!Tae deja de comer mi cereal ¡ |T.K|

Summary

Todo comenzó con un cereal arcoíris y terminó con harina por todas partes. Taehyung y Jungkook están destinados a chocarse... literalmente. Entre bromas, empujones y risas, lo que empezó como una mini pelea épica se transforma en momentos que ninguno de los dos esperaba... y que quizá ninguno quiera terminar. ♥︎Historia original. ♥︎No se permiten adaptaciones o copias. ♥︎ One Shot ♥︎Creada por Swokoo ♥︎ Koo 𝐛𝐨𝐭𝐭𝐨𝐦 ⇩⇩ Tae 𝐓𝐨𝐩 ⇧⇧

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ÚNICO




                            🌷₊˚✧ ゚. 🐇🌙༄


La cocina estaba en silencio, solo roto por el leve zumbido del refrigerador. Taehyung entró de puntillas, como un zorrito escurridizo, mirando a ambos lados con ojos brillantes y pasos suaves, intentando no hacer el más mínimo ruido. Su corazón latía rápido... porque sabía exactamente lo que buscaba.

Allí, entre bolsas de harina y azúcar, estaba su tesoro: una caja de cereales arcoíris con un guacamayo azul dibujado. Sus ojitos se agrandaron, y llevó la mano al pecho dramáticamente, como si hubiera descubierto un tesoro legendario.

—Al fin... después de semanas, estamos juntos... solo tú y yo —susurró, con voz llena de emoción, inclinándose hacia la caja como si fuera la cosa más divina del mundo.

Se acercó despacio, en cámara lenta de dibujo animado, y sus labios casi tocaron la caja. Pero entonces, un rugido traicionero salió de su estómago. Tae suspiró resignado. El hambre pudo más que el drama. Abrió la caja con sumo cuidado y metió la mano, sacando un puñado de cereales arcoíris. Lo llevó a su boca y, por un instante, el mundo explotó en colores y sabores frutales: dulce, ácido y un poquito de colorante, todo en una misma mordida.

Pero el paraíso duró apenas un segundo.

Una voz suave, adorable y mortal lo paralizó.

—¡Kim Taehyung!

Se giró de inmediato, escondiendo la caja detrás suyo. Allí estaba: Jungkook, pequeño pero intimidante, con los ojos fulminantes que brillaban como dagas. Cada paso que daba parecía un anuncio de villana entrando en cámara lenta. Tae tembló, y tuvo que alzar la mirada para enfrentar al mini-tsunami de enojo que se acercaba.

—Tu maldito... —dijo Jungkook, y aunque breve, cada palabra retumbó como un tambor.

—Ho-hola,  amorcito—balbuceó Tae, con la boca llena y ojos de cachorro temeroso.

Jungkook se detuvo frente a él, cruzando los brazos, intimidante pese a su baja estatura.

—¡Ese es mi cereal! ¿Qué parte de "mío" no entendiste?

Tae tragó con dificultad y levantó las manos en señal de paz.

—¿D-de qué hablas, mi vida?

En un movimiento rápido, Jungkook le arrebató la caja que Tae había escondido detrás suyo.

—¡Esto qué es! —exigió, las cejas fruncidas y los labios apretados.

—E-eh... —Tae apenas atinó a murmurar.

—¡Dime! —insistió Jungkook.

—¡Tu cereal, mi amor! —dijo Tae, temblando un poquito.

—Entonces... ¿por qué estaba en tus manos cuando claramente te dije que es M-Í-O? —deletreó cada palabra con precisión letal.

Tae cerró los ojos, intentando pensar en una excusa válida, pero nada venía a su mente. Su pequeño novio podía ser adorable... hasta que se enojaba.

—Ya, ya... ok, me lo estaba comiendo, sí... —dijo con voz temblorosa.—¡Pero lo estaba haciendo por ti !

Jungkook alzó una ceja, mirando directo a Tae con ese toque de desconfianza adorable que solo él podía tener.

—¿Por mí?

—¡Por ti! —exclamó Tae rápidamente, antes de que Jungkook intentara golpearlo con la caja

Jungkook frunció el ceño, cruzó los brazos y habló con voz seria... que nadie se creería:

—Explícame, porque no entiendo ni un mierda.

Tae tragó saliva y, sin pensarlo, respondió rapidísimo:

—Es... es para ver si no estaba vencido... así el único que se enfermaría sería yo.

Jungkook lo miró unos segundos, con esa mirada que podía derretir y congelar al mismo tiempo. Entonces suavizó la voz, con un tono meloso que le arrancó un pequeño suspiro a Tae:

—Ayy, mi TaeTae lindo... —susurró— ¡pero que estás mintiendo!

De repente, la voz cambió, profunda y dramática, como locutor de películas de terror:

—¡Y ahora... pagarás!

Antes de que Tae pudiera reaccionar, Jungkook le lanzó un puñado de cereal en la cara. Tae gritó:

—¡Amor!

Se cubrió con las manos, pero el cereal se le pegaba por todos lados. Desesperado, agarró un poco de harina y la lanzó en defensa propia... pero solo provocó más furia del menor.

