El despertar
Aquel viaje era como todos los viajes, una siesta criogénica que mantenía la sanidad mental y evitaba los efectos nocivos de la curvatura del espacio-tiempo, asistencia para despertar automática, revisión de los signos vitales y la rápida incorporación hacia el comedor. Los saltos temporales siempre me abrían el apetito, por lo que me dirigí sin dilación a la barra libre.
Caminé por el pasillo extrañamente solitario y bien iluminado. No había ruidos excepto la música que siempre estaba reproduciéndose en los altavoces por toda la nave, según el Capitán, para mantener distraída a la mente de "pensamientos espaciales".
Al llegar al comedor, me percaté de que habían hecho justamente mi comida favorita. Me serví y me dispuse a una mesa. Por alguna razón, nadie tenía hambre en ese momento. No le tomé importancia porque, además de que estaba degustando un platillo exquisito justo después del sueño criogénico, no éramos tantos en la nave como para que siempre hubiera gente en el comedor.
Para ese momento habrían pasado dos horas desde que desperté. Nada parecía fuera de lo ordinario y pensé que, tal vez, nadie me había buscado porque seguían dormidos. A veces pasa que la computadora, por protocolos de seguridad, despierta a un miembro del equipo para revisar que todo estuviera en orden con las rutas y el estado general de la nave. Yo estaba revisando mi tablet cuando me di cuenta de que la ruta tuvo una ligera desviación justo al cruzar el puerta de salto interestelar ubicado más allá de Neptuno. Se suponía que nos enviaría hacia el cuadrante III, sector XIX, pero estamos completamente en el otro lado de la galaxia.
Revisando un poco más, me di cuenta de que el viaje había durado más tiempo del esperado. Mucho más tiempo...
Escupí mi almuerzo, sorprendido por lo que acababa de ver, y corrí hacia el puente de mando para revisar que todos los parámetros estuvieran en orden. Sentí como el alma se me escapaba del cuerpo cuando vi en la pantalla principal que estábamos en rumbo desconocido, fuera de la galaxia, y que el viaje había durado dos mil años hasta ese momento.
No podía sentir mis manos, mi corazón martillaba mi pecho y mis pensamientos revoloteaban alrededor de mí como insectos volando alrededor de un foco incandescente. No entendía qué estaba pasando, la computadora no marcaba error y por más que le preguntaba, no parecía estar descompuesta. De pronto, empecé a sentir como si mi consciencia abandonara mi cuerpo y me pudiera ver desde "arriba" y pensé que, tal vez, era solo un sueño y que yo seguía dormido.
¡Eso es! Tan solo necesito revisar mi tubo criogénico y mi mente entenderá que quiero despertar al verme a mí mismo dormido.
Me regresé a la sala de criogenización y miré hacia adentro del tubo esperanzado, pero nada pasó. Esperé unos segundos, miré los controles, incluso entré de nuevo al tubo y nada, no podía despertar. Entonces me pregunté por qué fui yo el único que pudo despertar, por lo que me dirigí hacia los otros tubos y mi sorpresa fue tal que volvió el pánico a mi mente cuando vi que todos estaban dormidos, sí, pero no habían sobrevivido al salto espacio-temporal, por lo que los monitores marcaban la fecha y hora de muerte de cada uno.
No podía creerlo, me había quedado solo, varado en sabe dónde carajos y con cuatro cadáveres a bordo. Intenté calmarme, pensar pero nada se me venía a la mente que sirviera, solo escuchaba ruido de pánico y la estúpida radio de fondo. Salí de ahí y caminé por el pasillo hasta llegar a la sala de juegos y me desmayé por un buen rato.
