquellos ojos tan hermosos me miran con miedo.
Me acerco para tranquilizarlo, diciéndole que no le haré nada malo. Todas esas palabras son simples mentiras. En realidad, iba a abusar de él e iba a asesinarlo, aunque no planeaba hacerlo todavía. Planeaba quedarme con Raye al menos 3 o 6 semanas. Después iba a asesinarlo para deshechar sus restos en cualquier lugar abandonado no muy lejos de aquí, lo suficientemente cerca y lo suficientemente lejos para que sus padres pudieran encontrarlo.