Evie Evanz

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Summary

Evie Evanz fue abusada y ahora ella quería más. Advertencias: Contiene escenas de sexo explícitas Violación Incesto Aclaración: no busco romantizar los actos narrados aquí, conozcan también que esto no es la realidad, así que lean bajo su propio conocimiento y prudencia. *Queda completamente prohibida la copia y/o adaptaciones de esta novela. Todos los derechos están reservados a su autora. REGISTRADA EN SAFE CREATIVE©. Cualquier distribución será sancionada.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Capítulo 1

Evie Evanz se subió al taxi en el asiento del copiloto, saludó al señor de algunos cincuenta años y cabello gris con una sonrisa de boca cerrada, este la miró un tanto extrañado de que ella se sentara en ese lugar y no atrás pero no dijo nada.

El viaje comenzó y Evie solo se hundió en el asiento y cerró los ojos, sintiendo como su blusa de seda fina y traslúcida se deslizaba un poco por sus pechos revelando el borde de sus pezones.

Así estuvo un rato hasta que decidió respirar más profundamente para que su pecho subiera y bajara unas cuantas veces y así la blusa revelara más, consiguiendo que el taxista se removiera incómodo a su lado.

Sus ojos siguieron cerrados pero podía sentir la mirada pesada del señor sobre ella, sobre su escote pronunciado específicamente. Evie casi sonríe pero continuó con la actuación consiguiendo que uno de sus pechos se escapara de su blusa y pudo notar como al taxista se le cortó el aliento.

Evie abrió los labios y ladeó la cabeza para pretender seguir dormida consciente de la mirada del taxista en sus pezones rosados y cada vez más erectos por el aire acondicionado del vehículo.

Sus poros se erizaron cuando el carro disminuyó la velocidad hasta que se detuvo, no tenía idea de donde estaba pero prefirió pretender que seguía durmiendo.

—Maldición que bonita es —susurró el hombre inclinándose hasta su asiento haciéndola sentir su aliento en su cuello —¿estás durmiendo?

Evie no se movió.

—Bien...—susurró el hombro pasando un dedo por su pezón rozando la punta rosada con la yema del dedo —que suave.

Evie casi se estremece cuando siente una lengua pasar por ese mismo pezon, sus latidos se aceleraron, su piel se estremeció, aquella sería la primera vez que Evie tendría sexo, la primera vez que lo haría por qué quería, la primera vez que no sería forzada a hacerlo.

Como aquella noche en una habitación de hotel, Evie aún soñaba con aquel encuentro que le cambió la vida, siempre había soñado con perder o virginidad con alguien que amara pero un malnacido la había atado en una cama y había forzado su pene dentro de ella por horas y horas.

Evie podía recordar la sensación de su cuerpo maltratado, si cerraba los ojos aún podía sentir las manos indeseadas en su cuerpo de un extraño, alguien que ni siquiera estaba enojado con ella sino que la había escogido a ella para hacerle daño a alguien más que ella consideraba su amiga.

Ella debería escoger mejor sus amigos pero lo importante en ese momento era que quizás debería de escoger a alguien mejor con quien tener su esperado encuentro sexual.

Pero la cosa es que estaba cansada de esperar y por esperar alguien más le había robado ese momento e incluso se había ganado la reputación de la chica buena y tierna que no mataría ni una mosca cuando en realidad siempre había soñado con el sexo.

Es por eso que hacerlo con aquel hombre mayor y desconocido le llamaba la atención, lo necesitaba, a este punto no podría escoger a alguien que conociera, su padre casi no la dejaba salir de casa y ya había pensado en hacerlo con alguien muy cercano incluso de lo desesperada que estaba pero, no había funcionado sus intentos de llamar la atención.

Quizás luego funcionaría pero ahora debía aprovechar el tiempo que le tomaba llegar de la escuela a su casa, normalmente unos minutos caminando pero como había tomado un taxi y su chofer estaba enfermo eso le daría un buen tiempo para hundirse en una verga una y otra vez.

