Capítulo 1: El Inicio de un cambio.
AVISO:
Esta historia puede llegar a contener un mal vocabulario.
Algunas escenas pueden ser fuertes, o solo para mayores de edad.
Cualquier humor o comentario no es con el objetivo de ofender. Si se llegan a ofender, pues lo siento esa no fue mí intención.
Solo es un fanfic, si no te agrada, puedes buscar uno de tu gusto con el buscador. Por favor no critiquen la historia, solo es para entrener.
Actos indebidos o cualquier cosa que hagan los personajes no es excusa para que ustedes lo hagan, no sean mamones.
Por favor patron (Wattpad), no lo borres.
Atte: Vizteck.
TLH: El dolor de un padre (BORRADOR)
Capítulo 1: El inicio de un cambio.
Las estrellas brillaban en el cielo despejado. La luz de la luna se posaba sobre una casa de techo negro y paredes blancas.
Desde el exterior, aquella casa podría confundirse con una mansión. Contaba con dos pisos, un sótano, un garaje con un tamaño para varios vehículos y un ático. También tenía una cocina moderna y espaciosa, un comedor tan grande que bien podría servir de vivienda para una persona, y un living de dimensiones generosas.
En general, todo en ese lugar tenía un aire de lujo moderado y amplitud. Sin embargo, no era por ostentación ni por vanidad: era por necesidad. La necesidad de una familia con muchos integrantes.
Esa noche, el padre de familia y cabeza del hogar, Lincoln Loud, yacía en el living, tirado en el suelo. A su alrededor, un charco de sangre formaba un círculo que rodeaba su cabeza.
Pero entonces, aquel hombre abrió los ojos, parpadeando varias veces, con una notable confusión en el rostro.
Un frío recorría mi cuerpo, hasta llegar a los huesos. Veía borroso; lo que supongo era el techo del lugar aparecía cubierto por una especie de neblina blanca que me separaba del mundo. Apenas podía ver mis manos. Mis movimientos eran limitados, no tenía fuerza para levantarme, y sentía algo húmedo y persistente en la parte trasera de mi cabeza.
-¿Dónde... dónde estoy? -pregunté en voz baja.
Aunque, claro... no había nadie que pudiera responder. Solo yo... y el silencio. Algo raro. Desde que tengo memoria, mi vida siempre estuvo llena de ruido. Lo extraño era que no recordaba nada con claridad.
Poco a poco, algunos recuerdos comenzaron a emerger. Ruido. Eso era lo único constante en mi vida. ¿Cuándo comenzó todo esto? ¿Fue cuando el abuelo... uno de los pilares más importantes en mi vida... falleció? ¿O fue cuando empecé a alejarme? De mi familia, de mis amigos... de mis hijos.
¿Pero cuándo empezó realmente todo? ¿Por qué estoy en el suelo? ¿Dónde estoy? Intenté recordar. Algo... algo o alguien golpeó mi cabeza. O... ¿me caí? No lo sé. Todo era un caos.
Me dolía todo... pero lo que más me dolía era la incertidumbre. Y mis hermanas... ¿Lori? ¿Luna? ¿Leni? ¿Mis hijos?
¿Están bien...?
No... no lo están. ¿Cómo podrían estarlo? Yo soy quien siempre los protege. Pero si estoy en el suelo, alucinando... es probable que estén en problemas.
Problemas... esa palabra siempre viene acompañada de dos nombres: Lupa y... Lemy.
Es él... todo esto es culpa de ese niño. De Lemy.
¡No! No... no es su culpa. Es la mía.
Esto es mi culpa. Si no pasara tanto tiempo en el trabajo... si no estuviera siempre ausente...
Esto no habría pasado.
Él es testarudo, sí... y un alma tan libre. Probablemente lo heredó de su madre. Pero no es responsable de esto.
Es solo un niño, después de todo.
Soy un pésimo padre.
No logro entender como es que lo hacías. Como podías ser el padre de 11 niños, ¿como podías hacerlo?. No éramos nada tranquilos, si algunas veces nos apoyabamos entre nosotros, pero como te las arreglabas con tantos hijos.
¿Cual era tu secreto?.
Eso en realidad ya no importaba. Ya todo se estaba apagando.
La oscuridad, y la suave pero fría brisa que entraba por la ventana abierta, era lo único que sentía. Todo mi cuerpo, era tan ligero, ¿así se sentiría estar en una nube?.
Algo, algo no estaba bien. ¿Por que había tanto silencio?. Cierto, no había nadie. ¿Pero por que no había nadie?. Claro, no estaban. Y ¿por que no estaban?. En ese instante recordé una palabra.
Peligro.
Mi familia estaba en peligro.
Volví a abrir mis pesados ojos, y me levanté del suelo. Todo mi cuerpo estaba rígido, me tiraba para abajo constantemente. Pero eso no era nada comparado con una cosa, el miedo. Miedo de que les hubiera sucedido algo a mi familia. Si yo no me levantaba a protegerlos, nadie lo haría.
