Customize readability
Aa

Chaotic love | Minsung

Summary

Jisung, un joven de preparatoria bastante enérgico, vive profundamente enamorado de Chan, el lindo chico que se sienta junto a él en clase. Un día entra en pánico cuando al pedirle su borrador prestado, descubre que en este, está escrito "Min♡". Jisung asume que a Chan le gusta Minho, su otro compañero. Y para empeorar la situación, Minho ve a Han con ese borrador, por lo que piensa que Jisung está enamorado de él. ♡ ₊ · ˚ ༘ * • ♡ ₊ · ˚ ༘ * • ♡ ₊ · ˚ ༘ * • ♡ ₊ · ˚ ༘ * • ♡ ❥ Inspirada en "Kieta Hatsukoi" (my love mix-up!). Algunas situaciones serán adaptadas pero otras no. ❥ No se busca lucrar o dañar a alguien con este escrito, solo lo hago por diversión. ❥ No se busca asumir la personalidad, sexualidad, etc. de ninguna persona real. ❥ Contenido homosexual. Shipp principal: Minsung Shipp secundario: Seungchan/Chanmin 𝗙𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗱𝗲 𝗶𝗻𝗶𝗰𝗶𝗼: 07/12/2024 𝗙𝗲𝗰𝗵𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻: 20/07/2024

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

༘ 𝗨𝗻𝗼 ❥ La primera de muchas ·₊

Era una tarde tranquila. La brisa tan suave que apenas podía entrar por las grandes ventanas, movía ligeramente las cortinas, dejando que los rayos del sol se colaran hacia el interior. Los patrones de luz se dibujaban en el salón y se movían al compás de las ramas de los árboles, que bailaban con delicadeza de un lado a otro.

Pese a que el clima era tan agradable, o tal vez precisamente debido a eso, el aula se encontraba sumida en la pereza. La voz del profesor, calmada y pausada, retumbaba en sus cabezas como una canción de cuna, formando la melodía perfecta para incitar al sueño junto al ritmo de ese viejo ventilador del techo que giraba despacio, rechinando de vez en cuando. Algunos movían sus pies de forma ansiosa, tratando de espantar el sueño; otros jugaban con objetos en sus mesas, mientras que a varios les era imposible dejar de bostezar.

Por su parte, Jisung estaba a nada de rendirse en su pequeña lucha interna contra el cansancio de su cuerpo. No era ni capaz de disimular, su expresión reflejaba totalmente su flojera. Sus párpados caían de forma automática al igual que su cabeza, la cual intentaba sostener de vez en cuando con la palma de su mano en su mejilla para que no se fuera a estampar directamente contra el pupitre. Todo su cuerpo estaba relajado a pesar de la clase de matemáticas que se estaba llevando a cabo frente a él. Poco le importaban los polinomios, lo único en lo que pensaba era en devorarse un buen ramen picante para luego dormir por horas, aunque imaginar eso en ese momento era más una tortura que otra cosa.

Sus brazos se colocaron frente a él, doblados sobre la mesa, creando el espacio perfecto para descansar su cabeza ahí. Estaba decidido, tomaría una pequeña siesta como acostumbraba a hacerlo. Ya se estaba preparando mentalmente para ello, pero de pronto, una palabra lo devolvió de golpe a la realidad y lo sacó de su estado adormilado: "exámen de repaso".

Un suspiro grupal lleno de flojera se escuchó por toda el aula, seguido de sonidos de los movimientos para guardar sus cosas o simplemente reacomodarse en sus sillas, viéndose obligados a despejarse de la flojera.

—¿Qué? Agh —Jisung también bufó con pesadez, mirando al profesor con incredulidad e irritación, como casi todos los demás presentes.

Un suspiro profundo escapó de él, mientras estiraba sus extremidades para aliviar la tensión. Algunos de sus huesos incluso tronaron, sacándole un jadeo ahogado.

—Vamos muchachos, ya vimos este tema como tres veces, es sencillo —alegó el maestro con una sonrisa divertida (casi malévola) mientras regresaba a su escritorio con calma.

—No es eso profe, no es eso —gritó alguien.

