Marionetas

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Summary

Esta es la historia de Lea y Pol, dos personas que a veces querían creer en el destino y otras escapar de él a toda costa. De hecho, ni siquiera habían decidido si el destino los estaba uniendo o separando. En realidad, no habían decidido nada...

Genre
Romance
Author
Jairo
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Prólogo

El destino nos maneja como simples marionetas a las que ordenar en cada instante qué hacer, dónde ir y cómo actuar. Nos creemos libres, pensamos que tomamos muchas decisiones, sin embargo, la mayoría de situaciones nos vienen dadas sin que podamos ejercer la menor acción sobre ellas.

Esta es la historia de Lea y Pol, dos personas que a veces querían creer en el destino y otras escapar de él a toda costa. De hecho, ni siquiera habían decidido si el destino los estaba uniendo o separando. En realidad, no habían decidido nada...


Lea

¡No! Me he vuelto a quedar dormida. Tengo que mentalizarme de que ya no tengo veinte años. ¿Dónde están los malditos pantalones? ¡Qué desastre! Es la última vez que salgo... ¿Y las llaves del coche? Tengo la casa hecha un asco, así es imposible encontrar nada. Debo centrarme en mí y dejar de gastar el tiempo y la energía en conocer idiotas en Tinder.

¿Qué hago con estas ojeras? Esto no hay corrector que lo disimule. No puedo olvidarme de meter compresas en el bolso. Vamos, que ya es lo que me faltaba... Y el pendrive...

¿Por qué nadie sabe conducir en esta ciudad? ¡Vamos, pasa! No es tan difícil, si pasamos uno de cada carril. Son casi las ocho, es imposible que llegue a tiempo. Encima mi jefa estará de mal humor, los lunes no es su día preferido. Espero que el capullo de su marido no le haya vuelto a poner los cuernos. Porque luego todo eso lo pagamos los demás... En especial yo, que soy la más tonta de toda la empresa por lo que se ve.

—¡Buenos días! —No se ni para qué saludo a la estirada esta—. Nos vemos luego...

Espero que este no me vea, no lo soporto.

—¡Hola, Fernando! Me alegro de verte —Ponte perfume hijo mío, que todavía queda un poco de oxigeno sin contaminar.

Era en la sala cuatro. Diez minutos tarde tampoco es tanto. No pienso disculparme, eso es de débiles. Yo soy fuerte, tengo el control.

—¡Buenos días, Ana! ¿Está todo listo?

—La única que no estás lista eres tú, Lea. Para variar...

Mírala, que bonito ejemplar de vulpes vulpes hembra. Ya me ha dado la primera puñalada. Hay que reconocer que la tía esta tiene un don para tocarme los ovarios.

—Yo estoy lista. ¿No me ves?

—Si tú lo dices... Diez minutos tarde y con esa cara. En fin, empieza de una vez que algunas tenemos prisa.

Voy a sonreír porque la otra opción probablemente me lleve a la cárcel y encima me deje sin trabajo para el resto de mis días.

¿Quién es ese del fondo? No me suena, no lo había visto nunca por la empresa. Tiene un buen polvo el desgraciado. Luego me enteraré qué haces por aquí. ¡Céntrate, Lea! Deja los tíos que solo te dan problemas. Carga la presentación y déjale claro a Ana que solo es tu jefa porque empezó dos años antes en la empresa.

—Os he traído las gráficas de los últimos seis meses. En ellas está reflejado el rendimiento de cada uno de los departamentos. Vamos a tener que tomar medidas serias hoy...

—¿Estás bien, Lea? —Menos mal que existe Lau. La única que es buena persona en toda la empresa.

—Sí, cariño. Ya sabes que mi vida es un poco complicada.

—¡Eso no es verdad! Te la complicas tú solita, guapa.

—Laurita, Laurita que me caías bien. No lo estropees —No puedo evitar reírme con esta tía.

—¿Qué tal el finde? Tienes cara de haber estado por ahí hasta las tantas... ¿Me equivoco?

—No, cielo. Tú nunca te equivocas conmigo. Me tienes bien calada.

—¡Bueno! ¿A qué esperas? Cuéntamelo. ¿Conociste a alguien interesante?

—¿Interesante? De esos no quedan. Conocí otro capullo narcisista con aires de grandeza. Lo típico vamos, para no variar.

—Espero que al menos estuviera bueno.

—Sí, eso sí. Pero luego... —Me acerco a su oído porque no quiero que los tontos de contabilidad me escuchen—. Ni dos minutos, cariño. No me enteré de nada. Menos mal que se fue a su casa a dormir.

—¿Y vas a volver a quedar con él?

—¡Ni loca! Ya lo tengo bloqueado hasta del LinkedIn, por si me busca por allí.

—Pues sí que está mal el mercado masculino...

—No sabes la suerte que tienes tú. Ojalá a mí también me gustaran las mujeres. ¡Me casaba contigo hoy mismo!

—Pues yo contigo no. Eres demasiado impulsiva.

—Gracias, cielo. Da gusto tener amigas como

tú —No puedo parar de reírme.

—Tengo que irme ya. Hoy ha empezado un chico nuevo y le estoy dando la formación.

—¿El que estaba en la última fila?

—Sí, se llama Pol. Luego nos vemos.