La doncella de hierro

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Summary

La doncella de Hierro es una historia ambientada en la Italia de 1800, donde la oscuridad de la nobleza, el poder sobrenatural y las emociones reprimidas se entrelazan para crear un drama gótico y trágico. La protagonista, Katherina, es una joven que ha sido atrapada en un matrimonio con Valentino, un rey vampiro manipulador, ambicioso y cruel, que no sólo la usa como un símbolo de poder, sino que también la traiciona con su amante secreta, Moira, una bruja poderosa y peligrosa. Aunque desde fuera parece vivir una vida privilegiada, Katherina está rota por dentro. Su dolor, silencioso y profundo, la ha convertido en una mujer marcada por el abuso emocional, la humillación pública y la pérdida de identidad. Todo cambia cuando reaparece Ambrose, un joven que está atravesando el proceso de transformación a vampiro y que representa una chispa de humanidad, fragilidad y verdad que ella había olvidado. Katherina, enfrentada al desprecio de su esposo y a la amenaza constante de Moira, decide ayudar a Ambrose a sobrevivir y controlar sus alucinaciones, aún sabiendo que eso es una traición directa a Valentino....Pero ¿que pasara cuando un amor que Katherina Creia muerto regresa para trabajar con Valentino?......

Genre
Fantasy
Author
AnyaBoock
Status
Ongoing
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

El umbral de la bestia




Katherina

Parecía un animal listo para atacar a su presa, dejando a la vista los cuchillos incrustados en sus encías, el trazo de sus manos que parecían más una lija que subía por los muslos de la mujer donde la tela del vestido se encontró con sus dedos. Levantó el vestido de manera desesperada dejando ver lo que él tanto deseaba, su corazón latia demasiado rapido, la mujer frente a él lo miraba con miedo, sus ojos parecían los de un animal asustado, su piel temblaba y no solo su piel, todo su ser lo hacia.La “mujer” como lo hacian llamar los demás, era apenas una niña de 16 años, cuya curiosidad la había condenado y la habían llevado directo a aquel pasillo donde la bestia la esperaba con ansias.

Los quejidos negativos de súplica ante la acción del hombre sobre ella penetrando su pequeño cuerpo, el dolor que ella experimentaba le rogaba que se detuviera y golpeaba los brazos del hombre suplicando entre la penumbra y las lágrimas que se derramaban por sus ojos y descendían por sus mejillas. Pero el ruido de las copas chocando, las mujeres hablando y los hombres riéndose de los chistes más rancios que había escuchado ahogaban las súplicas y los llantos de la mujer, aplastan y callaban sus gritos. Nadie sabía que la bestia ya había elegido a su presa y peor aún, que ya la disfrutaba entre sus dientes. Sus gritos. Sus lágrimas y el placer carnal que lo consumía le provocaba un escalofrío desde la punta de su cabeza y descendía por el cuello pasando por la columna y finalmente entre sus piernas donde pronto acabaría ahogando un sonido de gloria. La gloria que la bestia había deseado hacer con cualquier mujer, pero el hacerlo con la princesa indefensa le provocaba mayor satisfacción y una guerra ganada que compartiría con sus colegas, sus colegas quienes todas las noches se reunían en una casa de placer y compartían las victorias de la semana y los nombres de cada una de ellas. De cada mujer a quienes habían cazado, acechando y finalmente devorado.

El rostro de la bestia se acercó a la mujer con cautela pero también con satisfacción al ver la reacción provocada, sus ojos claros como el Cielo temblaban y lloraban, su boca suplicando por un poco de paz.

