Todo llega a su fin.
14 de junio de 1956, Toronto Canadá. Una familia se preparaba para un largo viaje a florida, EE.UU. a pasar unas vacaciones después de una jornada escolar y laboral de 5 meses continuos.
Eran las 5:32 de la mañana cuando emprendieron en su nueva aventura. El cielo aun estaba oscuro, y el ambiente un poco húmedo. Tras 2 largas horas de camino, el clima cambio drásticamente. El viento soplo con fuerza y las nubes cubrían el horizonte. Pues una fuerte tormenta se acercaba con gran rapidez. La neblina cegó desafortunadamente a Thom Williams, un hombre de 32 años, felizmente casado con theresa Smith, una mujer de 30 años, diseñadora de moda.
Sus padres fallecieron cuando ella estaba muy joven, pero eso no le impidió amar a su familia como nunca. Thom, su esposo, es jefe ejecutivo de una empresa de vinos. se conocieron gracias a que theresa diseño un hermoso vestido de bodas a la hermana de Thom.
Vivieron en Toronto hasta su boda; luego de ello se mudaron a Ottawa, la capital, y allí tuvieron a sus dos hijas: Esme Williams y Cloe Williams, de 12 y 16 años.
La relación de los padres con sus hijas era muy buena siempre unidos y se consultaban todo antes de actuar. Las chicas le tenían mucha confianza a su madre, pues decían que en el colegio y diferentes lugares a los que iban - como a sus prácticas de voleibol, a la casa en la playa o al pueblo donde vivían sus abuelos (los padres de Thom) - no tenían muchas amigas, ya que las chicas de sus edades pensaban en tonterías de jóvenes. Eso las aisló de las demás y no estaba mal: la gente siempre las ve como antisociales, pero simplemente no son como el montón.
Con su padre - a pesar de su arduo trabajo, siempre les dedica tiempo y les enseña cosas. Era una familia muy tranquila y feliz.
Rodaban las 7:39 de la mañana cuando un fuerte accidente tuvo lugar en una carretera casi fantasma de EE.UU. En un abrir y cerrar de ojos, el auto se había volcado debido al golpe contra la baranda de seguridad. El vehículo callo hacia una plantación de flores, específicamente girasoles.
En ese instante, un auto que casi forma parte del accidente se detuvo. El conductor, al ver la gravedad del accidente, contacto a una ambulancia. Con rapidez y miedo invadiendo cada rincón de su cuerpo, luego auxilio a esta pobre familia.
La madre, muy lastimada, despertó desesperada y busco con la mirada - aun entontada - a sus hijas. Las dos estaban inconscientes y fuertemente unidas por un abrazo. La hermana mayor protegía con su cuerpo a su otra hermana.
Por su parte, Thom, también muy lastimado, se acercó a ellas y las llevo fuera del auto. Theresa, con lágrimas, fue lentamente a donde estaban, y los cubrió con sus brazos muy fuerte.
Sin embargo, no sintió nada. Se extrañó y empezó a hablar con voz lastimada y ronca, pero Thom no reacciono. Entonces se levantó y salió corriendo, ella fue tras él, confundida por no entender por qué no reaccionaba. Por un instante pensó, está en otro mundo: tuvo que haberse llevado un gran golpe.
Ella estaba allí, entre flores de sol manchadas de sangre. Se vio así misma tirada en el suelo, desangrada. Sintió escalofríos, y el miedo y asombro se apoderaron de ella. Su esposo la tomo con sus brazos y lloro como un niño desamparado que aclamaba por un lugar feliz.
En ese instante, hice presencia.
- ¿tú... quién eres? Preguntó Theresa con la boca temblorosa.
-He venido por ti, Theresa. Soy el encargado de llevar a las almas humanas a un juicio. Dependiendo de ello, sabrás tu destino. Luego de la decisión, fuiste una gran madre, esposa e hija, pero como puedes ver... tu tiempo en el mundo terrenal ha terminado.
Cabe aclarar que mi trabajo es simplemente "juzgar", como un abogado del mundo humano hacia dónde va la persona al cielo o al infierno. Yo no puedo decidir a donde iran.
Theresa corrió llorando hacia sus hijas. Y las abrazaba fuerte y me pedía un poco más de tiempo.
- ¡Por favor... te pido dame un poco de tiempo, hasta que estén a salvo.
No pude negarme. Entonces, aunque sabía que su destino ya iba a ser decidido finalmente, se quedó unos minutos más. Llegaron las ambulancias y a ese lugar hogar de las flores lo invadió un silencio que parecía no tener fin.
Su esposo tomo los cuerpos aun inconscientes de sus hijas y el de Theresa y ayudo a subirlos a la ambulancia y finalmente llegaron al hospital y nosotros aparecimos en el.
Ella no se separó de su familia ni un segundo. Al final, les dijo lo mucho que los quería y les prometió que se verían de nuevo, y que desde donde quiera que este los protegería siempre.
Instantes después, Theresa, ya aceptando lo que estaba viendo, fuimos a un lugar abierto repleto de césped, y ella me miro, se sentó sonrió y pregunto:
¿tienes familia? ¿alguna vez has sentido dolor?
Me tomo por sorpresa al hacerme esas preguntas. en ese segundo tuve un recuerdo vago y muy borroso, pero no logre entender nunca el porqué de ello.