—¡Bola de flojos! En mis tiempos los maestros no nos tenían piedad y nunca nos quejamos.

Los reclamos de varios chicos no se hicieron esperar, mientras que otros, como Jisung, apenas y podían abrir los ojos. Con la manga de su suéter se limpió la poca saliva que había en sus comisuras y luego tomó la bolsita de lápices frente a él, abriéndola con prisa. Lápiz, borrador y sacapuntas; era lo único que su profesor les permitía tener en la banca durante un examen. Sacó el lápiz, seguido del sacapuntas y los dejó a un ladito mientras seguía buscando. Al no sentir el pequeño rectángulo, abrió más la bolsita, con la esperanza de encontrarlo, cada vez más desesperado. ¿Otra vez se le había olvidado en su casa?... Le había pasado tantas veces (no solo con el borrador) que ya no le sorprendía.

—Mierda... —Apurado guardó la bolsita junto a su cuaderno y libro en el compartimento debajo de la mesita, mientras se estiraba hacia su lado izquierdo, para tocar rápidamente el hombro del chico alto junto a él —¡Seungmin! —susurró angustiado— ¡Seungmin, préstame tu borrador!

—No —contestó sin dudar o siquiera voltearlo a ver. Han pensó por un instante que su amigo estaba bromeando, pero al ver que el chico no se movió ni un milímetro, aumentó su desespero.

—¡Por favor, por favor! —su tono era bajo, pero se notaba desesperado. Observó a su alrededor, con cierto alivio al ver que el profesor se encontraba en su escritorio, acomodando varias cosas todavía. Luego volvió su atención hacia Seungmin, con su mirada suplicante.

—No —repitió indiferente, pero Jisung siguió insistiendo. Al siguiente "por favor", Seungmin se giró un poco hacia él finalmente—. Solo tengo uno —señaló su pequeño borrador, inexpresivo.

—¡Cortalo por la mitad! —insistió.

—No. Ya lo he cortado demasiado veces por tu culpa, si lo vuelvo, a hacer va a desaparecer. Ya no puedo ni agarrarlo bien —habló serio, mirando hacia el frente de nuevo.

Jisung bufó frustrado. Sin pensarlo se estiró para tomar el hombro del más alto con ambas manos, comenzando a agitarlo de un lado a otro con fuerza mientras le rogaba. Aún así, parecía que a Seungmin le daba completamente igual. El pánico comenzaba a crecer a nuevos niveles en él, y era bastante notorio.

—¡Seungmin! Desgraciado hijo de...

—Oye —una voz dulce a su lado llamó su atención de repente—. El mío es nuevo, te doy la mitad —dijo Chan, el chico que se sentaba a su otro lado, con esa sonrisa tan pero tan bonita.

Un ligero suspiro salió de los labios de Jisung, acompañado de una sonrisita boba al ver que Chris le ofrecía su borrador notablemente recortado. Soltó a Seungmin y se volteó por completo hacia el castaño de rizos, sus ojos comenzando a brillar.

—Gracias, Chan... Eres muy amable —habló bajo, su voz temblando y su corazón comenzando a latir fuerte solo al conectar sus ojos con los de Chris. Sus manos temblorosas tomaron el borrador, comenzando a jugar con él de manera torpe y nerviosa.

—No digas eso —negó apenado, agachando un poco la cabeza—. No hay de qué, suerte con el exámen —animó sonriente, y luego se giró hacia el frente con calma, para escuchar las instrucciones del profesor.

Jisung en cambio no prestó demasía atención a su alrededor después eso. Chan, el chico con sonrisa de ángel, ojos lindos como obsidianas y preciosos hoyuelos, había sido tan considerado con él una vez más al salvarlo del horror de enfrentarse a un examen sin borrador (porque, siendo sincero, era seguro que se iba a equivocar unas cuarenta y siete veces).

Suspiró suavemente, con una sensación burbujeante en su estómago y sus mejillas comenzando a calentarse. Sus ojos se paseaban por el rostro de Chan, admirando cada facción además de su cabello castaño, aparentemente suave... Ah, si fuera por él, lo observaría todo el día, pero la sola idea de que Chan lo atrapara en el acto le hacía temblar de miedo. Se conformaba con pensar en él, ya que de todas maneras, tenía una imaginación muy amplia.