Sus pensamientos se vieron disueltos cuando el señor le tomó la mano y la puso en su miembro el cual Evie notó que estaba bastante erecto por lo que en un acto de valentía apretó cuando sintió que el hombre se inclinaba a chupar su pezón pero este al sentir el apretón enseguida se detuvo.

Pero Evie no dijo nada solo comenzó a apretar y a tirar de su verga causando que esta se pusiera más dura y que el hombre retomara la confianza y comenzara a succionar sus tetas, tomando una con la mano y otra con la boca.

—No pares... —gimió Evie.

El hombre tomó su pezon entre sus diente y tiro de él para luego lamerlo duramente mientras que con su mano libre tocó su vagina directamente pues Evie no se había puesto nada de ropa interior.

Evie siguió masturbando al hombre abrumada por las sensaciones de su cuerpo estremecido, una ola de miedo le sobrevino pero al instante fue al olvido cuando el hombre la toma de la cabeza y la movió para que su cara quedara frente a su erección.

Ella no vaciló, le desabrochó el pantalón, tomó su pene con sus manos y se tragó la extensión lo más que pudo hasta que sintió el glande en el tope de su paladar, el sabor desagradable siendo algo que tuvo que ignorar junto con la brisa que barría la piel de su culo expuesto puesto que se encontraba inclinada para lograr chupar cada vez más carne de la verga que sostenía.

El hombre condujo sus cabeza hacia abajo para comenzar a embestir en su boca a un ritmo acelerado. Evie se concentró en chupar y chupar por lo que le tomó por sorpresa cuando sintió manos frías en su cadera.

Evie levantó la cabeza y como pudo la giró para mirar hacia atrás, encontrándose con que afuera del vehículo había un viejo granjero, sucio y con una gran barba gris y enorme barriga detrás de ella mirando su culo expuestos.

Su sangre comenzó a ir muy rápido al sentirse descubierta y vulnerable pero el taxista no le permitió seguir evaluando la situación pues agarró su cabeza entre sus manos para penetrarle la boca nuevamente con su polla y seguir embistiendo.

Evie se estremeció cuando las manos fríos del granjero la tomaron y dio un respingón cuando sintió su lengua pasar por su vagina hasta la raja de su ano.

Sus ojos rodaron hacia atrás debido a la sensación y se obligó a seguir chupando la polla dura que entraba y salía de su boca casi al mismo ritmo que la lengua pasando por su clítoris.

La temperatura bajó y los gemidos de Evie aumentaron en aquel momento, sus ojos de abrían y cerraban y su mandíbula dolía de chupar tanto la polla del taxista, al mismo tiempo los dedos de sus pies se retorcía entre cada lamida en su parte íntima hasta que se detuvo dejándola desorientada.

Pero pronto las alarmas sonaron cuando sintió un pedazo grueso y duro de carne caliente deslizarse desde la entrada de su ano hasta los labios de su vagina lubricándose con la saliva dejada anteriormente allí y el pre semen que salía del glande.

Evie podía sentir que era una gran extensión de carne, no creía que fuera del tamaño de la polla que la había violado, era mucha más grande. Evie se encogió en miedo y angustia al sentir la polla deslizándose más y más por sus labios vaginales. Sin duda aquello dolería.

Intento retroceder y escabullirse para ver si el taxista notaba su miedo y la ayudaba pero solo consiguió tragarse más la verga en su boca provocándole una intensa tos.

—Ngo...mmm —gruñó tratando de liberarse pero el taxista sostuvo su cabeza hacia abajo haciendo que el glande se clavará en su garganta cortando su respiración por un instante en el que sintió la cabeza de la polla del granjero presionarse en la entrada de su vagina.

Sus lágrimas salieron furiosas de sus ojos cuando el pene atravesó sus paredes vaginales y se enterró profundamente en ella.

—¡Mmmhgghg! —Evie se sacudió fuertemente tratando de liberarse y sintió al granjero apretar sus caderas para retroceder un poco y al instante volverla a embestir violentamente causándole un grito que hizo vibrar la polla que tenía en su boca y eso solo le produjo más placer a su dueño por lo que este la penetró más duramente y así mismo iniciaron las embestidas frenéticas en su vagina.