Sentía un fuerte dolor en la sien -¿cómo no?- me habían golpeado con algo desde atrás. Al mirar el suelo, vi mi sangre... bastante. Sobre la mesa, un espejo de mano. Probablemente era de Leía. Pero, ¿qué hacía ahí? Esa era la duda.
Entonces, una fuerte sensación emergió desde alguna parte. Era un flashback, una imagen fragmentada de lo que probablemente sucedió una hora atrás... o menos. Lo supuse por la sangre seca y coagulada en el suelo.
Esa tarde estaba conduciendo mi auto, no recuerdo exactamente hacia dónde. Entonces recibí una llamada: era mi hija, Leía. Me pedía que volviera a casa. Decía que algo había pasado.
Cuando llegué, todas las luces estaban apagadas. El silencio era espeso. Mi pequeña estaba sentada de espaldas, en una silla.
Me acerqué... y noté que estaba atada, con una mordaza en la boca.
Y entonces lo sentí: un golpe seco, fuerte. Algo metálico. Luego... dos hombres. Me sujetaron. Me golpearon. Una y otra vez. Perdí la cuenta. Perdí el sentido.
Todo esto comenzó por culpa de Lemy. Por algo que ya le había advertido una semana antes...
Levanté el espejo y me miré.
La imagen fue aterradora. Tenía sangre seca en la frente, el labio roto, moretones en el rostro, y mi ojo derecho completamente rojo.
Suspiré, y por un momento me observé. Llevaba un traje negro, hecho mierda. Y mi camisa blanca... ahora era más roja que blanca.
Traté de caminar por la casa, pero todo daba vueltas. Además, ese constante y molesto ruido blanco en mi oído derecho no desaparecía.
Con todo eso, no sabía que hacer. No sabía si abriría los ojos, cada vez que los cerraba. Y más importante, que podía hacer. Entonces recordé algo, o más bien a alguien... alguien debía estar fuera, en algún otro lugar, o esto no hubiera sucedido. Como Lynn, aunque claro. Ella probablemente estaba en algún concurso de belleza.
¡No!, esa no era Lynn. Esa es lola. Fue entonces que lo note, los nombres de mis hermanas, se mezclaban, y sus caras eran borrosas. Todo era tan molesto y confuso.
Fue en ese momento que lo escuché, un leve y suave pitido, que provenía de algún lado, para mi suerte no de mi oído.
Miré en todas las direcciones, buscando de dónde provenía ese sonido. Y fue entonces cuando lo vi.
El teléfono. Uno de los tantos teléfonos fijos en la casa. La luz estaba encendida.
Para mi suerte, cuando lo levanté y lo acerqué al rostro, aún funcionaba. Pero una duda me golpeó de golpe.
¿A quién llamaría? ¿Quién podría ayudarme...?
Esa era la cuestión.
Solo había una persona. Una sola que podría ayudarme en esta situación.
La llamé. El tono de llamada sonaba una y otra vez mientras yo esperaba. ¿Y si no contestaba? ¿Y si no quería hablar? ¿Y si estaba ocupada en el trabajo...?
¿Y qué le diría si atendía?
Esas preguntas rondaban por mi cabeza mientras los segundos se hacían eternos, como si fueran horas... o días.
Volví a llamar. Otra vez. Y otra.
Nada. Solo el maldito sonido de llamada… y el buzón de voz.
Cuando mis esperanzas ya se habían ido, alguien finalmente contestó.
—¿¡Qué es lo que quieren!? Más les vale que sea algo importante. Estoy trabajando.
Sentí una mezcla de alivio, alegría y miedo. Su voz... hacía tanto que no la escuchaba. Pero las palabras se me atoraron en la garganta.
—¿Hola? ¿Me escuchan?... ¿Para qué me llaman?... ¿Esto es una broma? Lemy o Lupa, si fue alguno de ustedes dos, juro que los—
Antes de que pudiera seguir, unas palabras se escaparon de mí. No sé de dónde salieron exactamente… solo salieron.
—Te... te necesito, Rinn.
—¿¡Lincoln!? ¿¡Sucede algo!?
—No... no lo sé. Todo está borroso.
—¿Dónde estás?
—En casa… alguien me golpeó la cabeza.
—¿Y Lori? ¿Dónde está Lori?
—No lo sé. Pero están en peligro.
—¿Y Lynn? ¿Dónde está Lynn?
—No lo sé, Rinn... necesito que... que vengas.
—Bien. Trata de buscar a las demás. Voy tan rápido como pueda. Y… voy a buscar a Lynn.
—Gracias.
Luego de decir eso, la llamada se cortó.
Aún faltaba encontrar a las demás.
Y comencé a buscar por la casa, mientras los recuerdos regresaban como cuchillas a mi mente. Recordándome la razón por la cual todo esto comenzó.
Hace una semana...