Percance

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Summary

¿Por qué hay dominós bajo el escritorio? 2025 con el frío de la mañana, el polvo de lo acumulado y posteriores consecuencias. Mael, un despistado artista, necesita llegar a tiempo a su trabajo antes de las 6 a.m., pero se enfrenta al desorden acumulado en su hogar, convertido en obstáculos constantes que lo distraen y retrasan. Apurado y temeroso, busca las cosas necesarias para su día mientras intenta superar los inconvenientes que surgen en su camino. Con un historial de tardanzas que lo desespera al borde del despido.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

Habitación

Hogar = Persona

A Las 4 a.m., un sonido se percibe en todo el dormitorio de Mael, rompiendo el silencio con un ruido estridente en el inicio de otro lunes. Él estaba reacio a levantarse de la cama, donde yacía; Los cuerpos prefieren permanecer en reposo... o eso dice Newton, aunque lo escuché de una caricatura ꟷpensóꟷ.

Gira su cabeza a la derecha para ver su alarma blanca en el estante de siempre. Maldice a su yo de la noche anterior por no dormir lo suficiente; se ha acostado a las 1 a.m., leyendo Percy Jackson y los dioses del Olimpo. Aunque no se arrepiente de haber terminado tan buen libro, trata de evitar caer dormido por la suavidad del colchón, solo dormiría más de la cuenta y al despertar solo dispondría de 30 minutos para llegar al trabajo de guardia.

Se incorpora en contra de su voluntad; ya de pie, alcanza los 1,80 de altura. Pasmado, observa su teléfono azul cenizo en el suelo cerámico. ¡no lo coloqué en la mesa! ꟷpensóꟷ.

Levanta el dispositivo del suelo; al voltear la pantalla, suspiro aliviado: no se había roto en la caída. Extiende su brazo para tomar el pequeño despertador y apaga el molesto ruido con un clip.

Mientras se estira, aún sentado en su cama, escucha los maullidos de su gato, Ezra, fuera de la habitación, como cada mañana, el gato adivina que Mael está despierto y araña la puerta, queriendo entrar.

El frio se desliza por sus pies al salir de la cama, rozando sus zapatos deportivos. En cada plantilla coloco una hoja de Laurel. Luego, presiona el interruptor de la luz cerca de la puerta, que él abre, dando paso a su gato de color blanco.

Los felinos son la debilidad del adulto de 29 años; lo ha visto por la calle y siente la necesidad de darle un hogar. Cada día le dejaba comida o trata de acariciarlo hasta que logro llevarlo a casa, nombrándolo Ezra. Significa ayudante, ¡va a ahuyentar las ratas de mi casa! ꟷpensaba el día que lo llevó a su hogarꟷ. Fue complicado lograr que no escape o arañe todo, pero con el paso de los meses Ezra se acostumbra al nuevo entorno. Tuvo que cortarle las garras, pero no se arrepintió de nada.

Sus ojos marrones claros, que están sobre Ezra, van hacia la esquina derecha de su habitación. Su cuadro casero había caído al suelo; a su derecha, el espejo de cuerpo completo, y a su izquierda, la ventada con cortinas del dios Odín. Tengo el sueño muy pesado... no escuche ningún ruido en la noche ꟷpensó acercándose a ese rincón de su habitaciónꟷ.

Levanta el cuadro con la pintura; sus dedos callosos sostenían la superficie plástica del marco. La pintura muestra una pradera simple con tonos azules; comprueba que estaba en perfecto estado y luego deja apoyada, con cuidado, contra la pared de color naranja claro.

El espejo refleja su cuerpo delgado, algo encorvado, piel blanca, vestido con shorts negros y su franelilla blanca. Se gira para abrir las cortinas y abrir su ventana; el viento frio entra por su habitación junto con la luz de la noche, que deja una iluminación más ambiental que la blanca del foco.

Se ve mucho mejor así, mejor apago la luz ꟷpensóꟷ.

Se mueve hacia sus cajones con ropa. Algo más decente ꟷpensóꟷ. Bugambilias de cartulina morada y blanca, tiradas a los pies del gavetero, las recoge con cuidado; el pegamento de algunas no ha secado del todo aún y las coloca en su cama.

Toma su celular, lo enciende para comprobar la batería. Olvide cargarlo ayer ꟷpensó, suspira mientras busca su cargadorꟷ.

Luego de encontrarlo, deja el dispositivo en la cama, con el cargador conectado al enchufe cerca de su cama. ¡Mis sandalias, que frio! ꟷpensó, ya sin soportar el frio de la cerámicaꟷ.

Se va de un lado a otro; el olor a jazmín se percibe en el espacio, proveniente de las pinturas en los estantes, resultando relajante. En la esquina izquierda, se halla una mesa negra, con múltiples mándalas en tonos negros, grises y azules; ya sea a pincel, lápiz, color o lapicero.

Debajo de la misma estaban otros papeles blancos, arrugadas y sucios, que tiene que recoger. Encuentra el cubo Rubik, que casi ha resuelto.

Buscare los códigos para resolver esto por fin... ꟷpensó girando su cabeza al gavetero. Las mándalas más preciadas y el cubo los coloca sobre el mismoꟷ No tengo tiempo para ordenar esto, ya al volver arreglo el desastre.

Vuelve a buscar, de rodillas sobre la cerámica fría y blanca del suelo. Mael se inclina para ver bajo su mesa, divisa el atrapasueños que su abuela hizo para el cuando era pequeño.

Era un atrapasueños con una red morada, asemejando a una flor, con un aro de madera de color dorado, del cual colgaban unas plumas blancas atadas con hilos sostenidos al aro.

En ese tiempo, tuvo un maratón con sueños de serpientes; se volvían tan recurrente que los sueños eran lúcidos, pero por más que escapara, siempre logran morderlo. En hamaca llena de serpientes, un bosque plagado de ellas, que le caían en la cabeza: le había tenido miedo a dormir solo, pero gracias al atrapasueños, por fin consiguió dormir en paz.

Aunque tuvo un efecto placebo, funcionó ꟷpensó mientras estira el brazo para tomar la manualidad para colocar sobre la mesaꟷ. También hay varias cartulinas de colores, tanto claros como oscuros, tiradas debajo de la mesa; busca entre ellas sus sandalias, sin éxito.

Su última opción, debajo su cama, también se agacha para ver por debajo; al mismo tiempo, le recibe el ataque juguetón de Ezra, que, al verlo girar de un lado a otro, decide atacar hacia su cara, rasguñándolo. ꟷ¡Ah!—