"A veces el infierno empieza con gritos" Flashback
La lluvia golpeaba los ventanales con furia, como si el cielo intentara advertir lo que estaba a punto de pasar.
—¿Por qué no nos vamos ya? —susurró ella, apenas una niña con voz temblorosa—. Papá, mamá... tengo un mal presentimiento.
Sus padres se miraron con complicidad, una sonrisa que no alcanzó a borrar la sombra de tensión en sus ojos. Ella no sabía que esa sería la última vez que vería sus rostros con vida.
Los disparos llegaron primero como truenos distantes. Después, como una tormenta desatada. Vidrios rotos. Gritos. Sangre.
Ella se quedó paralizada en la esquina del salón, con las manos en los oídos, temblando como si el frío la hubiera atravesado hasta los huesos. Sus ojos no podían apartarse del cuerpo de su madre cayendo al suelo. Su padre gritó su nombre antes de desplomarse, la sangre tiñendo la alfombra blanca como si fuera pintura derramada.
Entonces lo vio.
Una silueta entre las sombras. No pudo verle el rostro, pero sus ojos...
Fríos. Vacíos. Rojos, como el infierno.
Ella no gritó. No corrió.
Solo cayó de rodillas, como si la vida le hubiera sido arrancada de un golpe.
Todo quedó en silencio.
Un silencio que no la ha abandonado desde entonces.