Se giró hacia su mesa, bajando la cabeza para mirar el borrador que sostenía entre sus manos de forma delicada, como si fuera la cosa más preciada del mundo. A decir verdad, lo era para él. Y ese pequeño favor era solo una muestra de lo increíblemente amable que Chris podía ser. No sólo era lindo físicamente, sino también la persona más buena del mundo, ayudando a los demás sin esperar algo a cambio.

Jisung recordaba con cariño cada una de las veces en las que sintió que Chan estuvo ahí para él, pero lo que más se guardó en su memoria fue aquel gesto en el día de San Valentín. En ese entonces, Jisung se sentia algo solo y triste por no haber recibido ningún dulce, así que ese simple detallito había iluminado su día de una manera que jamás olvidaría...

Hace poco menos de un año:

—Hola, Jisung. ¿Cómo te va? —Chan saludó alegre mientras se acercaba, con una cajita bonita en las manos. Al abrirla frente a Jisung, relucieron varios chocolates con forma de corazón en su interior, decorados con brillos y líneas de chocolate de otros colores. A su alrededor, esparcidos en la caja habían pequeños corazones de papel morados y rojos —. ¿Quieres? Puedes tomar los que quieras... Aunque, sólo quedan tres —rio divertido—. Perdón, mis amigos se comieron los demás.

—Oh, n-no te preocupes —negó de prisa, acercándose aun más a él, sintiendo el calorcito que emanaba su cuerpo—. ¿En serio puedo? —Sus ojos brillaron al ver cómo asentía, paseando su mirada de la caja a la tierna expresión de Chan varias veces, incrédulo pero muy, muy, muy feliz—. Bueno, gracias... Solo comeré dos.

—Que sean todos de una vez —rio bajito, ofreciendo la cajita entera al rubio.

Jisung estiró las manos para aceptarla, y luego tomó un chocolate con timidez, observando la bonita sonrisa del otro. Lo probó con cuidado, sonriendo aún más al notar que estaba relleno con mermelada de cereza.

—Vaya, está delicioso, y se ven muy bonitos.

—¿De verdad? Pensé que me habían quedado horribles.

—¡No, para nada! —negó de inmediato, casi indignado ante sus palabras.

—Me alegra... —respondió Chan, devolviéndole una sonrisa que hizo que el corazón de Jisung latiera más rápido.

Sin duda esa fue la sonrisa de un ángel, tan pura y hermosa, pensó con una calidez creciente en su pecho al recordar ese suceso. Con una expresión de conmoción, comenzó a deslizar con cuidado el papel que envolvía el borrador, para que así le fuera más fácil usarlo, pues le quedaba un poco grande. Pero tan pronto como quedó totalmente descubierto, su sonrisa se desvaneció por completo y su corazón se apretó dolorosamente al ver que en definitiva, estaba escrito algo bastante inesperado... Algo que no hubiera querido encontrar.

Intentó volver a guardarlo con torpeza y prisa, fingiendo que no había visto nada, pero sus manos temblorosas se lo dificultaron, por lo que el borrador terminó cayendo a la mesa. Tragó saliva y con miedo se inclinó hacia el frente, atreviéndose a mirarlo con detenimiento por fin. "min♡" era el nombre escrito prolijamente con un marcador negro y ese corazón rojo redondito a su lado, muy bonito.

Su cabeza se alzó rápido, mirando a la persona frente a él con un pequeño puchero en su boca, lleno de tristeza y sorpresa. Min... Seguramente de... Minho. Sí, tenía que ser él. Lee Minho. El chico atlético, tranquilo, inteligente, responsable...

¡Maldita sea! ¡Lo tenía todo!... Tenía todo el sentido del mundo, que a alguien tan increíble como Chan le gustara una persona como Minho, quien era perfecto en todos los sentidos.

Pero, eso no quitaba ni un poquito el terrible dolor que sintió o el hecho de que algo en su interior se haya roto.

Su corazón se partió en miles de pedacitos. La poca esperanza que le quedaba de poder ser correspondido algún día se hizo añicos en cuestión de segundos. Supo de inmediato que había perdido, él jamás de los jamases podría competir con alguien como Minho.

