Prólogo
Detente.
No me dejes.
Lucha por nosotros.
Elígeme.
—Alexander... por favor, no me dejes.
Para.
No me abandones.
¿Quién soy sin ti?
—Hope, no hagas esto. Lo conversamos.
Detente.
Estoy aquí.
Solo elígeme.
No te vayas, aun puedes luchar por nosotros.
Elígeme.
—Lo siento. —Cuando él cruza la puerta de nuestro departamento, lo siento. Aquella soledad.
Vuelve.
Elígeme.