Perú 🇦🇹 parte_1
Tarapoto_parte_1
“ACTUALMENTE”
La noche llega, a la ciudad de las palmeras, el viento arrastra hojas secas y se siente el olor a carne podrida.
Quispe, un sobreviviente flaco y barbudo, se escondía en una tienda saqueada, con solo una lata de frijoles y una linterna.
Chist, silbó desde la puerta rota. Era Valeria, su única compañera, tenía cargada una mochila llena de latas oxidadas.
—¿Encontraste algo más? —Preguntó Quispe, mirando hacia las sombras.
—Solo esto, —respondió valeria, mostrando una botella de vino tinto polvorienta. Para celebrar, si es que queda algo que celebrar. De pronto, un gemido gutural resonó en el pasillo de los refrescos.
Infectados...
Tres de ellos, con trajes de oficina desgarrados y mandíbulas colgantes, avanzaban hacia ellos.
—¡Corre!...., gritó Valeria. pero Quispe notó algo, los muertos no los atacaban. Solo se acercaban, mirando fijamente la botella de vino.
—¿Qué diablos? —Murmuró Quispe.
Entonces, el infectado con corbata arrugada alzó una mano putrefacta y señaló la botella, emitiendo un sonido que casi parecía decir, —añejo 1998, buen año.
Valeria, con los ojos como platos, dejó caer la botella. Los zombies la atraparon antes de que se rompiera, la abrieron con dedos torpes y bebieron. Por un segundo, sus ojos vidriosos brillaron con algo parecido a felicidad.
—Son infectados borrachos, rió Quispe, histérico. Pero la risa se congeló cuando decenas de figuras tambaleantes emergieron de la oscuridad, arrastrando copas rotas y botellas vacías.
Querían una fiesta.
—Salgamos de aquí, —Murmuró Quispe, sacando cuidadosamente a Valeria hacia la salida de la tienda. Mientras huían, escucharon atrás el sonido de cristales rompiéndose y gruñidos que ahora sonaban casi alegres.
.....
después que avanzaron unas cuadras, se detuvieron por un momento.
—Ya corrimos buen rato descansemos un poco jadeo Valeria exaltada. Dando pasos lentos y con mucho cuidado para no ser descubiertos y devorados por algún infectado que estubiera cerca.
—esta bien asintió Quispe la cabeza, ya llegamos al centro de tarapoto.
—Notaste la reacción de esos zombies en el súper, que raro —mencionó Valeria, mientras se apoyaba en la pared.
—¿Cuál reacción? —preguntó Quispe, distraído mientras revisaba los víveres recolectados en su mochila.
—No... nada —exclamó valeria.
De repente se escucharon gritos a lo lejos:
—Ahhhhh”gritos de terror”
Grrgrgr “Gruñidos de zombie”
—Entremos a este edificio estaremos seguros por el momento —quispe abrió con cuidado la puerta del edificio e ingresaron.
—asegura bien la puerta dijo Valeria cuidado ingrese un infectado empujando con fuerza.
—Busquemos un cuarto para descansar y mañana planificamos que hacer —dijo Quispe, mirando entre las cortinas de la ventana de la entrada del edificio, como las personas se escapaban de los que algunas vez estaban vivos.
—deje a mi tío enfermo sólo en la tienda espero este bien —Exclamó valeria preocupada y triste —lo malo es que no encontre ni un solo medicamento para su molestia.
—Bueno pasaremos aquí la noche y mañana trataremos de buscar medicina para tu tío, es muy peligroso salir ahora. —mencionó Quispe mirando la cara triste de valeria.