INMORALMENTE MÍOS.

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Summary

Kaliope Hadid es mimada, impulsiva, pervertida, soberbia, inmadura e indecisa, pero sobre todo, es jodidamente ambiciosa, tanto, que un hombre nunca fue suficiente para ella. Cansada de hacer el amor con un hombre mientras deseaba que otro la follara, arrastra a los Sinclair a un oscuro mundo de perversión sexual en donde los tríos, la dominación y sumisión nunca faltarán y en el que hasta sus más oscuras fantasías se cumplirán. Lo que la impulsiva de Kallie no consideró cuando inició su jueguito, fue la sensibilidad de Anthony y la demandante posesividad de Mitchell, ¿podrán encontrar un punto medio y continuar siendo Inmoralmente suyos? ¡Descúbrelo tú mismo! ☆SEGUNDA PARTE DE "INMORALMENTE MÍO"☆ →TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDO SU COPIA U ADAPTACIÓN. ©

Genre
Erotica
Author
Itzel IV
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
2.0 1 review
Age Rating
18+

INTRODUCCIÓN

Entré a casa con las piernas temblorosas y el remordimiento a tope, hablar sobre una infidelidad nunca sería fácil, menos cuando se trataba de una infidelidad con nada más y nada menos que con el tío de mi novio, a quien por cierto veía como su propio padre, ¡joder!

Me dirigí al patio trasero pensando que Anthony seguiría ahí y no fue así, por lo que subí a nuestra habitación, al no encontrarlo, fui al despacho y ahí lo encontré leyendo sobre medicina aeroespacial, una de las ramas que más le atraían de su carrera.

Osito era tan sereno que incluso en medio del caos mantenía la calma haciendo alguna de las tantas aficiones que tenía.

—No debí irme así —al escuchar mi voz, cerró su libro y me dedicó toda su atención —. Tienes razón, soy inmadura y la misma inmadurez no me permitía admitir que estabas en lo correcto —suspiré —. Puede que sea demasiado tarde, pero me esforzaré para erradicar todos los aspectos negativos que tengo —y no mentía, la pelea que tuvimos me hizo darme cuenta de muchas cosas.

—Lo siento por todo, hada, dije muchas cosas que no eran necesarias —quiso abrazarme y quedé helada por sus palabras, me conmovía el corazón tan grande que tenía, sin duda alguna no lo merecía.

—Hice algo malo, algo jodidamente terrible —reprimí mis ganas de llorar —. Tus celos fueron justificados, ni siquiera tuve que mudarme a Australia para que pasara lo que tanto temías.

—¿De qué estás hablando, bebé?

—¡Me acosté con él! —dije sin rodeos y dejé que mis lágrimas empaparan mis mejillas —. Cometí lo que tanto temías —los espasmos de llanto no tardaron en hacer que mi pecho se hinchara —. No hay justificación, me encantaría decir que me obligó o que no era consciente de lo que pasaba, pero nada de eso fue así, ¡me merezco tu odio!

—¿Fuiste a que te consolara?

—No —agaché la mirada —. Fui a la caballeriza con Vodka, llegó de manera inesperada, conversamos un rato y después… —guardé silencio —. Luego… Ya sabes —sorbí ruidosamente por la nariz —. ¡Lo lamento!

—No es tu culpa.

—¡Si lo es! —negó.

—He intentado ocultar la verdad durante mucho tiempo, pero ya no puedo más; el culpable desde el principio fui yo por creer que mi amor sería suficiente para que te olvidaras de él —la manera en la que lo dijo, empeoró las cosas —. Es obvio que sin importar lo que haga, siempre lo preferirás a él.

—Anthony…

—Mi inseguridad no surgió de la nada, sin importar que mi papá esté dividiendo su tiempo entre Australia y Washington, sabía que tarde o temprano ambos cederían a la tentación en alguno de sus encuentros y veo que no estaba nada equivocado.

—Osito… —continuó hablando.

—Pese a eso, te amo tanto que te perdonaría sin pensarlo, te disculparía esa infidelidad en caso de que lo quisieras, pero estás tan enamorada, que lo que quieres es que te deje libre el camino con él.

