El chico de el minimarket

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Summary

¿Qué pasaría si al chico que atiende la tienda de conveniencia de la esquina le caes mal? Es algo que solo Haelyn sabe, pero ni ella sabe como le llego a caer mal, o bueno, si sabe, pero descubrámoslo.

Genre
Romance
Author
vany 💕
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

☆01☆

Observaba cómo caían gotas de lluvia por la ventana mientras escuchaba música, no era como que me interesaba mucho poner atención a clases, solo pensaba en cómo iba a regresar a mi casa sin mojarme ya que no traía paraguas y para acabar de arruinar mi día, olvide las llaves y no hay nadie en mi casa. Volteé a ver la pizarra y el profesor ya la había llenado de fórmulas y números que yo no entendía, las matemáticas no eran lo mío, ¿de verdad iba a estudiar ingeniería?

De repente sentí como alguien me empujaba me di la vuelta para ver quién era

—Lin, entendiste lo del Pizarrón?— era mi amiga Estrella preguntándome, solo negué con la cabeza y ella me sonrió

—Lin no te preocupes, ahorita que salgamos nos vamos juntas para que no te mojes tanto, yo traigo paraguas—

—ayyy gracias estrellita— le sonreí agradecida, no me quería mojar tanto, empecé a anotar lo del pizarrón y esperar a que terminaran las clases.

Sonó el timbre que anunciaba que las clases habían terminado así que me dirigí con estrella a la puerta para salir del aula y así poder irnos hacia la parada del autobús. Llegamos sin mojarnos gracias al paraguas de estrella

—Adiós Lin ya llegó mi autobús y sabes que tarda en pasar— me sonrío y nos despedimos con un beso en la mejilla

—Adiós estrellita, nos vemos mañana— sacudí mi mano en significado de adiós mientras la veía como se subía al autobús.

Solo quedaba esperar a que pasara el mío, la verdad era el más común ya que no entra a mi residencial, cuando paso el autobús me subí rápido para no mojarme, parecía que no iba a dejar de llover pronto, así que me iba a bajar en el minimarket que está enfrente de mi residencial para comprar un paraguas y así llegar sin mojarme a mi casa, tal vez también compraría algo para comer ya que no hay nadie en mi casa y olvide las llaves.

Cuando me baje del autobús y entre al minimarket vi que no había nadie en el mostrador "ha de andar en el baño" pensé y empecé a caminar hacia el área de comida rápida y tome un sandwich y un jugo de fresa, se me hacía raro que no hubiera nadie todavía, ya que siempre a esta hora estaba Hyori, una chica japonesa que atendía este lugar, como no la vi empecé a llamarla a ver si aparecía

—Hyoriiii, saaaaal hyoriiii, si no sales me voy a llevar esto gratissss— espere unos segundos y no escuchaba a nadie así que seguí gritando su nombre, pero tampoco dio resultados —Hyori mi amor sal chiquita, vamos a besarnos atrás de las neveras— grite a punto de entrar por la puerta que decía "Solo personal autorizado" cuando se abrió la puerta que estaba por la caja registrada dejando ver a un chico alto de cabello largo y lentes

—Niña deja de gritar tonterías, pareces tamalera— dijo el chico acomodándose el chaleco que dejaba ver el nombre del lugar ‶9market″, "De que le sirve lo guapo si es bien gruñón" pensé

—Perdón, pensé que estaba Hyori— dije viendo al piso

—Ahh, Shin Hyori renunció esta mañana, con razón— dijo el chico diciendo lo último en voz baja casi inaudible, pero lo alcancé a escuchar así que lo miré mal, pero como que Hyori renunció???

—Renunció????— pregunté muy asombrada

—Ya te dije que sí, ¿o tienes retraso? — dijo riéndose el chico a lo que lo volví q mirar feo

—Que grosero— le dije a lo que a él pareció no importarle —bueno, me cobras esto por favor— puse los artículos en el mostrador a lo que él procedió a pasarlos por el escáner

—Son 65 pesos— me dijo a lo que le pagué y me fui a sentar a una mesa para luego calentar en un microondas mi sándwich

Ya que estaba sentada me puse mis audífonos y empecé a comer, me encanta escuchar música, me hace escapar por un momento de mi realidad y me distrae de mis preocupaciones tanto que a veces se me olvida donde estoy y empiezo a cantar mientras cierro los ojos.