Con un suspiro lastimero y una mueca dolida, soltó el borrador a su lado, y se dejó caer hacia la mesa, golpeando su frente sin demasiada fuerza. Las lágrimas salieron de él cuando menos se dio cuenta, empapando la madera debajo, mientras intentaba sollozar lo más bajito que podía. Dolía. Dolía muchísimo.

El exámen dejó de importar, más bien todo lo demás en general. Podrían anunciar que un meteorito se dirigía hacia la tierra en ese momento para acabar con todo a su paso y no le importaría, él estaba demasiado ocupado hundiéndose en su miseria.

Así que, no se dio cuenta de que el chico frente a él, Minho, estaba agitando su mano de arriba hacia abajo con las hojas del examen, para que las pasara a los de atrás. Las hojas chocaron contra el borrador en la esquina un par de veces, hasta que lo tiró sin querer. Al escuchar el sonido de que algo cayó al piso, se apresuró a girarse y agacharse para recogerlo.

—Perdón, te lo tiré —habló serio, llamando la atención de Jisung, quien alzó la cabeza ligeramente para ver lo que ocurría.

Han se reincorporó como resorte enseguida. los ojos se le abrieron grandes igual que su boca, de la cuál solo podían salir suspiros entrecortados que tenían como propósito detener al chico. —¡Yo lo recojo, yo lo recojo! —pero cuando por fin pudo hablar, había sido demasiado tarde. Vio que el borrador fue dejado frente a él en la mesita con cuidado.

A pesar de todo, Minho se giró hacia el frente, dándole la espalda de nuevo.

La respiración del rubio que antes se había agitado un poco, se calmó y su mente canceló el pánico en el que estuvo a punto de entrar, mientras observaba atentamente al chico—. No lo notó —pensó con alivio, soltando suavemente el aire que tenía retenido.

Minho en cambio se encontraba con su ceño increíblemente fruncido y su mirada fija al frente, reproduciendo en su mente una y otra vez la imagen del borrador. Con sus ojos bien abiertos se giró hacia atrás despacio, para observar a Jisung fijamente, notando que la mirada de este ya estaba puesta sobre él. Notó que Han se sobresaltó enseguida, formando una expresión de terror por segunda por ocasión.

Se miraron a los ojos por un momento que pareció ser eterno, con el silencio más malditamente incómodo que habían experimentado en sus cortas vidas.

—Oye... —Minho se decidió a hablar por fin, tragando saliva con fuerza antes de continuar.

—¿Qué? —el más bajo balbuceó angustiado.

—O-oye...

—¡¿Qué?! —preguntó bajo de nuevo, más alterado con cada segundo que pasaba.

—¿Por qué escribiste "Min" ahí? —señaló el borrador—. Y con un corazón.

—¡No, no! —negó apresurado, con la voz más baja posible— ¡No fuí yo! —negó alterado, aunque se detuvo rápido, apretando sus labios con fuerza. Mandó una mirada fugaz hacia Chan, quien conversaba con sus otros compañeros con una pequeña sonrisa.

—¿Entonces quién? —su mirada más abierta de lo normal fija en él, intentando descifrar sus pensamientos, pero no hacia falta ser demasiado inteligente para notar que Jisung estaba aterrado.

Soltó un suspiro suave, mientras apartaba la mirada por un instante. Claramente, no sería capaz de delatar a Chan, de revelar así como así sus sentimientos —. No... S-sí fui yo... —resignado frunció su ceño.

—Oh... ¿En serio? —su boca estaba entreabierta debido a la sorpresa.

Jisung no contestó nada más. El silencio entre ellos y la mirada fija en él parecían querer volverlo loco. Pronto comenzó a rogar para que la tierra se lo tragara

—¿Terminaron de repartir las hojas? —preguntó el maestro—. Está bien, comiencen.

Minho miró fijo a Han unos momentos más, hasta que por fin se giró al frente, despacio y claramente impactado. El corazón parecía querer salirse de su pecho y un sudor frío lo golpeó de pronto, sumando a su estómago un poco revuelto por la incomodidad.

