Ecos en las Ruinas
Takopi Álvarez despierta en su apartamento deteriorado, rodeado de papel tapiz que se está despegando y que parece susurrar. Mientras prepara café, la taza se quiebra, derramando líquido que momentáneamente forma el rostro de su madre antes de evaporarse. Afuera, la ciudad bulle, ajena a las distorsiones que solo Takopi puede ver: farolas que se doblan como ramas de sauce, sombras que se mueven en contra de la luz. Intenta llamar a su madre, Carmen, pero su número está desconectado. El teléfono se derrite en su mano, dejando atrás el olor a plástico quemado y arrepentimiento