I. EL SONIDO DE LA OSCURIDAD.
En el cielo se había vuelto negro mucho antes del amanecer. Al norte, una columna de fuego negro con purpura rompía el horizonte y, en su lumbre, las murallas derruidas de los Siete Reinos parecían costillas de un cadáver antiguo. Nadie recordaba ya los nombres de esas tierras – los consumió el tiempo -, pero el miedo todavía conocía en lo más profundo de la oscuras al señor que mandaba legiones de almas en pena, demonios y todos tipos de criaturas inimaginables que nadie quisiera soñar, su nombre cada que se mencionaba infringía miedo su nombre es SCAR EL DEVORADOR.
Bajo ese firmamento herido avanzaba aquel hombre con un destino que aun que no sabia cargaba en sus hombros su nombre es EDIVAN, exiliado y brujo. Su túnica, hecha de jirones, estaba endurecida con las sangre de miles de demonios, hombre y criaturas malditas, y la espada que cargaba no era cualquiera pues en su espalda llevaba ni más ni menos que la espada endemoniada y devoradora de almas y sangre Damnatorum exhalaba vapor carmesí, como si respirara a través de las bocas de las almas que devoraba tiene forma de katana ancha de gran tamaño y con un aspecto demoniaco con una hoja gruesa y curveada con una aura oscura parece viva con ojos y dientes muy puntiagudos.
Cuando el viento cambió, llego un murmullo: miles de voces sin lengua que gemían el mismo nombre. SCAR había vuelto a soñar con el mundo.