Hasta el límite

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Summary

Peter Dongher es un joven sensible, existencial y contradictorio, atrapado en su propia mente. El primer día de su nuevo trabajo, conoce a Leah Gholder: jefa implacable, mirada fulminante, una mujer que encarna el poder y la destrucción envueltos en seda. Entre tensiones sexuales, manipulación psicológica y una necesidad de control casi enfermiza, se desata una relación donde cada gesto puede ser una guerra, y cada silencio, una declaración. Pero Leah no es solo una mujer… es un incendio que no pide permiso para quemarte. "Hasta el límite" es un relato donde el deseo, el trauma y la identidad colisionan. Es sobre querer escapar… y al mismo tiempo, querer quedarse.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Primera mirada

Capitulo 1

Mi cuerpo se calienta, mientras mis manos se siguen moviendo con vida propia, de arriba a abajo, contraigo los pies, respiro hondo, el frenesí se hace notar.

La noche me resguarda en mi acto propio, la luna se hace notar, me observa, el cómo mi cuerpo se levanta por el golpe de placer, casi llegó, ahs, las venas de mi entrepierna se prensa, mi amor se vuelve rojo, suelto un gemido, que me lleva a otros, mi cuerpo arde, se retuerce, muerdo mi labio intentando apagar los gemidos que salen de mí, siento como mi pelvis se levanta por el desborde de placer, mi semilla caliente se esparce por mi pecho, ahs, ahs, ahs, ahs, ahs, quedo rendido en la cama, respirando hondo, con los ojos en blancos.

El éxtasis de mi propio juego me golpea, me levanto para luego bajarme de golpe.

Quedó con la mente en blanco, respirando hondo, sintiendo cada parte de mi cuerpo, el calor se desvanecía. Ya nada dura, el placer y el morbo solo es pasajero, se está perdiendo, el éxtasis dura 5 segundos, luego te deja con un sabor amargo, queriendo más, es un juego en que la victoria es una derrota.

Me levanto, dejando ver mi cuerpo desnudo a la luna, mientras su tenue luz toca mi pecho y parte de mi abdomen. Tomó una camisa blanca que estaba tirada en la mesita de noche y la pasó por mi pelvis, limpiándome.

Es medianoche, esta hora es perfecta para dejarse llevar por aquellos pensamientos que el día oculta.

Debería estar durmiendo, mañana voy a trabajar, va a ser mi primer día, pero eme aquí, al frente de la ventana, desnudó, pensando en millones de cosas y en nada a la vez, es como si estuviera perdido, ido en la nada, flotando en la inmensidad del universo, sin esposas, sin peso, libre, pero eso es solo una ilusión, una ilusión provocada por el abrazo frio de la noche, sueñas en grande, solo para darte cuenta que es eso, un sueño…

El sonar del despertador, me saca a patadas de aquel trance llamado sueño. Me encuentro rodeado y abrazado de la sabana, lo cual, me da cierta sensación de estar atrapado.

Me levanto e intento seguir uno de esos estúpidos consejos “Piensa positivo, dale una sonrisa al mundo ¡hoy va a ser un gran día!” eso espero.

Camino por mi cuarto medio dormido, me sé el camino de memoria hasta el baño, ya adentro intento quitarme el bóxer, lo cual me hace sentir súper estúpido ¿Por qué? Porque dormí desnudo. Entro en la bañera, me a recuesto lentamente, hasta estar acostado, con la cabeza contra la pared.

- ¡activar el agua de la regadera!

La regadera comezón a soltar agua, que caía en mi cara, lentamente llenando la bañera, cierro los ojos, e intento estar en blanco, mientras el agua recorre mi cuerpo.

Quiero sentir que el agua me limpia, entra por mis poros purificando mi cuerpo por dentro, me resulta extraño el hecho de mi propia versión de inmoralidad, me encuentro aquí, pensando en limpiar mi alma, pero en mi mente, no hay nada que limpiar, el concepto de moralidad, buenos actos, ser una persona ejemplar, están distorsionados, pero aun asi, sigo pensando en purificarme, un pensamiento cruel, porque hasta qué punto voy a llegar ¿me sentiré puro algún día? ¿Necesito serlo? ¿Para quién? ¿Por qué? Si la pureza de mi alma, es solo un reflejo de mi ética y moralidad, porque sigo buscándola, soy consciente de que el punto más alto para llegar solo es un espejismo, que nunca llegara, asi que, si la purificación de mi alma es solo una ilusión, y los puntos más altos son mis propios estándares, porque el sentimiento de seguir avanzando no desaparece, para mí ya estoy en la cima.

- ¡desactivar el agua de la regadera!

