Una pequeña Tragedia romántica

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Summary

Noah siempre supo cómo ocultar las grietas de su alma con una sonrisa. Gael aprendió a vivir en silencio, como si amar estuviera prohibido. Años atrás, un verano los unió de forma inesperada. Para Gael, fue el primer amor. Para Noah, un recuerdo que intentó enterrar. Ahora, cuando sus caminos vuelven a cruzarse, ya no son los mismos. Ambos han crecido, cambiado... pero el dolor no desaparece tan fácil. ¿Y si esta vez, el destino les da una segunda oportunidad para decir aquello que nunca se atrevieron? Una historia sobre heridas que aún sangran, miradas que dicen más que las palabras... y un amor que, pese al tiempo y los miedos, se niega a morir.

Genre
Lgbtq
Author
Génesis
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

01. De vuelta a la vida

Noah

Todos tenemos un trauma en la vida.

Todos guardamos un secreto.

Sin embargo, muy pocos son los que se atreven a enfrentarlo.

O algo así me decía yo mismo.

—¿Eres gay?— pregunta mi querida madre.

Siento como todos mis sentidos se ponen alerta en seguida.

—Ya te he dicho que no como tres veces.

Ella suspira.

—El problema es que no me convenzo, yo no tengo problema con que lo seas. — afirma.

Me pase la mano con frustración por la cara. De algún modos quería que la tierra me tragara y me escupiera lejos de aquí. Me levanté de la mesa para llevar el plato hacia la cocina y luego regresar.

—Eres igual o peor de intensa que las personas de la preparatoria — le dije tomando mi mochila.

—Y tú no sabes mentir— responde al levantarse — Que te vaya bien en tu primer día, te amo.

—Haré como que te creo. —bromee

Ella se acerca y me da un beso en la frente, luego su mano se pasa por mi cabello haciendo que se despeine.

—No tienes idea de cuánto me arrepiento de no haber tomado la pastilla del día siguiente —suelta con una sonrisa forzada.

—Y yo de haber nacido— me aleje de ella para abrir la puerta — Te amo.

Salí de la casa para empezar a caminar hacía la preparatoria con el corazón en la boca, la respiración casi cortada y el miedo subiéndome por cada célula.

Un año ha pasado después de aquel campamento de verano que me arruinó la existencia, y no exagero. Hubiera preferido otra cosa. Creo que me concentré tanto en mis pensamientos que no me di cuenta de que ya había llegado.

Solté un suspiro lleno de angustia para empezar a caminar a toda velocidad.

Mi plan era caminar rápido, ni saludar o mirar a nadie, hasta mi aula. Sin embargo, tengo fama de tener una suerte terrible, porque al primer pie que puse dentro de la preparatoria, alguien llamó mi nombre.

—Noah— grito.

Maldije con todas mis fuerzas, aún así me volteé casi obligado hacia atrás, solo para toparme con la figura diminuta de Elodie.

—¿Pensabas que ibas a escapar de mí?— cuestionó de brazos cruzados.

Efectivamente.

—No, solo tenía prisa por llegar a mi aula. Estoy emocionado —Mentí.

Ella tomó mi brazo y empezó a caminar mientras tiraba de él, y yo solo sentía la mirada de todos encima mío, esto justamente lo que quiera evitar. Todos me miraban fijamente, algunos susurraban cosas. Quise esconder mi rostro en algún lado.

—Aquí está tu aula y…¿Estás bien?— pregunta al ver mi cara super roja.

—Si, no ves que estoy era justo lo que quería, que todos me vieran — respondí sarcásticamente.

Ella ríe, la maldita ríe.

—Lo siento de verdad, pero estoy segura de que estás personas ya olvidaron eso, fue el año pasado — comenta.

En ese momento pasa un chico frente a nosotros y se detiene frente a mi.

—Oye, tu novio está por allá — comenta con una risa muy falsa para luego marcharse.

Miro a Elodie con cara de “¿Eso crees?”. Se me ocurrió voltear mi maravillosa cara para un lado y vaya mierda tengo suerte… es El. Todo en mi grita “huye”. Sin embargo, no me muevo ni un centímetro.

