Quizás es solo un tal vez

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Summary

Víctoria Quinn es una chica rica,mimada y muy popular aún que también muy engreída. En su último año de preparatoria se vera en vuelta en una confusión amorosa.. es que ¿cómo podría gustarle Oliver? Si son rivales desde los 7 años!!

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

¿Qué demonios?

Vaya.. la fiesta de bienvenida estuvo muy alocada …la cabeza me daba vueltas y dolia como si me pegaran con un martillo. Abri los ojos lentamente hasta que me adapte a la luz que entraba por la ventana.

—¿A donde vas? Quedate un poco mas…— dijo una voz ronca. Una que conocía muy bien. Me incorpore de golpe. Ahi estaba. Semidesnudo envuelto en la sabana.

—¿¡Que carajos haces aqui oliver!?— grite. El abrio los ojos de golpe,quitandome la sabana para cubrir su cuerpo entrenado. — ¡No seas idiota. Dame la sabana a mi!

Mire a mi al rededor, no era mi habitación y tampoco lo suya.— eso era bueno,asi su madre no me vería.— el comenzo a recoger su ropa y yo hice lo mismo. ¿Como llegamos a esto?… recuerdo que llegue de paris ayer… fui a la fiesta de bienvenida realizada este año por luna… tal vez me pase un poco de trago.. y puede que haya tonteado con oliver… supongo que eso nos llevo aqui.

— Y-yo..—dijo claramente incomodo.— Fue culpa del alcohol. Y al menos usamos condon.— bromeo enseñando los preservartivos usados..

— Eres asqueroso.— dije colocando los ojos en blanco.— llevame a casa.

— ¿Por que haria eso?

— oh…¿ Que dirían nuestras madres si se enteran que te metiste entre mis piernas mientras estaba borracha y que nisiquiera me llevaste a casa? — su rostro se puso palido.

— No te atreverias.— demando.

— Pruebame.— dije sin apartar mi mirada de la suya.

— Andate. Las clases inician en unas horas.— hablo con derrota.

Nuestras madres eran mejores amigas desde la secundaria, juntas son una tortura y el lo sabe perfectamente. Si se enteraran de esto se burlarian de nosotros hasta que se les olvidara, aun que quizás se alegrarian un poco..

Salimos de la habitación en total silencio. La sala de estar estaba vuelta un caos,basura por todos lados,cojines y lamparas en el piso.. parte de los estudiantes de último año se encontraban durmiendo en lugares raros. Subimos al ascensor. —Vaya que incomodo, pese a todo nunca habia estado tan incomoda con el antes.

— Señor west.— saludó el recepcionista.— señorita Quinn.

— Buenos dias Martín .— dije.

La limosina de encontraba lista, a espera de nosotros. Subimos atras.

— Llevame a mi casa.— le dije al conductor. Este miro a oliver en busca de una afirmación.

— ¿No la oiste?— dijo este de mal humor.— llevala a donde te pida. No esperes mi autorización simplemente obedézcala.

— Si señor.— respondio este poniendo el auto en marcha. Nos adentramos entre las calles de brooklyn. Al cabo de unas horas llegamos a la mansion de mis padres (ubicada en Long Island). Oliver bajo primero para abrirme la puerta del coche.

— ¿vas a saludar?— pregunte al ver que entraba conmigo al jardin delantero.

— mi madre está aquí.— dijo secamente.

La casa era enorme y cerca del lago. Los jardines delanteros estaban perfectamente cuidados, pasamos por la fuente que se encontraba a unos pocos metros de la entrada. La casa era morderna de dos pisos, contaba con un garaje y parqueadero privado. Nos adentramos al pasillo y caminamos hasta la cocina donde podíamos escuchar las risas de nuestras madres.

— pero mira quienes estan aqui.— dijo mi madre. La salude de un beso en la mejilla al igual a la tia candace.

— ¿por que vienen juntos?— dijo esta con una sonrisa malociosa haciendo que oliver pusiera los ojos en blanco.

— Oh espera… ¿No es esa la ropa que traían ayer?— secundo mi madre. Candace chasqueo la lengua con desaprobación.