Mientras divagaba, la bañera se iba a desbordar. tomo el jabón, comienzo a pasarlo lentamente por mi cuerpo, restriego mi cuello, lo paso por mis pectorales, bajo lentamente por mi abdomen, acaricio mi pelvis, me deslizo un poco más, tomo mi miembro, con amor, lo limpio “cariño tienes que oler a rosas”

Luego de mi dulce ducha, tengo que vestirme, porque asegún no puedo salir desnudo, porque es un delito dicen ¡donde está mi liberta de expresión, donde están mis derechos!

Unos zapatos casuales negros, un pantalón negro, una camisa blanca, una chaqueta de bluejeens azul y listo para afrontar el mundo un días más, que pesar como no nací millonario para no tener que trabajar.

Camino al espejo del baño para dar el visto bueno, al verme no puedo evitar sonreír, más ojeras que ganas de vivir, además, mi cabello es un desastres, esta largo y de un color rosa, el cual, no me da la gana de quitar, y no lo voy a hacer, así que hoy le toca gorro, un gorro rosa, obvio, el cual combina hermoso con mis prendas negras y blancas.

Salgo de mi cuarto, desplazándome con mí caminar que imita mi ánimo, hasta llegar al inicio de mis lindas escaleras. El bajar de mi piso, eh entregarme al mundo es algo que aún me incomoda un poco, pero, no puedo quedarme en mi cuarto encerrado para siempre, oh bueno, eso dicen.

Intento hacerme la idea del desayuno, hoy estoy un poco mejor, no sé, no me da tanto fastidio, así que esta vez mis pies cruzan de camino y se dirigen a la cocina, en vez de ir directo a la puerta.

Un espacio cerrado con una mesa en el centro, el aroma a tocino, huevos y pan tostado se esparcen por el aire.

Ahí está el, de espalda, lleva una camisa azul, un pantalón blanco, unos tenis rojos. Mi presencia sentado en la mesa se hace notar, ya que voltea.

- ¡hey! Buenos días ¿cómo amaneciste hoy?

Me dice con una sonrisa en la cara, la cual le da cierto brillo, uno hoyuelos se marcan en su mejilla, su piel brilla con cierto encanto, un canela reluciente, eso fue lo que más me llamo la atención cuando lo conocí, su piel morena brillante.

- cansado, si te soy sincero ayer no dormí mucho.

Le respondí intentando seguir el hilo de entusiasmo con el que me habla.

- te dije que mi té verde es bueno para eso, hoy en la noche te preparo una tasa y veras que duermes como un bebe, creo deberías venir conmigo a mis clases de yoga, tienes que relajar tu cuerpo e espíritu, te siento tenso.

- voy a aceptar él te, pero declino el yoga, no tengo tiempo, lo siento, aparte con el nuevo trabajo, creo que menos tendré.

- nunca tienes tiempo, si sigues asi, esas ojeras que llevas te van a llegar por el piso, además, no es sano para tu cuerpo, se nota en tu piel, esta pálida. Creo que deberíamos ir a la playa, mi grupo de yoga va a tener un retiro, te sentara bien.

Ah, no gracias, no todos por hacer posturas y respirar, se nos van a ir las crisis e problemas existenciales, aunque hay que recalcar, que si tus problemas son que camisas te vas a poner en las mañanas, sí que ayuda mucho.

Mi buen amigo del alma, nos conocemos desde hace años, lleva 3 años saliendo con una mujer de 33 años, le resolvió la vida, ella es la que paga este departamento, un pent-house en el centro de la ciudad más cara del mundo, lo cual, no me molesta, porque tengo un piso para mí solo, y no pago alquiler.

- ¿pensé que a esta altura de la vida ya te abrías dado cuenta? Preguntó de forma misteriosa.

- ¿de qué?

- ¡de que soy un vampiro! mi piel siempre va a ser pálida y el sol me mata, lo siento.

Al final de mi oración dejó salir una leve carcajada.

Ángel, al terminar de preparar el desayuno, lo trae a la mesa.

- no te estaba preguntando, vas a ir conmigo, es una playa privada, está rodeada de árboles, flores y fauna, nos conectaremos con la naturaleza, para que asi nuestra energía respire y fluya con la naturaleza ¡ah! Dato interesante, no es que a mí me importe, la playa es nudista.

- ¡ja! Menos voy a ir, yo a la naturaleza no le caigo bien, aparte la idea de que un grupo de extraños me vean desnudo, no me llama mucho la atención.

Desayunamos juntos, como siempre fundió la conversación con historias de su clase de yoga, el retiro, energías, astros y más cosas cósmicas. Quedamos en salir a comprar a las 5 de la tarde, cuando salga del trabajo.