Además, la gente siempre evitaba hablar conmigo; me temían o querían que fuera rápido. Otros fanáticos a religiones solo querían llegar con su creador, pero muy pocos lo lograban ya que la balanza se inclinaba a favor contrario.
- No, nunca he tenido una familia y jamás he experimentado sentimientos mortales. Soy un ente espiritual, hasta donde sé, y tengo una misión que es esta.
- Entonces si existe Dios, y él ha sido tu creador - me dijo - Sabes, nosotros los mortales tenemos la creencia de que nuestro señor es muy bueno te aseguro que te dio sentimientos a ti también, y que tarde o temprano brotaran por si solos, porque así son, no los podemos controlar.
- la verdad, no comprendo muy bien todo eso de la religión y no puedo asegurar que Él fue mi creador. Simplemente sé que existe y si fue mi hacedor, pues nunca lo he visto aquí. Y si lo veo, le diría que ya estoy cansado. He hecho esto durante muchos años y nunca he comprendido a los humanos. Muchos culpan a alguien más de sus actos, sea otro humano o ente, y están equivocados pues son ellos mismos quienes obtienen lo que merecen, y casi nadie se da de cuenta.
- yo preguntaría cual es nuestro fin - dijo Theresa con voz cortante y mirada de frustración, desespero y cansancio.
Hubo unos segundos de silencio y luego dije:
-Bueno, Theresa. ha llegado tu hora, alma errante. Antes de que se incline la balanza, dime... ¿que tienes para ofrecerme?
- Nada - grito -, ¡lo he perdido todo!
Con ojos húmedos, se volteó y vio a lo lejos las montañas. Y llorando, grito hasta quedarse sin aliento:
- ¿¡Por qué!? ¡Si todo iba tan bien, se tuvo que acabar!
Me acerque y realice algo que siempre tuve curiosidad de hacer: dar un abrazo a alguien más.
Ella lo devolvió sin pensarlo y me dijo:
- ¿Un abrazo, pensé que no tenías sentimientos.
No respondí nada, pero ese afecto humano produjo algo... y cambio una cosa: mi forma de ver a las personas. Como simples criaturas, no me sorprendí; después de todo, alguna vez así fui, pero no podía retomar mis recuerdos y nunca me tomé la molestia de hacerlo.
Enseguida tome una de sus lágrimas que viajaban por su rostro y, en resumidas cuentas, la balanza se inclinó a donde debía. Ella no entendió, pero sus últimas palabras fueron una petición de cuidar a sus hijas hasta que ella pueda verlas de nuevo.
Y sin más, marche con mi cabeza formada en un cubo rubik desordenado, con muchas cosas por aprender.
1 mes después..
Thom: Cloe, Esme, ¡vengan, ya dejen de jugar!
Cloe: ¡ya vamos, papa!
Thom dijo frente a la lápida de Theresa: hola mi amor, ¿cómo has estado? Te extrañamos mucho, no sabes cuanto me haces falta. ¿sabes? ahora te comprendo, jajaja, pues entenderlas (Cloe - Esme) no es fácil, pero lo intento y no me voy a rendir. Te prometo que nos acostumbraremos al dolor, porque olvidarte no podremos.
Cloe: ¿papa, estas bien? - dijo mientras se acercaba.
Si, hija, solo hablaba con tu madre. ¿Y dónde está Esme?
Cloe - no lo sé, se estaba quedando detrás.
Esme!!!
Esme: ¡¡¡Aquí estoy, papi!!! Miren, el dice ser un amigo de mi madre.
Alex: Mucho gusto, señor Thom, yo era un conocido de la señora Theresa, dije tomando la forma de una persona para cumplir el deseo de Theresa.
Thom - mucho gusto. ¿De donde se conocían?
-Compañeros desde la preparatoria, respondí. Es una pena de verdad mi mayor sentido pésame señor Thom.
Thom - no se preocupe tranquilo.
Alex: Sabe, hace mucho tiempo le prometí algo a ella y era que sin importar lo que pasara después de que alguno muera el otro protegería a su familia.
Fue una promesa de niños, pero si me gustaría regalarles estos collares. No es una protección, pero los hicimos cuando teníamos 12 años y creo que traen buena suerte. Y no hay mejores personas que los lleven que ustedes.
Thom: Oh, muchas gracias, de verdad. ¿su nombre era?
-Dígame Alex.
- Gracias, señor Alex.
-Bueno, no le quitare más tiempo y pido me disculpe.
-Tranquilo - respondió. Por favor, quédese a hacer la oración, ya estábamos por despedirnos de ella.
- Esa petición me tomo por sorpresa, pues, aunque tenía apariencia humana, no estaba acostumbrado. Sin embargo, sin poder decir nada, estuve con ellos hasta que terminaron de orar. Finalmente, dije:
Chicas, apoyen a su padre y nunca olviden a su madre, pues ella, desde donde quiera que este, las ama.
-Gracias, señor - me respondieron.
Thom: gracias por asistir señor Alex - Fue un gusto - respondí.
En ese momento me marché y cumplí la promesa que hice a Theresa de proteger a su familia, pues esos collares llevaban sus lágrimas y, en ellas, un poderoso deseo de protección. Eso los alejara del peligro.