La cara detrás de la máscara

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Summary

Lerjan es un pueblito pequeño escondido en Suecia. Un pueblo muy tranquilo para ser verdad; todos se ayudan, las casas son coloridas, tiene ese toque hogareño. Pero, hay algo que todos están ignorando. El manicomio kimya. Que raro que desde que abrió han regresado los asesinatos. Que raro que haya llegado una camarada de militares escoltando a una sola persona. Que raro que esa persona sea tan joven. Pero, la verdadera pregunta aquí es, ¿Por qué esa persona va encadenada y enjaulada como un animal? Poco debería importarles, es un simple enfermo mental. Pero, ¿Por que su presencia inquieta tanto? Pero claro, la noticia de la mañana llegó y se enteraron las razones. Mas eso no debería o debe afectar su ritmo cotidiano. Aunque, ¿qué pasaría, si el supuesto loco tiene una historia que contar? Recuerda; La oveja, no siempre termina siéndolo y el lobo no siempre es el villano de la historia.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPITULO I

Estaré bien.

Estaré mejor.

Estaré segura.

El profesional a cargo de mí, vio mi inquietud. No intenté disimularlo, más bien, no podía por más que intentaba. La sola idea de que me dejaran sola en ese lugar, me resultaba escalofriante.

Posó su mano en mi hombro en son de apoyo, pero su solo toque me hizo ponerme recta.

—Ava, tranquila, todo esto es por tu bien. Necesitas esto,—Movió su mano en un ademán de enjaular todo— descansar unos meses, librarte del estrés de la ciudad. Te ayudará a mejorar, creeme.—Dijo con ápice de cálidez, propio de su trabajo.

Sus palabras me hicieron pensar que tal vez, esto sea lo mejor para mí, el librarme del estrés tal vez logré ayudar a que mi diagnóstico mejore y me den de alta.

O eso espero.

Inconscientemente, en medio de mi delirio, empecé a jugar con mi collar, como siempre hacía desde que me lo obsequio...él.

¿Por qué tuvo que pasar eso?

De pronto, los recuerdos de esa noche me invadieron. Arrebatándole a mis ojos un par de lagrimas, que en el momento me las seque. Si algo tenía en claro, es que si quería estar bien debían verme bien.

El funcionario del Estado, que debía presenciar este suceso, estaba sentado en el asiento delantero, viéndome de vez en cuando por el espejo retrovisor. Lo cual solo aumentaba mi ansiedad a niveles inimaginables.

Respira.

Inhale y exhale, con los ojos cerrados y llevando la cuenta, como me habían enseñado. Sentí como mis músculos se relajaban, y mi pierna poco a poco, de lo movida que la tenía debido a mi ansiedad, se quedó quieta. Al igual mi respiración.

Abrí los ojos, viendo como mi psiquiatra me miraba orgulloso. Pude controlarme. Y eso, eso vale mucho para el como para mi. Aunque es un proceso largo, estoy intentando de a poco poner de mi parte para estar bien.

Estar bien.

Suena bonito, ¿No?

Le dedique una sonrisa de boca cerrada.

Sin más, y viendo que faltaba aún camino por recorrer, me apoye en la ventana del vehículo, empezando a ver como los árboles pasaban rápido al igual que las casas, lo cuál me provocaba un vago sueño como también vacío en el estomago.

¿Realmente estoy tan rota?

Pasado cierto tiempo, vi un letrero en letras grandes delante que decía:

"Bienvenidos a Lerjan"

Mis manos empezaron a su dar cuando vi por el cristal de la ventana, como las familias del pueblo empezaron a ver hacia nuestra dirección.

Sabían a donde íbamos, nuestro camino era claro.

El manicomio Kimya.

Una vez llegamos a la entrada, unas amplias rejas se abrieron antes de siquiera hacer un movimiento para avisar de nuestra llegada.

Como si nos observarán de algún lugar.

El vehículo entró al lugar. Este era un tanto peculiar. Todo era grisáceo, con toques blancos. Algunos árboles rodeaban el lugar, aunque en su mayoría estaban secos o cortados. Además habían picos en los bordes del techo y una campana al lado de la entrada. Una notablemente grande.

Procedimos a bajar del auto, siendo unas enfermeras y la que supongo es la directora del "hospital" debido a que era la única con ropa distinta a la de las otras dos mujeres. Las tres estaban presentes en la entrada, esperando.

Esperándote.

Que cálido recibimiento.

El funcionario del Estado le tendió la mano a la mujer de aspecto duro y nada dócil.

—Que agrado de verlo, señor Lown.

—Igualmente, Directora Julhia.—Respondió, confirmando mis sospechas.