Baje al estacionamiento y lo veo, Dios que hermosura, gracias Charlotte, es mucho mejor desplazarse por la ciudad con un Audi deportivo rojo del año, que en mi Ford del 2015, Angel no sabe manejar, asi que siempre usa uber, algo que no le gusta a su novia, por el cual en su cumpleaños le regalo esta hermosura, lo mejor es que ella no es la multimillonaria de la familia, es su hermana menor, dueña de una empresa multinacional, a la cual, voy a ser asistente de la directora de planta, espero no estar muy atareado.

El conducir por la ciudad me parece unas de las cosas más relajantes, es como estar en una pequeña burbuja navegando por este mundo lleno de espinas, pero aun así, sigues en ella, intentándolo. Cuando mi GPS dejo de dar indicaciones y dijo "has llegado a tu destino" fue abrumador, levante la vista y un rascacielos enorme, de vidrio y hierro estaba delante de mí, algo que me dejo sin aliento, por lo grande, estético, hermoso y poderoso que es.

En la entrada esta una chica portando un traje rojo, me bajo del carro le entrego las llaves del "precioso" y ambos se pierden. Mi caminar por la entrada es lento, puesto a que siento toda la presión en mi garganta, uuuuuufffffff, tu puedes, esto me da ansiedad, el sentirme indefenso, perdido y con miedo, llego a la recepción, donde me recibe un joven rubio.

- Buenos días caballero ¿en qué podemos servirle? dice, con una sonrisa, su piel es blanca como la porcelana, se ve suave, sus ojos marrones claros brillan a la luz de la mañana.

- Buenos días, me llamo Peter Dongher.

- ¿vienes por el puesto de asistente verdad? - me quita las palabras de la boca, asiento con la cabeza- piso 15, pregunte por Mia Dace'banoft. Me señala el camino a los ascensores, me entrega mi carnet.

- ah, ok, muchas gracias.

Me despido con una sonrisa, sigo mi camino, por un pasillo a la izquierda puedo ver los ascensores, los cuales me asusta.

Mientras voy caminado, mi corazón late, cada vez un poco más rápido. Llego a la puerta, la contemplo, aprieto un boto, para llamarlo y espero, solo, en un pasillo el cual me queda grande, cuando se pudo escuchar ligeramente el rugir de las cadenas, las puertas se abrieron, ahí supe que era real.

Paso a aquel cubículo cuadrado de metal, veo la tableta, me siento más abrumado, 65 pisos, joder. Marco el piso 15, unos segundos pasan, las puertas se van cerrando, respiro, cierro los ojos, sin darme cuenta que en eso, unos pocos segundos, antes que se cerrara la puerta y yo abriera los ojos, una mujer se desplazó entre ellas, entrando al ascensor en el momento justo.

Para mi mala suerte, la combinación del ascensor, el estrés, la ansiedad y las grandes pisadas, no fue lo mejor para mí, puesto que yo sentí en su intento de entrar como todo se movía, mi garganta soltó un pequeño gemido, mi cuerpo se sobre salto y al abrir los ojos ya me encontraba al extremo del ascensor, con las manos en el corazón, y la vi a ella, tenía el cabello largo, de un hermoso platinado, sus mejillas estaban pintadas de un leve color rojizo, sus labios rosados, lo suave de su rostro, sus rasgos perfilados, su figura, aquella mujer llevaba un vestido de flores, que encajaba con su cuerpo, marcándole la cintura, además es alta, muy alta, más alta que yo, lo cual me parece hermoso. Su hermoso rostro tenía una mirada extraña, una mueca de sorpresa, lo cual no me sorprende por el espectáculo que acabe de dar, nos quedamos viendo, en silencio por unos segundos, para luego soltar leves carcajadas, para aligerar el ambiente.

- lo siento, le tengo miedo a los ascensores.

Digo, sonrojado de pena, mientras paso mi mano por mi nuca.

- tranquilo, yo era así los primeros días, después supongo que me acostumbre.

Su voz era una suave melodía, lo cual me hizo sonrojar un poco más.

El ascensor dio su golpe de salida, pero, no le preste atención, mi estómago se revolvió, mi cuerpo se estremeció por la presión del ascensor subiendo, pero, todo pasó, para mí lo único que pasaba eran sus ojos, fue un momento en donde ambos nos quedamos mirándonos a los ojos, sin decir nada, solo mirando nuestros ojos, en donde sentí un fuego que me consumía, sus ojos eran penetrantes, cálidos, pero oscuros, lo cual, me atrapa de una manera, hasta solté un pequeño gemido, por lo abrumado que estaba por su mirada, su mirada, me dejó sin aliento.