La habitación quedó en silencio cuando la bestia la abandonó y fue a brindar por su victoria. El cuerpo de la mujer se sentía asqueroso, la mujer pensaba que había sido mala idea salir de sus aposentos a explorar por la Celebración que hacía bullicio en todo el castillo, abrazo sus piernas sintiendo el dolor punzante en su zona íntima y sin que ella lo pudiera notar, había sangre deslizándose y manchando el escritorio debajo de ella. El sentimiento del escalofrío recorriendo todo su cuerpo acompañado de sus latidos alterados y las lágrimas le habían dado una lección, una de la que jamás se olvidaría y le recordaría por siempre sobre la importancia de las reglas establecidas en el castillo >> Mi linda princesa <<Las palabras sonando en su mente viniendo de aquella voz oscura y molesta la hicieron levantarse de la cama obligándola a traerla de vuelta a la realidad, el sudor le bajaba por la frente y todo su cuerpo, pues el camison se habia pegado a su pecho, al mismo tiempo su negro corazón se disparaba en su pecho, como si aun fuera humano Miro alrededor logrando ver las cortinas color melón adornadas con encaje marron, el piso negro cubierto con una alfombra dejado de la cama y ese pequeño escritorio elegante y moderno donde solia escribir poesia y donde amenudo plasmaba sus memorias aún vivientes en ella, la puerta se encontraba alumbrada por la Única luz que podías encontrar en la noche oscura. Las sábanas de seda acariciaron su piel, como si la consolaran. >> esto es real<<Su cuerpo salió de entre las sábanas, la suavidad de la alfombra la recibió al estar sin zapatos o a lo que llamaban medias, sus pies se deslizaron hacia la puerta de la habitación dejándola atrás mientras se dirigía a las escaleras viajando entre la madera fría y los cuadros de las paredes del pasillo aun dormían, descendió por los escalones cubiertos de una elegante alfombra color blanca casi simulando una pasarela donde todos podían pintarse en una obra de arte que se vendería en buen precio. La planta baja era enorme, dos estatuas en la estancia llamaban la Atención de todos los que Visitaban al Dueño de la vivienda, pues se encontraban casi al lado de la puerta como si fueran guardias listos para atacar a quien entrara sin un permiso, pero lo que Katherina buscaba Estaba mucho más al fondo de esos bonitos salones, casi al otro lado de las torres y las habitaciones.

El olor a hojas Y cubiertas llenas de polvo la llamaban, Sus pasos eran tan silenciosos que la madera no se quejaba ante el peso de su cuerpo, unos pasos cautelosos lograron guiarla a la entrada de la biblioteca.

Al abrir las puertas aquellas crujieron debido al movimiento >>Deberían ponerles aceite<<, pensó Katherina al notar que es crujido hizo eco entre los pasillos aunque en un sonido seco, los libros la recibieron como un abrazo de consuelo al entrar; La biblioteca era Amplia, tanto que abarcaba dos pisos de la torre donde se ubicaba, constaba De múltiples sillones y mesas de estudio donde había libros apilados unos encima de otros como si estuvieran jugando con ellos, los estantes estaban entre filas y algunos apoyados en las paredes sin ventanas. Había una escalera en forma de caracol en una esquina a mano derecha que te llevaba a la parte de arriba donde mas estantes apoyados en la pared te recibían con sus historias y sus memorias plasmadas en tinta, Katherina ya se encontraba dirigiéndose por uno de los estantes hacia donde se encontraban más libros, estaba una zona titulada “Novelas”, donde yacía un sillón rosado junto a una ventana donde Podías ver a las personas que tenían curiosidad por el castillo o bien disfrutar del paisaje que la naturaleza brindaba alrededor de la construcción. La suavidad del sillón la recibió cuando apoyó su cuerpo en el, tomo un libro de la pequeña mesa de madera a un lado del sillón, la cubierta del libro era liso y de un color blanco, el título era sencillo - Memorias del océano - Katherina abrió el libro en la primera página y comenzó a leer sumergiéndose entre la historia mientras que al poco tiempo dejó de ver letras y comenzó a ver el relato con sus propios ojos, el cielo pintado de colores al atardecer bañando el océano de un color azul cristalino y la arena que parecía brillar ante la iluminación del sol, la chica que se encontraba en la orilla del océano donde las olas no la dañarían pero acariciaba sus pies llenaban de alegría a Katherina y aquella escena se fue haciendo más borrosa y oscura hasta que los ojos de la chica se cerraron y entró en un profundo mundo de sueños y memorias que la esperaban para pintarle y relatarle lo que fuera que ella más deseaba.