Así que Han Jisung, el chico que se sentaba detrás de él, estaba... ¿Enamorado de él?... ¿Por qué? No eran muy amigos y ni siquiera parecían tener cosas en común. Las últimas veces que hablaron fue por cosas insignificantes.

Como esa vez en la que...

—Oh, Minho. Tu corbata, está al revés —advirtió suavemente, con una muy pequeña sonrisa mientras la tomaba y agitaba suavemente.

O la ocasión en la que Minho llevaba una pila de libros para la clase y se le cayeron algunos cuando perdió el equilibrio...

—Déjame ayudarte —habló Jisung para luego tomar la mitad de los libros y caminar junto a él hasta el salón.

O cuando Minho olvidó su paraguas en un día lluvioso y...

—¿Olvidaste tu paraguas? —cuestionó preocupado, mirándolo un momento más desde la entrada antes de caminar hacia él— ¿Quieres ir conmigo? —agitó suavemente su paraguas ya abierto, a lo que Minho asintió sin pensarlo, llegando a su lado mientras le agradecía.

Oh... Así que Jisung había sido muy amable con él, y ahora sabía por qué. Sinceramente, se sentía culpable por no haberlo notado hasta ahora.

La hora pasó rápido, el examen terminó. Minho no se había podido concentrar para nada, pero era lo que menos le importaba. No podía dejar de sentirse angustiado por los sentimientos de Jisung, por no saber qué hacer al respecto.

Minho se alteró un poco cuando sintió un golpecito suave en su hombro de pronto.

—Oye, Min... Minho —se corrigió, hablando bajito. Agachó su mirada por un instante antes de conectarla con la contraria finalmente— ¿Tienes tiempo después de clases? Q-quiero hablar contigo sobre... Ya sabes qué.

Minho vio que Jisung se encontraba un poco sonrojado, cosa que lo hizo sentir peor. Su estómago se revolvió aún más y sintió escalofríos —¿No puede ser ahora?

—No —negó de inmediato, algo consternado—. No quiero que los demás escuchen... Te veo después de clases, en la azotea —finalizó firme antes de salir del salón.

El mayor abrió sus ojos en grande, observando a Jisung a cada paso hasta que salió del aula.

Al parecer... Jisung se le iba a declarar.

El día pasó rápido, las clases terminaron y el salón se encontraba prácticamente vacío. Las únicas personas ahí eran Jisung —quien se encontraba deshecho en su lugar—, Chan y sus amigos, quienes hablaban animadamente.

Jisung miró a Chan, con tanta tristeza que quería llorar. Apartó su mirada rápidamente cuando notó que Chros lo miró de vuelta. Había comenzado a acercarse despacio.

—¿Estas bien? —el mayor ladeó su cabeza, mirándolo amable y con una sonrisa pequeña.

Jisung suspiró hondo, las lágrimas amenazando con salir de nuevo, pero las contuvo como pudo. Sonrió un poco, asintiendo suavemente. —Sí, todo bien —le devolvió la sonrisa amable.

—Qué bueno... —habló bajito, mirándolo fijo. Parecía nervioso, se movía de un lado a otro en su lugar, sujetando sus manos frente a él.

—¿Pasa algo?

—Eh, bueno... ¿Recuerdas el borrador que te di? —Han asintió y Chan imitó su gesto en respuesta—. Umm y... ¿D-de casualidad viste... eso?

Sus ojos se abrieron de más y sus manos comenzaron a temblar otra vez. De inmediato se inclinó, en señal de disculpa—. La verdad sí. Aunque no fue mi intención, discúlpame.

—No, está bien... Fui algo descuidado y se me olvidó ese pequeñísimo detalle —sonrió apenado—. Sólo me preocupaba que te burlaras de mí. Sabes que no es normal que a un chico... le guste otro chico —habló más bajo.

—No digas eso. D-de hecho es bastante común, aunque los demás no quieran verlo —su sonrisa se borró un poco mientras lo miraba con los ojos brillantes, pensando que a él también le gustaba un chico, Chan, de hecho—. Y, yo jamás, jamás jamás me burlaría de ti, te lo juro.

