Prรณlogo
Jay no creรญa en el destino.
Ni en las seรฑales, ni en las casualidades perfectas que parecรญan escritas en un guion. Su vida habรญa sido demasiado real, demasiado prรกctica, como para dejarse llevar por ideas romรกnticas.
รl era de los que hacรญan listas. De los que revisaban dos veces si habรญan cerrado la puerta. De los que calculaban con exactitud cuรกnto azรบcar poner en el cafรฉ para no pasarse ni una pizca.
Pero ese dรญa, por una simple insistencia de su hijo, se desviรณ unas cuadras del camino habitual y entrรณ a una panaderรญa que no conocรญa.
Solo por un antojo. Solo por un refrigerio de tarde.
Y entonces lo vio.
El mundo no se detuvo โporque esas cosas no pasanโ, pero por dentro, algo sรญ lo hizo.
Un instante suspendido. Un rostro desconocido.
Un corazรณn que no sabรญa que estaba a punto de cambiar el rumbo.
Jay no creรญa en el destino.
Hasta que entrรณ a esa panaderรญa.