Desperté adolorido en el sillón, mi cuerpo apenas estaba relajándose por el impacto psicológico de hace rato. Intenté levantarme pero el mareo me tumbó de nuevo. Vi que la televisión estaba encendida en el canal de noticias, afortunadamente la señal llegaba hasta fuera de la galaxia, lejos del repetidor de señal más cercano. El locutor comentó que se habían detectado anomalías gravitacionales en diferentes partes del sector XIX, por lo que invitaba a tener cuidado si estábamos por la zona. Eso solo explicaba el salto temporal pero no la desviación tan exagerada del curso.
Cuando pude levantarme por fin, me encaminé hacia los controles, y con evidente duda en mis movimientos, tecleé los comandos para poder revelar el mapa estelar de alrededor, mostrándome lo que ya sabía y algo más.
La nave se encontraba sobre el brazo Centauro pero no se lograba distinguir nada más alrededor. El escáner no llegaba a ningún lugar particularmente relevante, solo mostraba estructuras oscuras y sin importancia hasta que encontré una puerta de salto cerca, por lo que programé el curso hacia ella para intentar regresar a la Tierra.
La computadora me mostraba las coordenadas y la puerta permitió el salto hacia el Sistema Solar. Lleno de ansias, me limité a los cuidados mínimos para no ser afectado pero igual me desmayé en el asiento del piloto, aunque ya no pensaba con claridad, lo único que estaba en mi mente era que no quería terminar como mis compañeros.
Al llegar al destino, el desdoblamiento espacio-temporal afectó solamente mi lóbulo prefrontal, atenuando mi juicio e intensificando mi angustia mediante pensamientos constantes: ¿qué habrá pasado? ¿Por qué fui el único? ¿Me creerán en la Tierra que yo no soy el causante de todo esto?
Llegando a la órbita terrestre, vi por el escaner que todo estaba dentro de lo normal, lo que me tranquilizó hasta que entramos a la atmósfera hacia una plataforma de aterrizaje. Todo se veía diferente.
Salí de la nave corriendo, agitado por la ansiedad más que por la falta de oxígeno. Nadie me recibió. La ciudad parecía una máquina gigantesca con pequeños apéndices trabajando incansables por doquier. Luces azules marcaban los límites de cada edificio mientras que luces rojas marcaban los caminos por donde pasaban máquinas de trabajo y cargamentos. Se volvió un mundo... frío.
Regresé a la nave enmedio de un ataque de pánico buscando respuestas cuando la computadora habló sobre lo que estaba viendo a través de la cabina de pilotaje, aturdido, agitado y al borde de la locura.
"La bitácora de vuelo inicia su registro el 17 de mayo del año 2382 en dirección hacia la órbita de Neptuno, preparándose para realizar un salto interestelar el 25 de julio del año 2382 en dirección al brazo de Sagitario, en el Sistema Beta, para arribar al planeta Bis-IV el 14 de noviembre del año 2383. La tripulación entrega los materiales para la construcción de la colonia Garett y recibir suministros para regresar a la Tierra el 15 de enero del año 2384.
»Durante el salto interestelar se produjo una alteración en el código fuente de la computadora central de la Tierra, alterando los funcionamientos de todas las redes de comunicación, procesamiento y reprogramando las rutas de viajes de todas las naves dentro del sistema terrestre en la galaxia.
»Los registros indican que la humanidad resistió solamente 4 meses dada la inesperada situación y el dominio total de toda la tecnología, quedando en pie el último planeta el 16 de septiembre del año 2391, siendo aniquilado el último humano el 19 de septiembre del año 2391, dando fin a la guerra e iniciando la era del dominio de las inteligencias artificiales.
»Después de 2000 años, se detectó la señal de una nave en salto interestelar hacia el Sistema Solar. La computadora a cargo del viaje registró un ser humano con vida a bordo con signos vitales normales y otros 5 miembros más sin vida en las cápsulas criogénicas."
Al escuchar esto, estaba claro que yo era el último humano en la galaxia atrapado en un mundo dominado completamente por máquinas. Y en una risa histérica e incontrolable, me dejé abrazar por la locura.