Mis ojos siguen cada paso que da y me quedo sin aire cuando pasa por el frente mío, luego lo veo alejarse en silencio, pero su aroma se quedó en el aire.

—¿Por qué miras así a Gael?— pregunta Elodie.

Y hasta ese momento me doy cuenta de que lo había mirado como un idiota enamorado. Me golpeó mentalmete por ser tan débil.

—¿No tienes nada mejor que hacer?— cuestioné.

No la dejé hablar porque entré a mi salón que ya estaba repleto de gente. Cada uno hizo silencio cuando entre y dirigieron su mirada a mi.

Trágame tierra.

Camine rápido para tomar asiento en mi lugar, por más que quería no podía subir la mirada. Cuando creí que el profesor por fin comenzaría con la clase, este se levantó de su asiento.

—Falta un estudiante, me dijeron que eran veinticinco, pero aquí solo hay veinticuatro —dice contándonos.

La puerta se abre y…

¿Recuerdan que dije que tenía fama de tener mala suerte?, pues lo repito con todas mis fuerzas.

Al salón entra nada más y nada menos que Gael. Mi cuerpo entero se tensa y suspiro salir corriendo. Él camina como si no le importara nada, saluda al profesor y luego lo observa seguir caminando, rezo para que no se sienta cerca mío, desgraciadamente Dios no parece escucharme porque justamente había una silla vacía a mi lado.

Esto no puede ser peor.

Gael se sienta sin mirar a ningún lado, su vista está en el profesor. Ahora que lo pienso desde aquel campamento él parece ser un zombie, solo camina, no habla con nadie más, pero eso no justifica nada.

El profesor empieza con la clase y los minutos se convierten en horas. Es aburrido. La primera clase para abrir el año de buena forma son las emociones. El profesor nos explica qué son, cuales hay, como hay veces que nos controlan.

Uno de mis ojos va por alguna razón hacía Gael, se ve tan concentrado. Vuelvo a girar mi cabeza cuando el profesor empieza hablar más alto.

—Bien, chicos para darle un buen inicio a este año, vamos hacer un trabajo en pareja de dos —avisa.

Mierda, mierda y más mierda.

El profesor empieza a mencionar las parejas y yo vuelvo a rezar que no me toque con Gael. Ruego, suplico con todas mis fuerzas.

—Y.. Gael y Noah. —finaliza.

Todo mi cuerpo se sacude con fuerza, siento todo a mi alrededor caerse en pedazos. ¿Por qué tengo tan mala suerte?, parece que el universo me odia.

La clase ya acabó y todos están empezando a salir del aula incluyéndome a mí, recogí mis cosas listo para salir, pero entonces algo golpea mi brazo levemente.

Es un papel.

Miro hacía atrás para saber quién lo ha lanzado, pero ya no hay nadie, entonces me bajó y lo tomó.

Te toco con tu novio, debes estar feliz”

Enrolle el papel con fuerza y enojo, camino hacia afuera y lanzó el papel hacia el zafacón.

En serio esto no puede ir peor.

Camino hacia el patio de la preparatoria con el enojo al tope, aún con la mirada de todos en mi, oigo algunos murmullos pero trato de ignorarlos. Casi cuando llegó al patio alguien metió su pie en medio haciendo que casi cayera al piso.

—¿Y a ti qué te pasa?— exclamé fastidiado.

El ríe.

—Perdón, ¿Le dirás a tu novio que venga a defenderte?— dice sarcástico.

No digo nada, solo sigo mi camino sintiendo como el corazón me golpea fuerte en el pecho. ¿Por qué actúan como niños?, pudieron haber olvidado todo eso en un año, pero no, lo siguen recordando como si hubiera pasado ayer.

Llegó al patio y visualizo a Elodie sentada en un banco, me acerco sin decir nada y tomo asiento. Ella come un sándwich como si no hubiera comido en tres meses.

Me mira.

—¿Que paso?— indaga.

