Prologo
El cielo ardía en tonos que no existían antes del fin.
Los edificios cantaban su último eco, y las piedras temblaban bajo la promesa de olvido. La magia—esa que alguna vez fue vida—se quebró en mil cristales suspendidos, flotando como lágrimas que no alcanzaron a caer.
Y en medio del silencio final, una promesa fue susurrada por las sombras:
"No todo lo que muere, se olvida. No todo lo que arde, desaparece."
Miyeon no gritó. Miyeon esperó.
Porque sabía que algún día…una voz regresaría a buscar sus fragmentos.