Prologo
No era normal, para nada.
Eso lo sabía cualquier persona cuerda.
Pero a ella, a ella jamás le importó si era correcto... estaba perdidamente enamorada, y esa sería su perdición.
Violeta Guzmán, de México, tenía un enamoramiento poco lógico. Aunque muchas chicas a los 14 años tienen un "crush" o un "amor imposible", Violeta no era la excepción.
Pero ella no llegó a darse cuenta de que aquel chico del que se estaba enamorando era de su familia.
Antes de que ella se diera cuenta de que sus sentimientos iban más allá del lazo familiar que creía tener, ya era demasiado tarde. Porque su corazón ya tenía dueño.
Dylan Guzmán, ese nombre rondaba por su cabeza a cada minuto, de cada día de la semana.
No había un día en que no pensara en él.
Sin duda, la diferencia de edad era demasiada. Nada se comparaba con los 14 años de Violeta, frente a los vividos 23 de su tío.
Ella apenas terminaba la secundaria. A esa edad, los amores son pasajeros para cualquier chica o chico. Pero por alguna maldita razón, o una mala jugada del destino, a ella no le sucedía aquello.
Con cada día que pasaba, ella se enamoraba más de él.
Dylan Guzmán, con 23 años y su carrera de enfermería terminada, nunca en la vida le cruzó por la mente ni la más mínima idea de que su sobrina estuviese perdidamente enamorada de él.
Será que el enamoramiento de Violeta se marche tan rápido como llegó, y ella se dé cuenta de que...
¿Podemos vivir sin esa persona?