Lo que el miedo me quito

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Summary

Un amor que se quedó en el silencio. Una historia de miradas, sonrisas y sentimientos que nunca se dijeron. De oportunidades que no se tomaron y palabras que se guardaron demasiado tiempo. Esta es la historia de lo que el miedo me quitó.

Genre
Romance
Author
Alejandro
Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

1-El primer encuentro

Nunca olvidaré el primer día que la vi.

Era el inicio de la preparatoria, ese momento en que todos estamos un poco perdidos, buscando caras conocidas entre un mar de desconocidos. Yo no era la clase de persona que hablaba mucho con extraños, pero cuando la vi algo en ella me llamó la atención.

Ella no estaba en mi salón, pero todos mis nuevos amigos sí compartían clases con ella. Gracias a ellos fue que la conocí. No puedo mentir, desde la primera vez que la vi, hubo algo en ella que capturó mi mirada, aunque en ese momento no supiera bien qué era.

Era muy linda y muy buena onda. Tenía una energía que se notaba, alegre, atrevida, con esa forma de hablar y reír que llenaba los espacios. Sin embargo, también había momentos en los que se ponía seria, como si guardara una parte de sí solo para ella.

Yo, en cambio, era todo lo contrario. Siempre he sido más tímido, más reservado, y no suelo hablar mucho con las personas que no conozco tanto. Aun así, algo en ella me empujaba a querer acercarme, aunque no supiera cómo ni para qué.

El primer "hola" no fue inmediato. Pasaron algunos días en que solo la veía a lo lejos, riendo con mis amigos, antes de que finalmente coincidimos en una conversación.

Esa primera charla fue breve, casual, como tantas otras que pasan sin importancia… pero ahora sé que ahí empezó too.

Durante esos primeros días, nuestras conversaciones no eran muchas ni muy largas. La mayoría de las veces hablábamos cuando estábamos en grupo, con mis amigos, que también eran sus compañeros de salón.

Recuerdo que, entre las risas y las pláticas de siempre, a veces surgía el típico juego de decir quién haría bonita pareja con quién. Entre bromas, los demás opinaban, lanzaban nombres, imaginaban historias.

Yo, en silencio, solo pensaba en una cosa: ojalá alguien dijera que ella y yo haríamos una bonita pareja.

Pero la verdad era que, en ese momento, nuestra relación aún no era tan cercana como para que alguien lo notara. Apenas estábamos empezando a conocernos, y yo, con mi timidez, no ayudaba mucho a acelerar las cosas.

Cada vez que sí llegábamos a platicar los dos, sentía una mezcla de emociones difícil de describir. Nervios, claro. Como si cada palabra que dijera tuviera un peso especial. Pero también una especie de emoción tranquila, como si esas pequeñas charlas fueran un secreto entre nosotros dos, aunque el mundo no se diera cuenta.

Con el tiempo, esas pláticas, aunque eran cortas, empezaron a significar más para mí de lo que hubiera imaginado.