— ¿ Acaso ya estan saliendo?

— Preferiria lanzarme al lago con una pesa de mil kilos.— dije.

— Iluisa. Prefiero que me caiga un meteorito. — se defendio el haciendo que lo mirara fijamente.

— ¿ah si? Pues al parecer tu cuerpo y tu mente no piensan lo mismo.

— ¿Disculpa? Deberias sentirte alagada.

— Ja Ja Ja. Me siento asqueada mas bien.

— Retira lo dicho.— demando.

— ¡JAMAS!

— Bueno ya es suficiente.— intervino mi madre. — ¿No deberian irse arreglarse para la escuela?

Tenia razon. Si queria llegar a tiempo deberia empezar ya.

— hasta luego tia candace.— dije subiendo las escaleras hasta llegar a mi habitación. Me quite la ropa rápidamente y entre en la ducha.

No era mi primera vez, pero jamas pense que lo haria con oliver. No era feo,todo lo contrario. Alto, fuerte,piel bronceada,cabello semilargo negro, buen estudiante, jugaba béisbol, heredaria la linea de hoteles por parte de su padre y su madre era una actris muy famosa, asi que tenia dinero, no era un patan por completo y tampoco era un mujeriego… Pero el siemple echo de ser oliver hace que pase de der un mil a un menos dos mil. — sali del baño y comencé a colocar el uniforme. — soliamos llevarnos muy bien de pequeños, hasta que el comenzo a cambiar para encajar en su grupito de idiotas del beisbol. Y desde entonces comenzamos a competer por todo. Quien sacaba mejores notas,quien era mas popular,quien viajaba mas lejos,quien gastaba mas, quien tenia mas ligues… y asi.

Me mire en el espejo de cuerpo completo que habia en mi habitación. El uniforme contaba de 6 piezas. Falta de cuadros grises,una camisa blanca y cortabata de rayas por dentro,un blazer azul oscuro,medias del mismo color y zapatos negros. Deje mi cabello extremadamente lacio y largo suelto. En el tocador, me apliqué corrector, pestañina,rubir y un labial suave. Tome la bolsa antes de salir y meti los cuadernos.

— ¿Iras en tu auto o le pido a tom que te lleve?— preguntó mamá cuando baje las escaleras.

— No te preocupes.— me despedi con un beso.— yo conducíre.

Subi al deportivo rojo.— un regalo de mi padre.— y me adentre en las carreteras. El tráfico estaba horrible,pues al ser el primer dia de uno de los institutos más prestigiosos habian limosinas y varios coches en marcha.— maldita gente rica.— eso habia escuchado en los semáforos unas 5 veces ya. Luego de mas o menos una hora podia ver el instituto… y por supuesto a los fastidios paparazzi. Al ser una escuela privada solo asistian los hijos de los magnates,famosos,en conclusión los hijos de los ricos. Aun que este año gracias a los donaciones que hacian nuestros padres decidieron darle becas a tres personas.

Al bajar del auto las luces de las cámaras se enfocaron en mi.— Gracias a Dios llevaba las gafas oscuras puestas o ya estaria ciega.— trate de dar mi mejor perfil a las camaras,pues esas fotos sandrian en él periódico. Me apresure cuando surguieron las preguntas sobre mis padres,si volveria a modelar o cualquier cosa privada.

— Basta de fotos.— dijo la voz firme y demandante de oliver west.— vamos.

Tomo mi mano y los flash de la camaras inundaron el lugar. Genial ahora estaria en las paginas de chisme.

— Arruinaste mi entrada.— dije ya en los pasillos. Oliver soltó mi mano de golpe como si le quemara. Idiota.

— Denada.— dijo antes de marcharse.

Abrí mi taquilla para meter los libros,cuando un chico— que jamas había visto se poso a mi lado.

—¿Que quieres?— dije con fastidio. Sin embargo el me ofreció su mejor sonrisa antes de tenderme mi brazalete.

— se te callo alla fuera.— dijo con voz dulece. Vale si lo mirabas bien, no estaba nada mal.

gracias….

— cristian.— dijo el.— me llamo Cristian.