Los reflejos de los rayos calientes me hicieron despertar pensando que aún me encontraba entre la penumbra y la oscuridad de la noche, la luz del amanecer atravesando la ventana me lastimaron los ojos a lo que provocó que volviera a cerrarlos por un instante mientras me quejaba, el peso del libro en mis piernas me hizo recordar la pesadilla de anoche que había tenido incontables veces en los últimos cuatro meses, la pesadilla que arrastraba un recuerdo que creía haber enterrado mucho tiempo atrás, casi un siglo para ser más precisos. Al levantarme deje que el libro cayera a propósito al piso ocasionando un ruido seco cuando la cubierta se encontró con la madera, lo levanté del suelo en un solo movimiento para volver a ponerlo en el estante junto a los demás de su género. No me había dado cuenta de que carecía de mis zapatos de noche cuando di un paso y el helado frío recorrió la planta de mis pies, mis ojos bajaron al piso para confirmar lo obvio, solté un suspiro ante mi tonta acción >>tengo que volver a la habitación antes de que el se despierte<<

Mis pasos salieron de los estantes que me rodean de historias donde constantemente regresaba para huir de mi realidad, logre cerrar las puertas detrás de mí sin hacer ningún ruido, volví a hacer el mismo camino que me sabía de memoria pasando por la cocina que había en la casa y a su lado opuesto una sala común de descanso, desde la entrada pude ver a Alissa la sirvienta, ella había sido como una hija para mi, la había traído cuando su madre murió, a los trece años ya trabajaba en la casa sirviendo a Valentino y cuidandome, curioso, una niña cuidando a un ser de más de doscientos años. Las manos de la mujer de ahora caurenta años amasaba en la pequeña mesa de madera al centro de todo mientras que todo se rodeaban de comodas de color blanco hueso, repisas arriba a la altura de cualquiera que quisiera un vaso o un plato para comer, las puertas de vidrio te facilitaban la vista para no preguntar donde estaban los cubiertos si venian visitas, solo teniamos a Alissa en la casa trabajando, traer mas humanos era demasiado peligroso, ademas ella ya estaba aqui demasiado tiempo y se habia ganado la confianza..bueno, al menos mi confianza, a Valentino le costaba demasiado confiar en las personas que lo rodeaban o incluso en otros vampiros, siempre creia que todos lo querian lastimar o incluso matar para quedarse con toda su fortuna de años tras años de un duro trabajo, a pesar de vivir años con el me seguia preguntando porque creia eso y jamas me atrevia a preguntarselo.



  • ¿Desea desayunar mi señora?

La voz cálida de Alissa me hizo salir de mis pensamientos volviendo a la realidad, dejé de esconderme tras la puerta y atravesé el umbral de la puerta en la cocina con pasos lentos pero con un movimiento rápido hasta quedar a una distancia moderada de ella.



  • Es demasiado temprano, apenas ha salido el sol. ¿Desde cuando estas despierta?

Le dirigí una mirada perdida que parecía encontrarse con la suya, y en sus ojos encontré una calma que me provocó un escalofrío y ella pareció notarlo pues una risa seca salió de sus labios acompañada de una ligera sonrisa que parecía retorcer para que no lo notara.


  • Al maestro le gusta que tenga el desayuno listo cuando despierta, me despierto dos horas antes para hacer todo con más calma. ¿Tiene hambre?

La pregunta de la mujer me hizo dudar ante la respuesta, di un trago de saliva apretando los puños, me senté en una encimera frente a la mesa donde la mujer podía verme y oírme, me gustaba conversar con ella. Despegue mis ojos de ella y baje la mirada a mis manos, aunque más a mi anillo de matrimonio


  • Tengo hambre, eso es cierto pero sabes que a él le gusta que desayunamos juntos, si como antes me matara…literalmente

Pude darme cuenta que Alissa se acercaba a mi al escuchar sus pasos crujir en la madera, en unos segundos ya estaba frente a mi y solo cerré mis ojos, sabía lo que iba a hacer, su dulce voz me habló en un susurro casi silencioso

>> Mi señora<<

Abrí mis ojos y me encontré con la muñeca liberada de su manga mostrando la pálida piel y las venas azules donde fluía la sangre ofreciendola. Mis ojos se encontraron con los de ella y simplemente lo rechace sin decir ni una palabra, baje su muñeca cubriendola de nuevo con la manga del vestido, Si aún hubiera sido una vampira recién hecha ya me había abalanzado en ella y la habría devorado, pero ya no lo era.


  • Debes apresurarte, el despertara pronto

Mis ojos se fijaron en el reloj evitando ver a la sirvienta y no fue hasta que se alejó que me digne a despegar los ojos de las manecillas. Baje de la encimera y me dirigí fuera de la cocina siguiendo mi camino sin despedirme de Alissa, pasando entre el bar a mi lado derecho no demasiado lejos de la cocina, una pequeña zona para leer o descansar donde había sillones y mesas, una habitación cerrada con llave de la cual odiaba hablar y finalmente la entrada, detrás de mí las escaleras, subí por ellas sintiendo la suavidad de la alfombra entre mis pies y seguí el camino al final del pasillo donde los cuadros parecían despertar con la luz del amanecer.

