Advertencia de contenido.
Holaaa!! Nomás pa’ que no digas que no se te avisó…
Esta historia se ve normalita al principio, pero al rato empiezan cosas que ni en la Rosa de Guadalupe.
Sí hay drama, sí hay gente joven, portada bonita… pero también hay sangre, decisiones bien cuestionables y personajes que claramente necesitaban abrazos, terapia y una buena dormida.
Pero no.
Eligieron el camino complicado.
Y mira, aquí entre nos, hay escenas que pueden sacar de onda: cosas medio intensas, violencia gráfica, un poquito de locura, y momentos donde tú vas a decir: “¿¡Qué acabo de leer!?” mientras sigues leyendo como si nada.
(Como quedé yo leyendo Killing Stalking, pero bueno… uno también tiene sus gustos).
No es historia de princesas ni de besitos al final.
Es más bien de esas que uno lee con cara de “no ma…” y luego no puede dejar. (O eso me han dicho. No me hago responsable si acabas encariñándote con alguien que no deberías o esperes demasiado).
Así que si eres sensible a temas fuertes o andas en un día sentimental… mejor ve por algo más tranqui.
Es más, si quieres, puedes ir a visitar mi otra historia Tú en todas mis vidas. Es un Bl que aún sigue en curso, pero ya casi está lista.
Esa es más amable con los protagonistas. Les va mejor, lloran menos (bueno, tantito) y el cuchillo se queda guardado... la mayor parte del tiempo.
Pero si te quedas aquí... Bienvenidx. Ponte cómodx. Relájate (lo que se pueda).
Y recuerda: aquí nadie eligió el camino fácil… eligieron el cuchillo.
Gracias por elegir esta historia entre tantas otras.
De verdad. Me emociona —y me asusta un poquito— que hayas decidido entrar a este teatro sangriento.
Ahora sí… Silencio, que empieza el acto.