Prólogo: Feel my rhythm
Yoongi sabía lo que era crecer en una familia llena de alfas.
Lo que era ser el punto débil.
Lo que era que todos te protegieran.
Sin embargo, también sabía perfectamente lo que era valerse por sí mismo. Lo que era poder resolver las cosas por él mismo. Había necesitado de su familia hasta que se dio cuenta que quizás ser un omega no era tanto un problema, sino una resolución.
En una familia llena de mujeres alfas dominantes, Yoongi era un omega que había aprendido a ver por sí mismo. Se había liberado como un ave enjaulada en una pintura al estilo barroco.
Para los Kim, Namjoon no era tan especial.
Era solamente un alfa más.
No era dominante como el resto en su familia. Era un alfa común y corriente que seguía las órdenes sociales como era debido. Estaba en la cúspide la pirámide alimenticia, pero no lo suficiente para rebazar a sus hermanos y hermanas. Nada. Era un genio, el mejor se su generación, un profesor de literatura que no ejercía porque era un genio de los negocios y era la única persona de agradar a sus familiares.
Era la única forma de mantenerse cuerdo.
Era un simple manchón sin sentido en una obra de arte abstracta.
Mucho significado, pero complicado de entender.
Jungkook era un alfa dominante.
No era un Kim por nacimiento, lo era por adopción y porque su padre -omega- se había casado con el señor Kim, el dueño de un gran conglomerado que estaba decepcionado de su hijo alfa.
Jungkook entonces era la solución al momento. Estudiaba, estaba encima de todos y dentro de poco podría obtener al omega que quisiera y cumplir con los deseos de su padre. Dominar el mundo sí era posible.
En un mundo de rosa, él era ese pequeño manchón que no forma parte del arte frente a ti.