—Son todos unos idiotas.— brame enojado — ¿Por qué simplemente no lo olvidan?

Ella deja de comer y su mirada me dice que sabe de qué hablo enseguida.

—No te enojes, Noah. Se que es difícil, pero ellos no saben lo que dicen, no saben lo que pasó en realidad— menciona.

No digo nada, porque se que tiene razón, ellos no saben lo que pasó en realidad, y tampoco lo sabrán porque el idiota de Gael dijo la mentira más grande que se puso ocurrir, arruinandome la vida.

—Esto es muy jodido— exclamé— y para completar, me tocó hacer un trabajo con Gael.

Ella abre los ojos con sorpresa.

—Estoy segura de que todo saldrá bien, no tienes que ser su amigo de nuevo, sólo va a hacer un trabajo y mientras más rápido lo hagas, mejor— murmuró.

No quiero hablarle, ni mucho menos compartir una misma habitación con él nunca más en la vida. Aún así estoy por la preparatoria, ¿Nada más que eso, cierto?

—Mira, ahí está, ve dile que solo quieres hacer lo del trabajo y nada más — comenta apuntando hacia su dirección.

Mis ojos viajan hacia la dirección que apunta y me encuentro con Gael, solo como siempre, sentado en una banca casi al frente de nosotros. Suspiro frustrado, muy frustrado y me levanto.

—Odio hacer esto— suelto antes de empezar a caminar hacía el.

Cada paso es como una tortura, como si estuviera caminando hacia la muerte. Su mirada no está en mi, por lo que no tiene ni idea de que voy hacia el.

—Gael— lo llamo.

Su mirada se alza encontrándose con la mía por segundos que parecen eternos.

Su típica expresión seria me recibe.

—¿Noah?— cuestiona con cierta sorpresa en su voz.

El se pone de pie y ahí recuerdo lo alto que es y lo bajo que soy. En ese momento la valentía que tenía se esfumó.

—Yo… yo solo — tartamudee — Yo solo vine a decirte que solo vamos hacer el trabajo… no significa que volveremos a hacer amigos, ni nada de eso. — explique con el corazón en la boca.

El no dijo nada al principio, solo me miraba el rostro fijamente. Yo estaba dispuesto a irme porque ya estaba que me caía.

—¿Me odias?— pregunta de repente haciendo que detenga el paso que iba a dar.

Me quedo analizando la pregunta sin saber exactamente qué responder, porque ni yo mismo sé la respuesta. Mientras que en sus ojos solo había una angustia o clase de miedo que no entendí.

—No, que no quiera ser tu amigo no significa que te odie— respondí en un susurro.

Veo como él suelta un suspiro de alivio como si tuviera miedo a mi respuesta. Lo veo como quiere sonreír, pero lo reprime antes de que llegue.

—Gracias— dice— No podría vivir sabiendo que me odias.

Mi boca se seca por completo, mis ojos se abren con dos enormes platos con una gran sorpresa. Mi piel se eriza al sentir un escalofrío inesperado.

Nuestras miradas se encuentran y por un momento todo parece mentira. Ese momento acaba cuando me recuerdo porque estaba frente a él.

—Como sea, luego hablamos cuando y donde lo haremos —dije.

El alza una ceja.

—¿Lo haremos?— cuestiona

Mierda.

Debo anotar nunca en la vida decir frases incompletas para que no tengan doble sentido. Siento como el calor sube por mi rostro rápidamente.

—La tarea. Hablo de la tarea— concluí.

No espere su respuesta, más bien salí casi corriendo del lugar dejándolo atrás, se que su mirada sigue en mi, puedo sentirla.

Al llegar con Elodie está me mira de una manera extraña.

—¿Que pasa?— pregunté.

—Noah… ¿Estás seguro de que no te gusta Gael?— cuestiona de la nada.

Mi pecho se para y la pregunta acaba con todo dentro mi. Fue una pregunta que alguna vez me hice, nunca me la conteste. Me obligue a no responderme.

Y hasta el sol de hoy me niego a saber la respuesta a esa pregunta, porque el miedo es más grande.