𝐏𝐑𝐎𝐋𝐎𝐆𝐎
“𝑫𝒊𝒄𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒊 𝒕𝒆 𝒑𝒐𝒓𝒕𝒂𝒔 𝒎𝒂𝒍, 𝑳𝒊𝒍𝒊𝒕𝒉 𝒗𝒆𝒏𝒅𝒓𝒂́ 𝒚 𝒔𝒆 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒓𝒂́ 𝒕𝒖 𝒂𝒍𝒎𝒂“.
Eso susurran desde hace siglos, mientras el viento sacude las cortinas y las velas tiemblan con miedo. Una advertencia. Una amenaza. Un consuelo para quienes todavía creen en los cuentos de monstruos.
La llaman bruja. Monstruo. Reina. Pero antes de la leyenda, existió una niña. Una niña sin magia, nacida del fuego y la sombra.
Desde el primer aliento, fue una vergüenza para su estirpe: cabello blanco en un linaje de oscuridad, ojos dorados como el oro y pupilas rasgadas como las bestias antiguas. No poseía la magia grisha que su clan veneraba. Era, según ellos, una abominación. La encerraron en un sótano. Le negaron el nombre, la luz, la voz. Solo tenía cicatrices... y la promesa rota de una madre que, a veces, limpiaba su sangre mientras murmuraba: “Debes ser una buena chica. Si lo eres, nada malo te pasará. ”Pero el mal vino igual.
Vendida a las brujas de Aretusa a los ocho años, marcada como inútil hasta que su mentora vio lo imposible: el caos corriendo por sus venas. Expulsada y traicionada. Exiliada y esclavizada.
Y cuando el amor tocó su puerta, llegó envuelto en sangre:
Maegor le enseñó a sobrevivir. Ishtar le enseñó a resistir. Craven le enseñó a amar. Y los reyes... a matar.
Vagó por caminos de barro y hambre. Robó para sobrevivir. Hasta que fue capturada y vendida a un rey que coleccionaba mujeres como trofeos. Fue ahí donde aprendió lo que realmente era el silencio. Ishtar, una bruja mayor, fue quien la preparó.
“Solo cierra los ojos. Será como un parpadeo.”
Lilith no entendió... hasta que lo vivió. Baños, aceites, vestidos, perfume. La mano extendida del rey. Su cama. Su cuerpo.
Un parpadeo. Y todo había terminado.
Una lágrima. Una sábana blanca. Sangre entre sus piernas. Y una parte de ella... muerta.
Pero el fuego aún vivía. Frágil. Latente. Esperando.
Con el tiempo, se volvió favorita. No por voluntad, sino por sacrificio. Mejor que las más jóvenes.
Mejor una muñeca rota que mil niñas marcadas.
Pero la reina no soportó compartir el lecho. Ordenó castigos. Golpes. Y el rey respondió ejecutándola. Una corona cayó. Un reino ardió.
Y Lilith mató por primera vez. Por sus hermanas. Por las brujas. Por ella misma.
Una a una, las coronas cayeron bajo sus manos. Protegió a las esclavas, liberó a las brujas. Y una vez, solo una vez, amó de verdad... y perdió todo. Las llamas la siguieron donde pisaba. No por magia prestada, sino por lo que ardía dentro de ella. Era la ira de mil generaciones silenciadas. Era la furia del linaje de dragones que despertó con su grito. Era caos hecho carne.
Murió una vez, atravesada por acero, sola bajo la lluvia.
.Fue un parpadeo.
Uno para recordar a Craven gritando que no fuera. Otro para ver cómo las llamas lo consumían. Otro más, para sentir mi pecho desgarrado.
“No quiero morir...”
Extendió la mano al cielo. No por fe. Por desesperación.
“Si hay un dios... uno solo... déjame seguir viviendo.”
Y alguien respondió.
Una voz suave. Una mano helada. Un rostro desconocido.
“¿Lo deseas?”
“Sí...”
El mordisco fue brutal. El veneno, eterno.
Su cuerpo murió.
Pero no su alma.
Y renació al tercer día. Bruja. Dragona. Vampira. Inmortal. La primera de su especie. La última esperanza de muchas.
Amó, perdió, y se convirtió en leyenda. Madre de un hijo que enterró con sus propias manos. Guía de una hija nacida entre elfos y estrellas. Monstruo para unos. Salvación para otros.
Sellada por miedo. Olvidada por los siglos. Pero no destruida. Porque una profecía fue susurrada por un oráculo antes del fin:
“Cuando la última lágrima caiga sobre tierra sellada, cuando la sangre se mezcle con el polvo de los antiguos, ella despertará. Y el mundo se dividirá entre quienes la teman... y quienes la sigan.”
El día ha llegado. Y la Reina... ha despertado.
Terminaron de decir al unisonó las Moiras a Destino de los Eternos, quien no había despegado su mirada del libro, por siglos pensó que la historia de esa mujer había llegado a su fin, cuando su destino dejo de escribirse en su libro al ser sellada. Pero ahora, ante el las paginas que una vez estuvieron vacías, eran llenadas de nuevo, la rueda del destino volvía a girar y el mito viviente regresaba a la vida.
Dicen que cuando te encuentras con esa mujer, los dioses lanzan una moneda, cara y se volverá tu aliada, si cae cruz se volverá tu enemiga mortal.
Y estoy segura que no me quieres de enemiga o ¿si?
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Advertencias
Esta novela esta basada en la serie de The Sandman de Neil Gaiman en Netflix.
No seguirá por completo los hechos de la serie, solo algunas cosas.
No me pertenece la historia de Dream.
La personalidad y actitudes de los Eternos no serán similares, se basara un poco en la serie, pero cambiara para la historia.
La historia de Lilith como la de los otros personajes que aparecerán me pertenece por completo.