—Ah, qué lindo... Muchas gracias. Confío en que guardarás mi secreto —habló apenado.

—Sí, obvio que sí —le sonrío suavemente para tranquilizarlo, asintiendo despacio—. Y de casualidad... T-tú, ¿no le vas a decir?

—¿Qué? —preguntó más que avergonzado y en seguida negó con su cabeza, sus mejillas comenzaban a teñirse de un rojo intenso—. No, no... Sería impensable para mí... Alguien como él nunca se fijaría en mí.

—¡No digas eso!... Te juro que...

—Eres muy amable, Jisung... Pero ya soy muy feliz con sólo verlo —habló bajo, tomando asiento a su lado, girado hacia él—. Nunca me había enamorado tanto y me da miedo perderlo.

—Sí... Te entiendo —habló sin pensarlo, agachando un poco la cabeza con una mueca leve de tristeza.

—¿En serio? ¿También te gusta alguien? —cuestionó curioso.

—¡A-ah! —alzó su mirada, viéndolo con vergüenza—. Pues la verdad sí... De hecho... También es un chico.

—¿En serio? No tenía idea —habló asombrado—. Pero como sea, eres una persona increíble. Te va a ir muy bien, verás que sí. Yo te apoyo —dijo animado, dando una suave palmada reconfortante a su hombro.

—Gr-gracias... También te apoyo —murmuró decaído, pero sincero.

—Entonces será nuestro secreto —exclamó entusiasmado, entrelazando el meñique de Jisung con el suyo, levantando su mano frente a ellos para apretarlo y agitarlo un poco.

—Eh... ¡Sí! —asintió decidido, comenzando a agitar su mano de un lado a otro, haciendo reír a Chan—. Te lo prometo.

Voy a protegerlo, haré todo lo posible para que Chan sea muy feliz.

Mientras tanto, Minho se encontraba sentado en la azotea, con sus piernas cruzadas, sus manos sobre estas y su mirada seria fija en el suelo. Su cabello comenzaba a sentirse tan caliente por el sol que le daba directamente que juraría que se le prendería fuego si dejaba pasar solo un poco más de tiempo. Su piel también ardia, tanto que comenzaba a verse rojiza, añadiéndole el hecho de que se veía húmeda por el sudor, aunque, eso ya no era completamente por el calor.

Mentiría si dijera que no estaba nervioso, pues lo estaba y mucho. En su mente no dejaba de reproducirse la imagen de aquel borrador con su nombre. Escalofríos le recorrían la piel cuando recordaba el corazón junto a él. La expresión de Jisung al verse descubierto y la actitud de este mismo al decirle que se vieran ahí también lo tenían muy nervioso.

¿Era raro porque se trataba de un hombre o simplemente porque no podía concebir el hecho de que le gustara a alguien en general?

A decir verdad, nunca se le habían declarado, así que no sabía cómo reaccionar. Pero su caso era aún más especial al tratarse de un hombre. ¿Qué debía decir o hacer? Aunque pensándolo bien, tal vez no había mucha diferencia en la excusa que iba a dar. Podría inventar cualquier cosa, algo como: "me gusta alguien más" o "lo siento, en este momento no estoy interesado en tener una relación" y estaría bien.

Asintió convencido, mentalizandose para no ponerse más nervioso de lo que debería. Probablemente iba a ser bastante incómodo, pero podía hacerlo rápido y luego todo volvería a la normalidad.

Sus pensamientos fueron interrumpidos de pronto, cuando la puerta fue abierta con un golpe seco que resonó por la azotea. Jisung apareció enseguida, con la expresión más seria que de costumbre y la mirada algo perdida.

Un momento después, sus ojos se encontraron, mandando escalofríos electrisantes a ambos. Sus ojos viajaron a otros lugares enseguida, evitando volver a hacer contacto visual a toda costa.

—Perdón, te hice esperar —habló bajo, mientras caminaba hacia él despacio, con una mano en el bolsillo de su pantalón.

—No pasa nada —se puso de pie y se dirigió frente a Jisung, aunque a una buena distancia.