Al entrar de nuevo en la habitación de la cual había huido anoche lejos de esos recuerdos que aún me atormentaban encontré a Valentino ya despierto mientras su cuerpo desnudo careciente de melanina se deslizaba por su bata color negra, noto mi presencia de inmediato, lo supe cuando cerré la puerta y sus ojos ya estaban clavados en mi espalda.






  • ¿Dónde estabas? - Su voz áspera sonó casi como un regaño entre las paredes de la habitación.
  • Baje a la biblioteca a dejar uno de mis libros al despertar y me encontré con Alissa haciendo el desayuno

Me dirigui al armario de dos puertas que se bañaba en color negro pero con detallesplateados y blancos, al abrirlo saque mi vata color blanca con roja envolviendo mi cuerpo en ella por encima del camison.


  • Me alegra saber que ya esté preparando el desayuno pero eso no explica porque a mitad de la noche saliste corriendo de la cama como si te estuvieran persiguiendo con una estaca de madera, y te atrevas a mentirme.

Los ojos penetrantes color rojo de Valentino se fijaron en los mios cuando me di la vuelta y se encontraba a menos distancia. A Valentino no le gustaban las mentiras, era similar a como si estuvieras planeando cómo matarlo y odiaba eso


  • ¿Qué hiciste cuando te fuiste y me abandonaste el resto de la noche?

Su expresión tranquila pasó a ser de molestia al darme cuenta de cómo frunció el ceño y pude alcanzar a ver sus colmillos asomados entre sus labios mientras se cruzaba de brazos esperando una respuesta.

Mis ojos temblaron al escucharlo y mis labios se apretaron unos contra otros casi evitando hablar, aunque finalmente esa expresión en su rostro me hizo retorcerme como un cordero asustado


  • Tuve una pesadilla y baje a la biblioteca para despegar mi mente, iba a volver pero me quedé dormida y cuando desperté me di cuenta que ya había amanecido. - mi rostro se agacho un poco al revelar la verdad que tanto tiempo había querido esconder, aunque con Valentino jamás podrás tener un secreto pues finalmente se termina enterando.

Los dedos ajenos carentes de calor me tomaron de la barbilla y la levantaron para encontrarme con valentino frente a mi mientras me analizaba aun molesto, eso hacía él, me di cuanta con el tiempo que cuando hablaba con alguien le gustaba que lo vieran a los ojos y si no lo hacías te obligaba hacerlo hasta que estuviera satisfecho. La frialdad de sus ojos parecía querer asustarme, pero había vivido con ella desde que tenía dieciocho años, me había acostumbrado y enamorado de esos ojos donde yacía la muerte, la muerte a quien antes tenía ahora caminaba de la mano conmigo y había dejado de tenerle miedo, ahora éramos cómplices y sobre todo, éramos marido y mujer.


  • ¿Cuántas veces te he dicho que me despiertes si tienes una pesadilla?, la última vez que tuviste una te encontré envuelta en llamas mientras la cama se quemaba y casi matas a la sirvienta

Apretó mi barbilla con fuerza ocasionando un sonido de dolor en mi boca y sus ojos se tornaron de un tono casi negro, y alrededor de su iris sus venas comenzaron a incharse volviendo su ojo negro casi por completo, pareció darse cuenta de mi expresión o como mis manos envolvieron su muñeca como una súplica pues suavizó el agarre soltando mi barbilla y pasó sus dedos por mi mejilla, aunque más sus dedos fueron sus uñas puntiagudas casi penetrando mi piel las que fingían acariciarme


  • Sabes que me preocupo por ti…eres mi esposa, eres lo único que tengo en este mundo tan solitario.

Valentino y yo nos habíamos casado cuando tenía diecinueve años y él tenía doscientos setenta y seis años, yo ya era un vampiro cuando nos casamos, se había dedicado un año entero a conquistarme, darme la confianza y la seguridad de que él no me iba a lastimar, y al final se ganó mi corazón, en mi cumpleaños diecinueve me propuso matrimonio y nos casamos en la catedral de Milán Aunque aún estaba en construcción en ese entonces, pero a Valentino no le importo y convención de usarla además de que dio una gran cantidad de dinero por ella. Nos casamos durante el día más hermoso y brillante que jamás había visto aun siendo humana. Recordaba esos días como si hubieran sido ayer a pesar de que eso había pasado en 1577.