La cabeza de Evie dolía, sus manos apretaban las piernas del taxista, sus ojos lloraban y lloraban lágrimas y su nariz mosqueaba sin cesar.

Las penetraciones se volvieron potentes. Su cuerpo iba de adelante hacia atrás complaciendo a ambos hombres, montones de líquido bajaban por sus piernas. El granjero se abalanzó hacia ella todo lo que pudo para conseguir colar sus manos y apretar sus tetas, tirando de sus pezones fuertemente.

Evie gritó y gimió de dolor, no podía creer que nadie la escuchara. No tenía idea de donde estaba, no debió cerrar los ojos en todo el camino.

Aquello continuó un largo rato, quizás una hora hasta que su cuerpo se sacudió y logró correrse sintiendo el dolor de las embestidas de lado y lado.

—¡Dale preciosa! —Gritó el viejo granjero dándole una fuerte palmada en su trasero y clavándose en ella una y otra vez.

Evie sintió como el taxista se contraía antes de correrse en su boca y no la soltó hasta que ella no tragó todo. Unos minutos después el granjero se derramó muy en lo profundo de sus entrañas. Evie sintió todo llenar su estómago.

—Espero haberte embarazado —dijo saliendo de ella.

Evie cayó hacia un lado cansada y jadeando, su pecho subiendo y bajando frenéticamente, llorando y su cabello vuelto un desastre al igual que su ropa.

El granjero la miró de arriba a abajo y metió su mano para seguir acariciando sus tetas, molestando sus pezones con los dedos sucios de tierra. Evie lo dejo, estaba demasiado cansada para tan siquiera hablar, solo escucho como ambos hombres tenían una plática casual en otro idioma que no reconocía.

El taxista le acarició el vientre y el granjero se inclinó más hacia adentro para tomar su mentón, Evie abrió los ojos en el momento en que sintió la gran barba cepillar su cuello y tetas solo para toparse con el rostro viejo y acabado muy cerca de ella.

Y antes de que pudiera decir algo este abrió la boca y prácticamente se lanzó hacia ella para acaparar sus labios en un beso salvaje y sucio, lleno de saliva y olor nauseabundo.

Evie retrocedió quedando en las piernas del taxista quien no perdió tiempo para tomarla de las caderas y sentarla sobre su verga. Evie gimió en la boca del granjero cuando el taxista la penetró hasta el fondo y así empezaron unas cuentas embestidas con las manos del granjero manoseando sus pechos y todo su cuerpo.

Ella perdió la noción del tiempo hasta que el taxista se corrio en su vagina y los besos húmedos y profundos cesaron. Evie por fin pudo respirar.

Pero lo que no se esperó es que el taxista abriera la puerta y luego de intercambiar unas palabras con el granjero la tomara en brazos para sacarla del auto.

—¿Qué...? ¿A dónde vamos? ¿A donde me llevas? —Evie se movió desesperadamente en sus brazos sintiendo como la brisa de la tarde casi noche soplaba su vestido y se paseaba por la piel sensible de sus partes íntimas, y erizaba sus pezones.

—Tranquila —dijo el taxista siguiendo al granjero a un granero.

Estando allí, él la dejó sobre una superficie de madera a fija indicación del granjero y amarró sus manos arriba de su cabeza con unas sogas haciendo que los latidos de Evie se aceleraran de nuevo.

—¿Qué demonios? ¿Qué pasa? —Evie gritó desesperada al verse atada en un granero oscuro lleno de paja, gallinas y tierra.

El pánico aumentó cuando vio al granjero pasarle unos cuantos billetes al taxista.

—¡Suéltenme! —Gritó Evie una y otra vez, no tenía idea de lo que estaba pasando pero cuando se escucharon muchos pasos y varios hombres vestidos al igual que el granjero comenzaron a llegar, con ojos cansados y aspecto sucio y demacrado se fijaron en ella pudo hacerse una idea.