Y sin darme cuenta canté fuerte, golpe más la mesa y me recosté en ella, se me olvidó completamente donde estaba

—Ey tu— me dijeron y sentí que me tocaban el hombro —Ey ey niña, no te hagas la loca— me di la vuelta para ver quién era y era el chico que atendía el lugar —No andes haciendo ruido y si ya acabaste vete— me miro algo molesto

¿Quién se creía para correrme? Yo soy clienta frecuente y amiga de la hija del amigo del dueño, aunque dudo que sepa el estupidito, así que solo me puse de pie, agarre un paraguas, lo pague para irme del lugar, camine hasta llegar a mi casa, era mi casa pero no me gustaba estar ahí tanto tiempo ya que casi siempre me la pasaba sola en mi gran casa, no tenía hermanos, mis padres estaban separados y mi papa con el que vivía siempre estaba trabajando aunque no por eso teníamos mala relación, de hecho nos llevamos demasiado bien mi padre es como mi mejor amigo para mí él sabe todo de mí y yo tengo su confianza plenamente.

Llegue a mi casa y ahí afuera me estaba esperando una señora que a veces viene a ayudarme con el aseo de mi casa, mierda, se me olvidó que no traigo las llaves y está lloviendo, que oso, mi papa me va a regañar cuando se entere, o sea yo no le voy a contar, pero esa señora es bien chismosa todo sabe y lo que no se inventa, a las malas aprendí que no era confiable, ¿por qué? Porque cuando le conté que mi papa estaba ″soltero‶ entre comillas porque es divorciado, ya le andaba buscando pareja. Pero eso no quita que me caiga bien, me trae muy buenos chismes y luego me hace compañía

—Buenas tardes señorita Haelyn, ya la estaba esperando— me dijo la señora sonriéndome

—Buenas tardes Señora Alejandra, discúlpeme tuve un imprevisto de camino y se me olvidaron las llaves — le dije algo apenada tocando mi cabeza—Y no me diga señorita, solo dígame Haelyn o Lyn — me incomoda demasiado que me digan señorita aunque sea por respeto

—Está bien Lyn, no te preocupes yo tengo una llave universal que podría servir— Me dijo empezando a buscar entre sus cosas para después sacar la llave y enseñármela, no pero wow con esta señora, cada vez me sorprende más, pero esto es legal?, bueno, no importa, la señora abrió la puerta y las dos entramos.

—Ya comiste hija? — me pregunto dejando su bolsa en un perchero a lo que yo solo asentí con la cabeza y ella empezó a trabajar mientras yo subía a mi habitación a mandarle mensajes a mi amiga Hyori, ya que ella no me aviso que ya no trabajaría en el 9market, aunque eso sería muy raro ya que ella es técnicamente como una hija para el dueño desde hace más de 10 años que ellos llegaron.

Le mande varios mensajes, pero no me contesto ninguno, si le llegaban, pero ni siquiera los veía, eso me dolía, ya que nuestra amistad era demasiado buena para tenernos la suficiente confianza para darnos apoyo mutuo aunque no contemos el problema, yo quiero acompañarla siempre en su dolor, su felicidad logros y todo. Es mi mejor amiga y por ella doy todo.

Pasaron aproximadamente 30 minutos y ella seguía sin contestarme, así que mejor opte por llamarla

Un timbre....

Dos timbres....

Tres timbres...

Y mi amiga seguía sin contestarme. Le seguí marcando como por 40 minutos más y seguía sin contestarme, no quería que sufriera sola pero quería que ella misma me dijera que le diera su espacio y que iba a estar bien para así yo poder estar tranquila.

Entonces agarre mis llaves decidida a ir a buscarla o al menos saber que estaba bien, me puse una sudadera con capucha y unos tenis cómodos, lo bueno que ya había dejado de llover, asi que podría ir caminando hacia el minimarket a ver si estaba el dueño para preguntarle sobre ella. Baje las escaleras para avisarle a la señora Alejandra que saldría

—Señora Ale, voy a ir al 9market, si termina antes de que vuelva, ahí en la mesa esta el sobre con su pago y también deje la cafetera preparando café por si quiere y ahí hay pan también — le dije poniéndome la capucha de la sudadera y empezando a abrir la puerta para salir

—Al minisuper de la entrada de la residencia?— me preguntó la señora soltando la escoba que traía en manos y volteándome a ver

—Si, ¿porque? Quiere que le traiga algo?— la mire algo dudosa, se veía muy nerviosa como si se anduviera atragantando con un chisme

—Es quee— me dijo levantando la escoba y acercándose a mi y tomándome de la mano —Ten cuidado porque...— la señora se veía cada vez más nerviosa

—¿Porque que?— dije algo desesperada, dice y no dice nada esta señora

—Mira hija no te quiero asustar pero...— La señora no acabo de hablar porque escuche que tocaron la puerta así que fui a ver quien era…