Así que si lo era.

De pronto la directora poso su mirada en mí. Me escaneo de arriba a abajo. Como si fuera un ser raro de tres cabezas que acaba de ver.

—Me imagino que ella es el nuevo ingreso.—Dijo en un tono serio.

—Exactamente.—Respondió mi psiquiatra, tomando un paso al frente.—Ella es Ava Harlonson, una paciente con severa depresión que ha venido tratando durante varios años. Pero eso no quita que sea buena en varias cosas, le gusta leer y escribir, es buena analizando cosas y estoy seguro que será de ayuda para usted si se lo permite. Siendo así, ella ha tomado por voluntad propia al igual que siguiendo recomendaciones mías, la decisión de internarse en el manicomio Kimya.

Intente sonreír ante mi mención, pero la mirada severa que me dedicó, me lo impidió.

—Comprendo.—Respondió la directora, sin voltear a verlo.—Bueno, señor Lown, mis enfermeras llevaran a Ava a su nueva habitación temporal, y mediante su comportamiento y resultados al tratamiento iremos viendo como desarrollaremos su trastorno y el alta. —Explicó, haciendo una señal para que las enfermeras se me acercaran. Una de ellas tomo mis cosas y por consiguiente la otra me agarró del brazo para empezar a guiarme dentro de las instalaciones.

Mi psiquiatra interrumpió su acción, tomando mi hombro.

Gire mi cabeza en su dirección, tomándome como sorpresa, el ver a un médico de prestigio con un gesto de tristeza.

Podría jurar que quería llorar.

—Hazlo por ti, mejora por ti. Pronto saldrás de aquí, solo haz el mismo esfuerzo que siempre haces, ten las mismas ganas de vivir que lograste mantener hasta ahora y lo obtendrás, serás feliz, te lo prometo.—Dijo dedicándome una sonrisa, la cuál correspondí a medias.

Era un señor no tan mayor, pero lo quería. Me apoyo todos estos años en mi tratamiento. Siempre me protegió. Lo cual se lo agradezco mucho.

Era como mi papá.

Mi única cercanía a una familia.

No pensé mucho, cuando lo abrace.

Sorprendido, pero no incomodó, me devolvió el abrazo.

Después de eso, ignorando la reacción de los demás, me despedí y junto a la enfermera ingrese a Kimya, mi próximo hogar los siguientes meses.

Espero que todo salga bien.

Espero que me den de alta.

Espero mejorar.

Esper...

De pronto, escuche un grito de alguna parte del lugar. Un grito desgarrador, acompañado de diversas pisadas fuertes y choques de lo que parecía ser, electricidad.

Me quedé helada.

Las enfermeras me empujaron para que siguiera avanzando, pero yo solo me quedé pasmada.

—Esos gritos...—logré decir, asustada.

—No es nada, es un desquiciado de la sección roja. Tu solo avanza.—Me dijo la enfermera en un tono amable pero serio.

Esa pequeña confesión hizo que la otra enfermera, un poco más mayor, la mirara de manera fulminante, propinándole un leve empujón.

A medida que iba avanzando,—o más bien, me empujaban para que logré avanzar—ese sonido solo resonaba en mi mente cada vez más fuerte.

Y yo tenía algo muy en claro.

Los gritos no son normales.

Y menos esa clase de gritos.

Voltee a ver en la dirección que creí haber escuchado venir esos sonidos.

Pero antes de poder decir algo más o siquiera moverme, mi enfermera me agarro y me arrastro a la fuerza al lado contrario del pasillo, una vez vió a la directora entrar al lugar.

Lo que me hizo preguntarme;

¿De verdad estoy a salvo aquí?

***

Nota de la autora:

Hellooo, víbora sagrada presente, saluditos a todos los lectores que están dándole una pequeña (por no decir gran oportunidad) a mi historia. Espero les haya gustado el primer capítulo y la pequeña introducción de lo que va a tratar este pequeño mundo. La verdad tengo muchas ideas para el, pero las iré revelando poco a poco. Solo decir que no caigan en aquella trampa que ya ha sido lanzada, porque en el momento más inesperado, todo se pondrá patas arriba...

No confíen en nadie, tal vez en la escritora puedan confiar, pero de ahí....no sé, ya verán JASDJASKDS.

Gracias por su apoyo, no se olviden de darle un pequeño votito a cada capítulo si de verdad les gusto, y por favorr (suena a súplica casi) comenten algo, así sea la temperatura del clima AJASDJASDKJ. Ya, me pongo seria. No pero si, comenten alguito, así me servirá para mejorar en lo que no les guste y poder aclarar las dudas de mi narración.

Chispitas para todos.