Capítulo 1
—¿Otra vez soñando despierta? —me preguntó Mira , tirándome un papel con un dibujo ridículo justo cuando el profesor explicaba álgebra.
—Lo siento, pero esto no me entra —respondí, intentando concentrarme mientras Emma hacía una mueca divertida.
Las dos son mis mejores amigas, y sin ellas, el instituto sería mucho más aburrido.
Aquel día parecía como cualquier otro, una aburrimiento supremo hasta que lo vi. Luka. Era mi hermanastro, algo creído y siempre me molestaba y hacía q me sintiera ignorada (esto no llegaba a ojos de mi madre), por eso casi siempre lo evitaba aunque iba a mí secundaria constantemente por las chicas...
Pero ese día fue distinto.
Caminaba hacia la salida del campus y fue ahí cuando lo ví. Estaba como nunca, solo, sin chicas, y su rostro daba una sensación de nervios o temor... Rápido trate de caminar antes q me viera cuando en un instante me agarró de la mano. Yo estaba algo confundida, hasta creo q mareada por la sensación brusca y repentina. Sinceramente no sé por qué y como llegamos al punto que me robó un beso q no sabía cómo había sucedido...
—¿Qué estás haciendo? —susurré, apartándome rápido.
—No sé —dijo él, con una mezcla de nervios y algo que no podía descifrar—. Esto no debería pasar.
Un beso a destiempo, con alguien que no debería haber sido...
Algo q nunca me imaginé y menos por él...
Al llegar a mi casa, o a la mansión de mi padrastro, él no estaba... Yo estaba muy nerviosa y con algo de rabia. No sabía si estaba nerviosa o lo detestaba más.
Y fue así durante el día, esa misma sensación, y Luka... se lo había tragado la tierra...
(***)
Al día siguiente, el instituto no hablaba de otra cosa.
—¿Has oído lo de Luka y Ashly? —preguntaba Karla, con la típica sonrisa maliciosa que tiene cuando sabe algo jugoso.
—¿Luka, su hermano? Imposible —dijo Emma, cruzándose de brazos.
Pero los cotilleos eran como una bola de nieve y, en segundos, todos lo sabían.
En medio de eso, llegaron los mensajes a mi teléfono.
“Si descubres la verdad… prométeme que no me vas a odiar.”
L.
El mensaje me dejó paralizada. Lo leí y releí mil veces, sin poder entender a qué verdad se refería. ¿Qué secreto podía tener Luka que yo no conocía?
Casi sin darme cuenta, el timbre de mi teléfono volvió a sonar. Esta vez era otro mensaje.
“Te necesito. Ven al parque, ahora.”
Mis amigas me miraron con preocupación cuando les mostré los mensajes.
—¿Vas a ir? —preguntó Emma, mordiendo su labio.
—No lo sé… —respondí, sin poder apartar la vista de la pantalla—. Esto se está saliendo de control.
Mira me dio un golpe suave en el hombro.
—Ashly, si Luka te está pidiendo eso, debe ser importante. Pero ten cuidado, ¿vale?
La verdad no me apetecía ir, el misterio solo lograba aburrirme y ese rollo de "te voy a asesinar" no me causaba tanta impresión.
Pero después de tanta insistencia por parte de ambas decidí ir. No podía quedarme sin respuestas.
Caminé hacia el parque que quedaba a unos minutos del instituto, justo cuando el sol comenzaba a ocultarse tras los edificios, tiñendo el cielo de naranja y rosa.
Cuando llegué, Luka ya estaba allí, apoyado en el columpio, con la mirada baja. No parecía el chico arrogante que todos conocíamos.
—¿Por qué me llamaste? —pregunté, tratando de mantener la calma.
Él levantó la vista, y por primera vez noté una vulnerabilidad real en sus ojos azules como si quisiera hipnotizarme.
—Porque… necesito que sepas la verdad sobre mí.
Me acerqué, un poco confundida, pero con ganas de escuchar.
—Desde q llegaste a esta familia 6 años atrás solo me has visto actuar o 50% de mi carácter.
—¿De qué hablas?— estaba totalmente confusa, como si me estuviera tomando el pelo.
—Yo... tengo muchos secretos y me obligan a actuar diferente...
Sentí un nudo en la garganta. ¿Podía ser que Luka escondiera algo más que su actitud molesta y su sonrisa arrogante?
—Ashly -dijo, bajando la mirada-. No tengo excusas para cómo te he tratado todos estos años. Pero sí hay una razón.
No dije nada. Solo lo miré, esperando. Había demasiadas emociones en mí: rabia, curiosidad... confusión.
—No soy así por placer. No nací siendo un imbécil. Me volví así y no porque q quise sino...
Hizo una pausa y me dejó intrigada...
—Todo cambió cuando tenía quince. Estaba enamorado— soltó un suspiro y me miró con una mirada igual a la de siempre o más suave —Mucho. Era la primera vez que sentía que alguien me entendía. Que no tenía que actuar como el chico perfecto, ni fuerte, ni frío.
-¿Te rompieron el corazón?
—No... peor. Fue un accidente— miró al cielo con un carácter frío, impotente pero diferente.
-Luka... -susurré, sintiendo un nudo en el estómago.
No respondió nada, no habló una sola palabra. Se acercó unos pasos hacia mí y me miró extraño como si fuera a decirme q comentió el crimen más grande del mundo o q era un asesino en serie.
El silencio del parque se volvió pesado.
—Es que... No se q hicistes, no entiendo. —dijo algo exaltado. Una líquida arrogancia
Me acerqué a él para decirle algo, estaba muy confundida, pero no podía de dejarlo de ver como el mismo hermanastro arrogante q me hacía la vida imposible. Cuando intenté hablar no pude... me besó, no sabía porque había vuelto a suceder.
Cuando se despegó , no sabía donde había ido. Sentía intriga pero rabia, como si este solo me estaba usando.
Ese era el don de Luka, conmocionar tu corazón para q confíes en él y luego jugar con todo lo q una vez fueron tus sentimientos.
Comenzó a llover y aun así entre la lluvia tomé un taxi y me llevó directo a casa, a su casa...