  • Lo siento, no quería despertarte, has estado ocupado con la fiesta de esta noche y la reunión con los demás duques, solo quería que descansaras…ya no soy una niña de la que siempre tienes que estar cuidando.

Mi voz salió casi como una súplica para que bajara su molestia, a veces usaba la preocupación como excusa para cubrir mis errores.Incluso ahora había perdido la cuenta sobre cuántas veces había perdido perdón en el último siglo.


  • Tu también eres lo único que me queda

Mis manos soltaron su muñeca y se dirigieron a sus mejillas. Parecía como si estuviera acariciando la lana de una oveja en vez de la piel de él cuando lo toque, lo cual me gustaba pues era un gesto tierno que solo yo podía lograr, el tocarlo era mi tesoro y sólo yo podía hacerlo, lo sabía y él me lo había demostrado.

Valentino dejó de tocar mi mejilla y sus ojos se posaron en mis labios que temblaban ligeramente por los nervios, ocultó sus colmillos y sus cejas se aflojaron. Todo su rostro pareció tranquilizarse al sentir mi piel contra la suya, sus ojos volvieron a los míos ya con normalidad


  • Creo que tienes razón, eh estado ocupado con todo esto y eso no me traeria mas que problemas…Si esta noche haces algo que me haga quedar mal - Hizo una pausa tomando el collar que descansaba en mis clavículas y lo jalo un poco, aunque su expresión se había ido esa voz áspera y sin tacto estaba presente - Te castigaré por cuatro meses sin salir a ningun lado…¿Entendido?.

Apreté los labios ante su acción y solo asenti Con la cabeza, deje de acariciar sus mejillas.


  • Entendido Mon amour.

Valentino soltó mi collar y me dio la espalda.


  • Bien, ¿Qué tal si bajamos a desayunar?, esto es una pérdida de tiempo y yo tengo que organizar todo para la fiesta de esta noche. - Aplaudió con las manos orgulloso por su logro.

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El desayuno había sido el mismo de siempre, Alissa preparó unos Waffles con miel junto con fruta como fresas, trozos de manzanas y arándanos. El Café para Valentino y un jugo de naranja para mi. Siempre me preparaba agua de todos los sabores todos los días, aunque era una pérdida de comida, ya que no podíamos comer más que sangre, vino y mas sangre

Valentino no hizo más que hablar sobre lo grandiosa que sería la fiesta de esta noche >> Será la mejor fiesta que Toda Italia haya visto << Aunque yo Solo podía pensar en lo que haría en esa fiesta pues no conocía a la mayoría de los concejales que iban a ir incluyendo a sus esposas, ya que valentino iba a estar en el bar con los demás duques y príncipes hablando sobre negocios y yo iba a estar sola sin su compañía. Además de que tengo poca paciencia y cuando me hacen enojar siempre terminaba matando a la Fuente, así que no tenía amigos o amigas humanas por mi falta de paciencia y humor ante los chistes o chismes que viajaban entre los salones de fiestas y las casas montañas Abajo. Debía buscar una solución, aunque estaba demasiado segura de que iba a terminar en la biblioteca leyendo si no encontraba entablar una conversación o al menos lograr que las esposas de los colegas de Valentino me dijeran algo…o meterme en sus mentes e indagar en ellas en busca de información, quien sabe cual seria mas facil y menos directa para evitar la verdad o el motivo de la fiesta.


  • Está pensando mucho de nuevo mi señora - Alissa siempre sabía como sacarme de mis pensamientos con pocas palabras y le agradezco al infierno por eso, me mataría algún día de no ser por ella.
  • Solo estoy pensando cómo entablar una conversación con las otras esposas para no tener que meterme en sus mentes - mire a Alissa por el espejo Mientras apretaba el corset para ajustarlo a medida.
  • Podría hablar sobre moda, o lo lindo de sus joyas, a esas mujeres no les importa nada más Que cuan hermosas y ricas se vean. - Los Dedos de Alissa apretaron más el corsé hasta la medida y tomó una tela color blanca y delgada. La primera parte del vestido, al ponerla la acomodo.
  • Podría ser, aunque odio la vulgaridad con la que suelen hablar o andar…cuando yo era niña mi madre me educó de otra manera. - Me mire atravez del espejo, aquellos Cabellos negros y lacios descendian por mis Hombros hasta llegar a Mis axilas, la piel pálida qué parecía de porcelana.