El cielo estaba completamente despejado, por ello se les complicaba un poco siquiera mantener los ojos totalmente abiertos. Los pájaros pasaban sobre ellos, siendo los únicos testigos de toda la tensión acumulada. Silencio y más silencio fue lo que estuvo presente entre ellos, hasta que con pánico, Minho escuchó un "Por favor" de Jisung. El mayor se inclinó de inmediato, dispuesto a rechazarlo y disculparse.

—¡Perdón, yo no...! —gritó Minho de inmediato.

—¡No le digas a nadie! —interrumpió Han.

Minho abrió sus ojos, levantando su cabeza de a poco para mirar al otro finalmente, sintiéndose más que confundido—. ¿Qué? —se levantó despacio, colocando una mano sobre sus ojos para cubrirse del sol.

—¡Por favor...! —repitió en voz más alta— ¡No le cuentes a nadie de ese borrador!

—Oh... —Minho ladeó un poquito su cabeza, apretando sus labios en un tierno puchero, estaba tan pero tan confundido—. No... Yo no pensaba decirle a nadie...

—Hablarian y se burlarían —insistió preocupado, a pesar de las palabras del contrario.

Incluso si el borrador no era de él y descubrían la verdad, serían muy crueles con Chan, y eso, Jisung no lo iba a permitir jamás. Eran los sentimientos de la persona a la que quería con todo su corazón, tenía que protegerlos a toda costa, incluso si tenía que ponerse en una situación así de ridícula a sí mismo.

—Ya te dije, no pensaba decirle a nadie... —Minho habló bajo, con más calma—. No le encuentro el chiste a contarlo...

—¿En serio? —preguntó, sonriendo suavemente—. Oh, muchas gracias —Jisung sonrío en grande, mirando a Minho con impresión y mucho alivio. Después de todo, Minho era un buen chico—. Eres increíble. Por eso es tan fácil enamorarse de ti —habló serio, mientras colocaba una mano sobre el hombro ajeno, haciendo sobresaltar a Minho.

—Oh —susurró bajito, comenzando a temblar un poco—. O-oye, si hice algo que te hiciera malinterpretar mis intenciones, me disculpo —su voz era inestable y sus manos comenzaron a temblar otra vez—, no era mi intención...

Jisung apartó la mano de inmediato, frunciendo su ceño con gran vergüenza—. ¡Oye, oye! ¡No es lo que piensas! —habló apresurado, agitando sus manos en el aire—. ¡No lo decía por eso!

—¿Entonces?

Los puños de Jisung se apretaron un momento, mientras pensaba en lo que debía o más bien quería hacer. Tenía ganas de gritar a todo pulmón que ese borrador no era suyo, que esos sentimientos no eran suyos, que todo era un malentendido estúpido y que quería golpearlo por haberle robado al amor de su vida, pero claro que no haría nada de eso. Chan tenía derecho de querer, de suspirar cada vez que mirara a ese alguien e imaginarse toda una vida juntos, aún si ese alguien no era él.

Golpeó su frente suavemente, con un puchero de tristeza e irritación. Qué dolor tener que lidiar con ese chico justo en ese momento. Lo único que tenía ganas de hacer, era correr a su casa dramáticamente para encerrarse en su cuarto, esconderse en la cama bajo su enorme cobija y comer cinco litros de helado mientras miraba su anime favorito con su peluche de panda abrazado.

—Agh, solo olvídalo —renegó enfadado, mientras se daba la vuelta para comenzar a alejarse a paso veloz.

—Pero... ¿En serio se te hace bien?

—¿Qué? —se giró rápido, viendo con algo de tristeza a Minho, notando que este se encontraba pensativo en su lugar.

—Bueno... No creo que debas ignorar tus sentimientos.

Sus sentimientos... Ahora no quería pensar mucho en ellos, porque eran la causa de querer encerrarse en su habitación para no salir por meses y llorar a cántaros, pero existían... Desde hacía tanto.

Sus motivaciones para ir a la escuela cada mañana eran: la sonrisa de Chan, mostrándose todo el tiempo, como el sol tan precioso que era; esa voz tan dulce y tierna que lo hacía flotar en las nubes; su sentido del humor y personalidad que podían tenerlo hipnotizado por horas.