Lo que siguió fue una guerra épica: harina contra cereal, risas, gritos exagerados y mil pequeños desastres en la cocina. Tae suplicaba piedad entre risas nerviosas:

—¡No me mates! ¡Te lo suplico!

Jungkook, decidido y adorablemente vengativo, lo perseguía por toda la cocina mientras ambos grandes sonrisas en sus rostros. Cada movimiento era dramático, exagerado y ridículamente tierno.

El desastre en la cocina era digno de una película de comedia: harina flotando en el aire como si fuera nieve, trozos de cereal crujiente en el suelo y risas entrecortadas mezcladas con gritos falsamente dramáticos. Jungkook, con los ojos brillando de travesura, tomó una cuchara de plástico y la lanzó como si fuese un arma de guerra.

—¡ Atrápala si puedes, traidor! —exclamó, mientras la cuchara volaba.

Taehyung apenas alcanzó a inclinarse hacia un lado y la esquivó. Con una mano en el pecho, fingió estar al borde de un colapso.

—¡Por favor, tenga misericordia de su pobre novio! —dijo con tono teatral, como si estuviera en una telenovela.

Pero Jungkook, bajando la voz con un dramatismo escalofriante, respondió:

—En la guerra... no existe el amor.

Y, sin compasión alguna, tomó de la bandeja los panecillos de colores, los favoritos de Tae, esos que llevaba días esperando probar. Uno voló en cámara lenta, girando como proyectil pastelado, hasta impactar contra la mejilla de Taehyung con un sonoro plof.

Un silencio tenso se apoderó de la cocina. La respiración de Tae se detuvo. Permaneció inmóvil, con la harina cayendo lentamente de su cabello, hasta que giró la cabeza en cámara lenta hacia el culpable. Sus ojos brillaban de incredulidad y dolor.

—...¿Mis panecillos? —susurró, con una voz grave y rota. Luego, explotó— ¡¡¡MIS PANECILLOS!!!

Con una furia desatada, lanzó un puñado de harina que cubrió a Jungkook de pies a cabeza como si fuera un fantasma recién horneado. El menor tosió entre risas, pero contraatacó sin piedad, lanzando más panecillos como proyectiles de venganza.

La guerra alcanzó su clímax.

—¡Eres un monstruo come-postres! —gritó Tae, tirando harina como si fueran granadas.

—¡Pues tú eres un traidor de la nevera! —rugió Jungkook, tirando cereales como metralla.

—¡Asesino de carbohidratos!

—¡Cobarde del microondas!


En un mal movimiento, Tae pisó el cereal del suelo y perdió el equilibrio. Con un "¡AHH!" trató de sostenerse de la pijama de Jungkook, pero lo único que logró fue arrastrarlo consigo.

Ambos cayeron al suelo con un fuerte "¡Ahg!" que resonó en la cocina.

Jungkook hizo una mueca, masajeándose un costado.

—Eso... eso dolió —se quejó, con cara de niño herido.

Taehyung, tumbado a su lado, no tardó en girar la cabeza y mirarlo con picardía.

—Pues no sé qué dolió más, si la caída... o tu traición con mis panecillos. —Soltó una risita.

—¡Oye! —protestó Kook—. Fue una estrategia de guerra.

—Ajá, claro... "estrategia de guerra" —Taehyung lo miró divertido—. Yo digo que fue un golpe bajo a mi corazón.

Se miraron en silencio por un momento, todavía con restos de harina en el cabello y cereal pegado en las mejillas. Entonces Tae rió bajito y señaló el rostro del menor.

—Tienes cereal en la cara.

Jungkook abrió los ojos, inseguro.

—¿De verdad... o me estás molestando?

Taehyung inclinó la cabeza, sonrió suave y contestó con voz tierna:

—Me gusta... te queda adorable.

Las mejillas de Jungkook se encendieron de inmediato, y aunque intentó mirar hacia otro lado, una sonrisa tímida se le escapó. Tae no pudo contener la risa ante lo precioso que se veía.

—¿Ves? —añadió, con ternura—. Hasta pelear por cereal puede ser romántico.

Jungkook lo miró, esta vez sin poder ocultar la felicidad en sus ojos.

—Y muy divertido —respondió, antes de soltar otra carcajada.

Ambos se quedaron allí, tirados en el suelo lleno de harina y cereal, riendo hasta que las mejillas les dolieron, con la certeza de que ni la guerra más absurda podía borrar lo mucho que se amaban.






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Holiii

💌 Muchísimas gracias por leer hasta aquí ✨ de verdad me hace muy feliz esto 🥹💕. Esta historia nació de algo chiquito y divertido (¡una pelea épica por un cereal! 🥣) pero el simple hecho de que alguien la lea ya la convierte en algo especial para mí. Prometo seguir poniendo mucho cariño en cada palabra y espero que se diviertan tanto como yo al escribirla. Gracias de corazón por estar aquí, ¡nos vemos la próxima ! ˚₊‧꒰ა(˶˃ ᵕ ˂˶)໒꒱‧₊˚"