Aunque la de Valentino era blanca como las nubes. Mi piel era más similar al color de las sabanas color hueso. Era pálida Pero no lo suficientemente Como un fantasma, mis ojos teñidos de rojos era lo que más llamaba la atención de todos los que nos Visitaban. Mi rostro delgado era parecido al de una muñeca de porcelana Perfecto, no había defecto alguno físico en los vampiros, éramos perfectos, echos por un ángel con su belleza…pero besados por la muerte y condenados a Vivir en el arrepentimiento, obligarnos a ponernos en la piel de la bestia convirtiéndonos en la misma muerte.

Valentino había elegido mi vestido para esta noche, siempre había elegido mis vestidos incluso estando en casa. Su gusto era el de siempre. Vestidos de colores opacos y oscuros. Me gustaban, aunque deseaba usar más colores, blancos, Cobrizos o incluso rosas o morados, pero no era aceptable para Valentino, y el vestido de esta noche iba combinado con su traje. Las capas del vestido fueron colocadas una por una, la crinolina qué usaba siempre se incrustaba en mis caderas provocando marcas. Pero me importaba poco, había soportado ese dolor durante mi infancia y parte de mi adolescencia cuando aún pertenecía a la corona británica. La última capa del vestido era el espectáculo, las miradas qué atraería iban a ser demasiadas. La seda aterciopelada roja caía sobre las anteriores capaz llegando hasta el suelo escondiendo mis zapatos de tacones altos. Era uno de los vestidos favoritos de Valentino, eso lo sabía. El rojo similar al de sus ojos y el espacio entre mi pecho y el frente del vestido teñidos de blanco simulando la inocencia entre la oscuridad de la bestia escondida detrás de esas faldas bonitas.

Alissa era la que siempre me peinaba, solía usar peinados dejando mi cabello suelto, no solía amarrarlo, era la única sirvienta que habíamos tenido que la dejaba peinar mi pelo, el tocador era pequeño, un espejo grande pero una pequeña silla de madera vieja Y desgastada, era horrible tener que sentarme por horas para que me peinaran pero el resultado valía la pena, jamás supe de donde Alissa Había sacado esa habilidad para hacer obras en mi cabello. Comenzó a trenzar dos mechones a la altura de mis orejas creando pequeñas Trenzas y acomodándolas en la parte trasera de mi cabeza, sus movimientos con mi cabello eran delicados como si no quisiera lastimarme, el peinado era sencillo. Nada llamativo pues la joya de la corona era lo que llevaría en mi cabeza la cual Alissa colocará unos pocos minutos después, una corona fue colocada en mi cabeza acomodándose en base al peinado que la mujer había hecho, sujetándola con unos pequeños ganchos para que no se moviera de su lugar, al mirarme en el espejo me sentía como una princesa, la verdadera Katerina - la princesa de….. Vi el reflejo de valentino en el espejo mirándome desde el marco de la puerta y ahogue ese pensamiento, pude notar que llevaba un traje rojo como mi vestido y su largo cabello negro estaba suelto, el jamas se lo amarraba, incluso en los pocos eventos que se habian tenido o a los que el habia ido jamas se amarraba el pelo, incluso le molestaba que le tocaran el pelo. Se deslizó hacia el interior de la habitación y cuando Alissa se dio cuenta se apartó de mí y agacho la cabeza en forma de respeto, me quede en la pequeña silla de madera mirando la manera en la que Valentino caminaba hacia donde yo estaba y se posó detrás de mí, analizo mi corona y las joyas rojas que hacían contraste con el vestido.



  • ¿No te gusta Mon Amour? - Mis ojos lo miraron por el reflejo admirando sus ojos, sus manos se dirigieron a mi pelo y me quitó la corona dejándola en la mesa.
  • Te ves mejor sin la corona, no somos Reyes aun, cuando seamos reyes empezarás a usar coronas, ahora no - Dejo caer la corona a la mesa haciéndola rebotar y caer al piso cerca de mi vestido. - Si la usas las demás esposas se van a burlar de ti y no quiero que le hagan burla a mi querida esposa.