No saldría de allí pronto.

—Esto es para ustedes mis compañeros, que siempre trabajan todo el tiempo sin recibir nada a cambio, esto es para que se lo disfruten hasta que amanezca, sírvanse y repitan.

Evie sabía que el hombre pudo haber dicho eso en su idioma nativo pero quería que ella escuchara. Llena de miedo y de pánico cerró los ojos y se resignó a ser de estos hombres para que hicieran con ella lo que quisieran y lo hicieron.

Se acercaron y sus manos tocaron y pasaron por todo su cuerpo. Pronto dos hombres comenzaron a chupar sus tetas, un hombre metió la lengua en su vagina y comenzó a penetrarla. Otro le devoró el cuello con lengua y dientes. Otro más pasó la lengua por su ano. Y mas tarde que pronto una verga invadió su boca haciéndola atragantarse en medio de sus gritos y llantos.

Evie comenzó a sacudirse y a temblar fuertemente, era demasiado, los hombres estaban siendo muy bruscos con ella. No perdieron tiempo, el que estaba frente a ella sacó la lengua de su vagina y se desabrochó los pantalones, Evie hizo contacto visual con el viejo cuando este se colocó entre en medio de sus piernas abiertas.

—No por favor...—rogó y recordando que tenía una cora tierna que le podría recordar a su hija o algo así trato de manipularlo con sus ojos atormentados pero esto solo pareció encender más al hombre quien abrió sus piernas al máximo y forzó su entrada vaginal con su polla larga y gruesa causándole un tremendo dolor a Evie.

—Que bien te sientes...—el hombre comenzó a embestirla como si fuera poseído y al maldecir en su propio idioma.

El cuerpo entero de Evie se retorció una y otra vez tratando de chupar la verga que tenía en su boca y de resistir las embestidas potentes en su vagina.

El tiempo parecía no pasar, y los hombres que esperaban detrás del granjero parecían desesperados y ansiosos, pronto tuvo más manos tocándola. Y otras pollas queriendo entrar en su boca, era una locura.

Incluso el cabello de Evie estaba siendo utilizado, también sus piernas y pies. Los hombres comenzaron a masturbarse y correrse sobre ella. El que la violaba frenéticamente se corrio muy dentro de ella y al instante en que se hizo a un lado llegó otro y luego otro siendo muchos los que se hundieron en su vagina.

Evie estaba al punto de desmayarse cuando un hombre mayor se colocó entre en medio de sus piernas y en lugar de penetrar su vagina, se forzó en la entrada de su ano.

Ella gritó y gritó como demente cuando el hombre empujó con fuerza dentro de su carne sensible para conseguir meter todo su polla dentro de ella.

Evie no podía respirar, no pudo seguir chupando las vergas en su boca por lo que sacudió la cabeza, pero el hombre frente a ella le tomó el rostro y le metió la lengua en la boca devorándola completamente.

Los senos de Evie ardían de dolor de tanto que habían sido maltratados y ahora tendría que aguantar como se clavaban en su ano uno y otra vez.

En algún punto de la noche la levantaron de la superficie de madera y la follaron fuertemente entre dos hombres, una en su vagina y otro en su ano, y así comenzaron a intercambiarse. Cuando terminaban unos, comenzaba otros.

—Eres tan rica —gimió el hombre frente a ella tomando su rostro entre sus grandes y callosas manos y besándola con amplitud mientras la penetraba bestialmente.

—¿Cuántos años tienes? —Murmuró el hombre que se encontraba atrás de ella mientras chupaba su cuello y se clavaba una y otra vez en su ano —no pareces legal pero estás tan buena.

Evie maldijo en su cabeza, aquellos hombres eran asquerosos y sucios y ahora ella era parte de su suciedad, ella tenía su semen, saliva e incluso orina muy dentro de ella y no podía hacer nada, solo le quedó ver como la noche cambiaba a día lentamente.

Su padre estaría preocupado por ella, aquello no sería bueno...