—¡Eso no es cierto! —lo abracé sin querer alejarme de su cuerpo —. Sé que no lo merezco, pero si me disculpas, me esforzaré para que nada de esto vuelva a ocurrir.

—Ha llegado el momento de elegir —dijo daddy apareciendo sin importarle que le imploré que se quedara esperando en la sala, le obsesionaba recalcarle a su sobrino que le fui infiel con él, ¡jodido engreído!

—¿Mi pá o yo? —secundó osito, ambos me acorralaron y estar en medio de los dos no ayudó, podía elegir quedarme sola y sin ninguno de los dos, pero me fascinaba complicarme la vida.

Mordí mis labios volteándolos a ver cada tanto, deseaba con todas mis fuerzas que uno tuviese todo lo que al otro le faltaba, es decir, me encantaría que cangurito fuese tan romántico como osito y que osito fuese tan agresivo como cangurito, ¿¡por qué era tan difícil tenerlo todo en la vida?!

Los puntos intermedios nunca fueron conmigo, era ambiciosa y me fascinaba tenerlo todo, lo que me llevó a una peligrosa y sobre todo, inmoral conclusión; ¿por qué elegir a uno cuando podía tenerlos a los dos?

Lo que haría a continuación tampoco tendría un punto medio; o ambos permanecerían a mi lado lo los perdería para siempre a los dos.

Tomé una larga respiración armándome de valor para lo que haría y temerosa por su reacción, me dispuse a hacer lo que tanta excitación generaba en mí desde que eso apareció en mi imaginación.

Me puse de puntillas para sumergir mi lengua en la boca de Anthony, Mitchell gruñó sin poder creerlo y por supuesto, sin esperar lo que se avecinaba; cuando la respiración me faltó por el beso que le di a Anthony, me di la vuelta para absorber todo el oxígeno posible y continuar devorando la boca de daddy.

Mi intimidad palpitó como en ninguna otra ocasión, mi corazón latió desbocado ante la adrenalina que me generó mi inmoral acción y todo mejoró cuando despegué mis labios de los de daddy y me percaté de que ninguno lucía enojado, sino aturdido con lo que acaba de ocurrir.

Se lanzaron una mirada de confusión que fue seguida por una de aprobación, chillé de fascinación y mis gemidos no tardaron en aparecer ante las manos de Anthony desvistiéndome y la boca de daddy devorándome.

Me aferré al cuerpo de cangurito, osito se posicionó detrás de mí y ser el jamón del sándwich humano se sintió fenomenal.

Encontraron la manera de sostenerme entre ambos y fui alternando fogosos besos entre ambos, mis inquietas manos sacaron el miembro de Anthony y posteriormente el de daddy, babeé ante sus tamaños y húmedas puntas, era nueva en esto de tener a dos chicos a mi merced y cuando creí que desatar esto fue un error, me penetraron al unísono ocasionándome un indescriptible placer.

El miembro duro de Anthony me penetró por detrás y el de daddy por delante «¡jamás me sentí tan agradecida por tener dos agujeros!», las estocadas traseras eran delicadas y sin intención de lastimarme y las delanteras eran imponentes y agresivas, al fin tenía todo lo que quería; la suavidad de uno y lo primitivo del otro.

—¡Ah, ah! —gemí sin intención de reprimir el placer que me recorría el cuerpo completo.

Anthony creó un camino de besos desde mi nuca hasta mis glúteos y daddy se encargó de lamerme desde la clavícula hasta el inicio de mi ingle.

—E-estoy cerca —cerca del mejor orgasmo de toda mi vida —, ¿y ustedes? —no respondieron con palabras, sino explotando al unísono en mis estrechas paredes traseras y delanteras.

Les di un besito tierno a cada uno en sus exquisitos labios y como era de costumbre luego de follar, un pesado sueño se apoderó de mí, pero ninguno de los dos planeaba dejarme dormir, al menos no hasta que intercambiaran de posición y me demostraran su interminable amor, pues no había otro adjetivo para calificar lo que sentía por ellos y lo que ellos sentían por mí al convertirse en dos hombres… Inmoralmente míos.