Las manos de Valentino se apoyaron en mis hombros y los apretaron de manera fuerte casi lastimando, no dije nada y solo le devolví una sonrisa en el reflejo del espejo.

El reflejo me hizo recordar a una pintura que había pintado por ahí de los 70´ donde había pintado la misma escena, aquel cuadro había sido un regalo para Valentino en su cumpleaños y había colgado en su estudio justo detrás de su escritorio donde cualquiera que entrara pudiera verlo. Aquel estudio donde valentino había pasado la mayoría del tiempo estas semanas desde que se le metió a la cabeza la idea más tonta que había escuchado. Cuando a valentino se le metía una idea a la cabeza era imposible que se olvidara de ella hasta que la consiguiera, recuerdo que hace 50´ años se obsesionó con una granja donde tenían alrededor de seis caballos que a Valentino le habían encantado y en menos de dos meses los caballos ya habían sido comprados por el y puestos en el establo de la parte trasera del castillo. Esos caballos habían muerto hacía tiempo pero Valentino los adoro y los disfruto como si fuera un niño pequeño hasta el final de sus días. Y la idea que le había surgido hacía unos meses se la debía gracias a un concejal de estatus rico que al parecer llevaba meses planeando, Valentino robó sus estrategias de sus recuerdos y las mejoró al mil por ciento. Valentino mencionó que al drenar a alguien todos sus recuerdos humanos pasaban por tus ojos como una película revelando secretos, traumas, recuerdos sexuales, felicidad, sufrimiento, toda su vida. Cuando mató a ese hombre descubrió uno de los mayores secretos que cambiaría a Italia en 1800…la fecha actual.

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La música siempre era la parte que más me gustaba de los bailes, el piano vibrando y haciendo eco en toda la casa opacando las voces que chismean o se reencontraban, como estaba previsto Valentino dio un discurso mientras bajaba por las escaleras con aquella alfombra roja, yo lo observaba desde abajo donde los demás invitados se encontraban, era curioso, yo era su esposa y en los vampiros jamás se rebajaba el estatus de las esposas ya que se trataban como a un igual, una compañera, pero sin embargo, aquí estaba mirándolo desde arriba mientras agradecia la riqueza y a las personas por haber venido a la fiesta con la excusa de que era nuestro aniversario número cinco..aunque en realidad cumplimos trescientos veintitrés años de casados, trescientos veintitrés años juntos, eso era demasiado, pude notar en la gran sala principal todos los cuadros de pinturas de ese dia, la catedral de milán a medio construir, la celebración a plena luz de dia alumbrando a la feliz pareja saliendo del edificio como marido y mujer, y la joya de todo, un enorme cuadro conmigo en el, llevaba mi vestido de boda blanco con detalles rojo, valentino siempre incluía el color rojo en mi vestimenta, le gustaba recordar y recordarse a sí mismo lo que éramos, los monstruos chupasangre que éramos, y mi vestido de boda lo hacía, llevaba decoraciones rojas que envolvían mi cintura y bajaban simulando chorros de sangre que descienden por la falda, el símbolo de la inmortalidad. No me di cuenta de que Valentino terminó su discurso hasta que todos aplaudieron y la voz de valentino resonó en mi mente >Sonríe, todos te están viendo y esperando una respuesta a mi discurso que no te dignaste a escuchar<

Un rugido en mi cabeza por parte de él molesto.

Todos los ojos se posaban en mí, la feliz pareja que estaba celebrando cuatro años de casados y No trescientos veintitrés, me aclaré la garganta y puse mis manos en mi pecho como símbolo de amor.



  • Conocí A mi esposo cuando teníamos veintiun años, fue amor a primera vista recuerdo haberlo visto en un baile en Inglaterra, sus ojos me hipnotizaron y caí rendida a sus brazos…bailamos toda la noche hasta caer rendidos en la entrada trasera de ese palacio Mientras mirábamos las estrellas, a los pocos meses nos habíamos comprometido Y ahora. Aquí estamos, celebrando cuatro años de matrimonio feliz y espero muy pronto poder engendrar un heredero y hacerlo el hombre más feliz de este mundo.

