PRÓLOGO
Dicen que el mar no guarda secretos, pero yo sé que miente.
La primera vez que lo ví, fue entre cortinas de humo y gritos. Lo odiaba y aún así, tomé su mano cuando me pidió saltar. Su voz era lo único que no ardía, no confiaba en él, pero por alguna razón.... Confíe en su mano.
El fuego se levantaba como embravecidos muros que consumían todo sin piedad y aquel rugido proveniente de algo que solo podía imaginar en mis más terribles pesadillas se había incrustado en mi mente con terror.
No sabía entonces que esa caída no era hacia el agua, sino hacia algo mucho más profundo. Un pacto prohibido. Un corazón traicionado. Y una guerra entre mundos que apenas comenzaba.
Si estás leyendo esto, es porque también oíste el canto de las mareas. Entonces escucha con atención... porque esta no es una historia de héroes. Es una historia de promesas rotas, magia antigua, y un amor que desafió al mismísimo océano.