Mis sueños me tocan más que los hombres”

All Rights Reserved ©

Summary

segundo libro de la trilogía “Lo juro no estoy loca.. solo soy nasla Soy Nasla, tengo 18 años, soy virgen (aunque mi mente no), y mi cabeza es como un carnaval de pensamientos locos, sexuales, románticos y dramáticos. Sueño más de lo que vivo, y siento más de lo que entiendo. Me estoy conociendo, perdiendo, enamorando, desenamorando, volviendo loca… pero con estilo. Este libro es mi vida contada sin filtro: mis sueños sucios, mis dudas existenciales, mi crush que no me hace caso, y mi terapeuta que ya no sabe si reír o llorar conmigo. No soy rara, ni loca… solo soy Nasla. Y esto apenas comienza.

Status
Complete
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
18+

CAPÍTULO 1 – “No estoy loca, lo juro

Yo no sé si tú alguna vez te has levantado después de un sueño tan real que te da vergüenza hacer contacto visual con el aire…

Bueno, así me sentí yo esta mañana.

Mi nombre es Nasla Monly, tengo 18 años, soy virgen (pero soñadora nivel XXX), y no sé si estoy bien del coco o simplemente necesito más agua bendita. Porque, bro, anoche soñé que estaba casada con mi crush y teníamos un jacuzzi de Nutella.

Sí. Nutella.

Y él me decía:

— “Dime mami… ¿quieres más leche condensada o te va bien así?”

¡QUÉ VERGÜENZA, SEÑOR! ¡ME DESPERTÉ CON LOS MUSLOS SUDÁOS Y EL ALMA EN PECADO!

Mi vida es un desorden, pero uno bonito.

Vivo con mi mamá que es más intensa que un reggaetón de Yailin, y con mi hermanito que dice que yo hablo dormida.

(Y sí, una vez grité “¡dale más, Ezra!” en medio de un sueño… Ezra es mi crush, por si acaso.)

Todos los días me levanto como si fuera a enfrentar una guerra espiritual:

cepillo en mano, toalla en la cabeza, y pensamientos cochinos que no me sueltan ni cuando me estoy echando el desodorante.

Ese día, bajé a desayunar y mami me miró raro.

— ¿Otra vez soñaste con ese muchacho?

— ¿Quién te dijo?

— Anoche gritaste “ay, papi, por ahí no”.

— …eso fue un exorcismo, no un sueño.

Mami me santiguó. Literal. Me lanzó agua bendita y un tostón por si acaso.

Y yo ahí, sentada, preguntándome si estaba rota o solo soy joven y caliente.

En el liceo, Ori (mi mejor amiga, alias “la más chismosa del bloque”) ya me estaba esperando con su cara de FBI.

— Suelta, ¿qué soñaste?

— Nada.

— ¿Tú crees que yo no sé cuando tú llegas con esa cara de “me besaron en un sueño”?

— No fue un beso, fue una mordida.

Ori se tiró al piso del aula a reír. Literal. El profesor entró y pensó que le estaba dando un ataque.

Y yo ahí, deseando que me tragara la tierra o que al menos Ezra me hiciera eso en la vida real.

Por la tarde, fui a terapia.

Sí, bro. Voy a terapia porque me olvido de cosas importantes, pero nunca de mis sueños sucios.

¿Es normal? No sé. ¿Me importa? Poquito.

La señora Blanca me recibió con su libreta y su cara de “aquí viene la loca con ganas de hablar de hombres otra vez”.

— ¿Cómo te sientes hoy, Nasla?

— Caliente. Digo… confundida.

— ¿Otra vez sueños eróticos?

— No eróticos. Intensos. Con narrativa, soundtrack y todo.

Ella me dijo que empezáramos a escribir un diario de sueños.

Y aquí estoy, escribiéndote a ti, querido diario que no existe, pa’ ver si me organizo mentalmente.

Yo no estoy loca.

Solo tengo un cerebro adolescente, unos sueños calientes, un crush hermoso, una mamá que sospecha y una terapeuta que me ama en silencio.

Y esta… esta soy yo.

La Nasla que empieza su historia aquí, y no sabe dónde va a parar.

Pero si hay risas, lágrimas y Ezra… yo voy feliz.

💬 CONSEJO

Si sueñas con alguien y te despiertas con ganas de llamarlo…

NO LO HAGAS.

Mejor escríbelo, ríete sola, y vete a comer un chin de helado.

Porque soñar es gratis, pero el ridículo emocional cobra impuestos. 😌🍨