Las Palabras hipócritas en mi boca me provocaba ganas de vomitar, un heredero…era sabido entre los vampiros que eran estériles, Tanto mujeres como hombres, los vampiros se dedican A adoptar hijos y educarlos entre sus brazos y sus conocimientos, aunque también la familia no solo eran hijos, hermanos, nietos, sobrinos e incluso primos se juntaban en una familia pero de diferente sangre. Aunque…todos unidos, esa era una familia de vampiros y eso si logras mantenerlos con vida y controlados a todos para que no se mataran entre sí. Eso lo había sabido cuando estuve desnuda debajo de Valentino antes de entregarme a él. Los vampiros NO pueden engendrar hijos…pero si los pueden crear

Todos aplaudieron y Valentino bajo de las escaleras para caminar hacia mi con tal delicadeza que parecía como si volara entre la madera, al estar frente a mi me dio un beso en la frente y solo me limite a sostener la sonrisa, sus labios eran tal Cual un hielo tocando mi piel, sin calor alguno, solo hielo…frialdad.

>Hablaré contigo más tarde…tengo asuntos que atender<

Una advertencia sobre mi distracción anterior.

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Las Risas de las esposas me hacían retorcerme, esas risas falsas que fingían agradarles, no se como termine en un ciclo con cuatro esposas hablando sobre las ropas y lo bella que era Italia en el centro comercial que se había inaugurado hace no mucho en la ciudad a unos cuantos kilómetros del pueblo , la cúpula de cristal dejaba que el sol la calentara les provocaba placer, pero el placer de admirar las cosas más hermosas y fascinante. Yo solo bebía de mi champagne y me reía de la manera más hipócrita que había conocido. Meterme en sus mentes fue lo más fácil, resulta que valentino era un Daemati para poder ser parte de su plan me enseño como desarrollar el poder y poder usarlo sin que me atraparan.

Un Daemati es aquel poder que solo los más antiguos poseen,te permite infiltrarse en la mente de aquellos que carecen de escudos mentales, como los humanos y otros vampiros novatos, al igual que tomar los recuerdos y borrarlos o modificarlos a su gusto; y si el vampiro tiene suficiente poder puede incluso destruir la mente causándole una muerte del cerebro aplastado o como a Valentino le gusta llamarlo - cerebelo gelatinoso.



  • ¿Cuándo piensan tener hijos? - Una mujer de cabello rubio llamó la atención de todas al inundarme con su curiosidad tan obvia, incluso se acercó un poco a mi al estar de frente, sus ojos azules se clavaron en mi tal cual un depredador estudiando a su presa.

Mis ojos se despegaron de la joven que tenía a mi derecha y cuando se fijaron en ella logre entrar en su mente, escuchar sus pensamientos y poder ver sus recuerdos,era una doncella con padres ricos y al parecer su esposo era uno de los gobernadores de italia, tenía dinero, aunque más captó mi atención sus pensamientos hacia mi - No puedo creer que esta mocosa se haya casado con ese hombre tan bello, ¿será que es una bruja?, es una niña que no sabe nada de la vida o sobre satisfacer a un hombre, no como yo lo haría - Incline un poco la cabeza hacia la derecha mientras una imagen invadía mi mente, su esposo montandola mientras relinchaba como un cerdo asqueroso a punto de ser llevado al matadero. Le sonreí de manera leve aplastando mis deseos de ver su linda cara convertirse en un cerebelo gelatinoso. Era la esposa del tercer gobernador



  • Es probable que cuando llegue la primavera, mi esposo a estado ocupado en ciertos asuntos políticos

La primavera será buena época para tener hijos, deberías empezar ya…>>Y así para que puedas morir en el parto y yo pueda quedarme con el duque…<< - La mujer me devolvió una sonrisa más falsa que había conocido o que incluso Valentino me había dirigido. Sus pensamientos solo me hicieron reír y eso llamó la atención de todas.



  • Yo creo que incluso ahora podría estar embarazada mi esposo jamás se separa de mí en la noche y terminamos tan cansados de hacerlo que apenas podemos dormir

Mis ojos se fijaron en la rubia mientras que por su mente le incrustaba pequeños fragmentos de mis noches con Valentino, su expresión de placer admirando mi cuerpo y mi rostro susurrando mi nombre hicieron que la mujer cambiara su expresión en un solo segundo, no debería hacerlo pero me dieron celos. El era MI esposo. Las demás chicas se rieron y yo con ellas en esas hipócritas risas. una victoria silenciosa y no solo una, ya había obtenido la información que quería de estas mujeres, ahora solo faltaba atacar cabos con Valentino y atacar.