ESTOY AQUÍ PARA TI

All Rights Reserved ©

Summary

Ella siempre estuvo para él. Él... para alguien más. Una historia de amor no correspondido, amistad rota y un corazón que solo quería ser visto. "Estoy aquí para ti"... pero, ¿tú alguna vez estuviste para mí?

Genre
Romance
Author
Alicia
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

CAPÍTULO 1 – SIEMPRE ESTUVE AQUÍ

A veces estar para alguien no significa que también lo esté para ti. Lastimosamente, me di cuenta muy tarde.

Era quinto curso de secundaria, a tres años de salir al mundo adulto. No me importaba nada… porque ahí estaba Gael. Mi compañero, mi confidente. Hacíamos todo juntos: bailábamos, comíamos, y hasta regresábamos a casa juntos.

—Hola Gael, ¿Cómo te ha ido hoy? —le pregunté con una sonrisa. —Hola Abby. Un poco cansado... la clase de mate no es para mí. ¿Cómo haces para entender tantos números? Tenía tantas ganas de decirle “A veces solo presto atención… o me la paso viéndote a ti”, pero solo dije: —Se me dan bien las matemáticas. Él respondió nervioso: —Mira Abby, ahí viene Dafne, dime si me veo bien.

En ese momento, mi corazón se hizo agua. Jamás se había puesto nervioso cuando yo me arreglaba.

—Sí Gael, estás muy bien —le respondí intentando sonreír.

—Hola, guapo. ¿Cómo te ha ido hoy? —dijo Dafne, acercándose. —Hola, hermosa. Muy bien, porque te he visto hoy —respondió Gael.

Y entonces lo vi. Sus ojos brillaban por ella. No debía sentirme mal. Es mi mejor amigo. Mi confidente. Debo apoyarlo. Son sus sentimientos…

—Bueno Gael, me voy a casa. Nos vemos luego —le dije, intentando sonar normal. —Abby, espérame. Déjame despedirme y vamos juntos. Luego tu mamá me mata si te dejo ir sola. —Disculpa Dafne, pero tengo que irme. Nos vemos mañana —dijo él. —Tranquilo. ¿Aún sigue en pie nuestra salida del viernes?

Lo miré con rabia contenida. Ya había quedado conmigo para ir al cine. Él me miró. Y yo, solo asenté. Porque cuando uno se enamora… deja todo por ver feliz a esa persona.

—Claro que iré —respondió él. Se despidieron con un beso en la mejilla.

De camino a casa, le pregunté: —Oye… ¿de verdad te gusta?

Ojalá así me vieras a mí, pensé.

—En realidad… solo quiero saber cómo es realmente. Poco a poco siento algo en mi corazón que no me deja tranquilo —respondió Gael.

Pasaron los días. Y llegó el gran día para él. Lo bueno de ser vecinos… es que siempre toca el timbre.

Bajé corriendo. Era él.

—Hola Abby, ¿cómo me veo? —preguntó Gael.

Mamá salió de su habitación a ver quién era. —¡Wow! ¿A dónde vas tan guapo, Gael?

—Hoy tiene una cita. Deseále suerte —respondí. —¡Ojalá conquistes el corazón de la que te tiene tan arreglado! —dijo mi mamá.

Gael se sonrojó. —Gracias, señora —dijo.

—Iremos a mi habitación —le dije a mamá.

Ya arriba, noté que no llevaba corbata. —¿Irás con saco y sin corbata? Parece muy formal tu cita. Le mostré una de papá: —Mira, tengo esta. ¿Por qué no la usas?

—No sé ponérmela… y mi mamá sale muy tarde del trabajo —respondió.

Me acerqué para ponérsela. Estaba tan cerca que pude percibir su aroma. Olía tan bien… que quería abrazarlo.

—Abby, no demores. Se me hace tarde. —No te preocupes Gael. Ya está bien. Suerte en tu cita —le respondí.

Vi cómo se alejaba… Me asomé por la ventana. Se lo veía tan feliz… Solo pude decirme: Ojalá así me mirara a mí, como mira a ella.

Me acosté. Y me quedé dormida. Mamá vino a despertarme. Ya habían pasado tres horas. ¡Se suponía que iba a hacer tarea!

Revisé el celular. 20 llamadas perdidas de Gael.

Lo llamé, asustada.

—¿Gael? ¿Qué te ocurre, amigo? —Dafne me dejó plantado. Llevo esperando casi 3 horas y no llega… Siento que es suficiente. Me voy —respondió, triste.

—Lo siento. A veces las personas no tienen una buena intención contigo… Lo siento tanto —le dije.

Me colgó.

Lo vi llegar a casa, cabizbajo. Corrí a abrazarlo.

Entre lágrimas me dijo:

—De verdad me gusta… Gracias por siempre abrazarme cuando algo malo me pasa. No sé qué haría sin ti.

—Jamás te dejaría solo, Gael… Lo eres todo para mí —respondí