Le dolía el alma, el pecho, el corazón, la garganta... Dios, le dolía todo.

Quería tirarse en el suelo a llorar para formar una piscina con sus lágrimas y quedarse hasta el fondo de esta para ahogarse. Obviamente no se tiró al suelo, pero... Desgraciadamente, lo traicionó su cuerpo y cuando menos se dio cuenta, estaba llorando y bastante.

—Mierda —susurró para si mismo, sin dejar de sollozar y respirar entrecortadamente. Intentó limpiar sus mejillas y sorber su nariz, pero ni las lágrimas así como los mocos querían parar.

—No llores —Minho habló bajo, notablemente apenado mientras daba un paso corto hacia Jisung. Alzó su mano y la estiró un poco hacia adelante, pero se detuvo enseguida, mirando con pesar al más bajo.

—¡No es como que quiera llorar frente a ti! —exclamó irritado, secando sus lágrimas rápidamente con la manga de su suéter, aunque era inútil—. Solo... Rechazame rápido, ya me quiero ir.

—Sí... Disculpa, no puedo salir contigo —dijo de nuevo, inclinándose suavemente.

El castaño asomó sus ojitos por encima de las mangas de su suéter, observando con atención al mayor. Sus cejas se fruncieron, mientras lo veía con rabia. Ese tipo.

Bajó los brazos con fuerza y caminó hacia él, cada vez más rápido, haciendo que Minho retrocediera. Pronto, Jisung estaba persiguiendo a Minho lo más rápido que podía por toda la azotea.

—¡Déjame golpearte! ¡Solo una vez! —gritó con el puño alzado,

—¡No, ya! —Minho quedó arrinconado finalmente contra una pared, pegándose a esta con nervios y miedo.

—Están buenísimos... Pero, ¿está bien que me haya comido los últimos? —cuestionó Jisung, mirando la cajita ya vacía de chocolates.

—Sí —respondió Chan—. Esos chocolates pasaron a ser de la comunidad en cuanto me acobardé —rió leve mientras agachaba un poco la cabeza.

Al pensarlo actualmente, Jisung entendió por fin a lo que el otro se refería aquel día. Chan se acobardó para entregarlos a quien en verdad quería. Esos chocolates iban a ser para Minho.

Le dolió bastante, pero aún al recordarlo, sentía que el pecho se le llenaba de calidez.

Desde ese día...

—Me enamoré muchísimo, aunque suene tan estúpido —susurró destrozado agachando su mirada un poco—. Pero dudo que lo entiendas —suspiró resignado, alejándose de él.

—Perdón —habló apenado

Jisung suspiró bajo, asintiendo despacio. Parecía tranquilo y lo estaba un poco más, solo que no quería quedarse con las ganas. Se giró despacio, estiró las manos y tomó el cuello de Minho con suavidad, comenzando a zangolotearlo de atrás hacia adelante rápidamente.

—¡Ah, suéltame! —pidió Minho.

Jisung había soñado con su primer amor y al finalmente obtenerlo, fantaseó con ser correspondido y tener la relación más linda de todas, pero bueno, si no había sido así para él, al menos haría todo lo posible para que le sucediera a Chan, quien merecía todo lo bueno en el mundo.

Let ˖ Marennie ˖ know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
A Blessing in Disguise

Roxann: This was an amazing book. The characters and plot were amazing and you are an awesome writer. Every book I have read by you is just amazing. I thank you and on to the next ❤️

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Kota2015: A really good read. This is my first time on this web site. Glad I found it!

Read Now
Mystic Wolf

Akthea: Fantastica

Read Now
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

C.: Ich habe so oft herzhaft gelacht. Was für eine tolle Geschichte. So schön geschrieben. So schön, flüssig lesbar. Ich lieb‘s. Mir tun die Herren in der Geschichte fast leid, die Frauen sind reine Naturgewalten. Lustig, verschmitzt, offen, direkt. So schön. Danke für diese Geschichte und das wir sie l...

Read Now
SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

Read Now
The Grumpy Next Door

Rikke: It’s a nice feel good story. It’s funny, romantic and absolutely perfect for a Saturday morning with your morning coffee.

Read Now