Capítulo 1: Soy la del medio… la que nadie ve
Ser la hija del medio es como estar en una reunión familiar y que nadie se dé cuenta de que estás ahí… hasta que necesitan que recojas los platos.
—“Ay Malyorie, tú que no estás haciendo nada, tráeme agua.”
Y yo ahí, con la cara de:
“¿Tú crees que ser ignorada no cansa?”
Mi hermano mayor es el orgullo de la familia.
Graduado, con novia seria, responsable, no dice malas palabras ni cuando pisa un lego.
A él lo llaman “el ejemplo”.
Mi hermana menor… bueno.
Ella es la dulce, la sensible, la que llora viendo perritos y le dan dinero solo por decir “gracias”.
Tiene carisma, pestañas largas y una habilidad mágica de salirse con la suya sin mover un dedo.
Y yo… soy Malyorie.
La del medio.
La que lava los platos y también recoge la mesa.
La que no es “la primera” en nada, ni “la última” en todo.
La que está, pero a veces ni se nota.
Pero déjame decirte algo:
la del medio es la que más aguanta.
La que escucha.
La que observa.
La que se ríe mientras se rompe por dentro.
La que tiene memes guardados pa’ no llorar.
La que, sin hacer bulla, resuelve más de lo que dicen.
El otro día me dejaron en la casa porque, supuestamente, “me iba a aburrir en la salida”.
¡ABURRIRME YO!
La reina del Wi-Fi, del TikTok, la inventadora de excusas pa’ no lavar.
¿Tú sabes lo que se siente que prefieran al gato antes que a ti pa’ ir a un paseo?
Triste, pero uno se ríe pa’ no dejar que el dolor le raye la cédula.
Ese día me senté en el mueble, con una funda de pan y un jugo vencido,
y me dije:
—“Está bien. Ustedes salgan. Yo me voy a convertir en leyenda desde aquí.”
Y me puse a escribir esto.
Porque puede que no me vean,
pero lo que tengo que decir sí merece ser leído.
Así que si tú también eres el o la del medio,
la olvidada, la sin grupo, la de en medio de todo y de nadie…
bienvenido a mi historia.
Prepárate pa’ reírte, llorar bajito y descubrir que, aunque no lo crean,
¡los del medio somos los más importantes!