Sin Color

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Summary

Cinco chicos. Una banda. Cinco historias que nadie se atreve a contar. Alejandro quiso cantar para silenciar sus miedos... hasta que el miedo lo alcanzó sobre el asfalto. Marcos aprendió a brillar para no mostrar sus grietas. Sebastián es el alma del grupo, aunque por dentro cargue una oscuridad que no deja ver a nadie. Lucas se perdió entre humo y calles sin salida, y solo su mejor amigo pudo recordarle quién era. Por otro lado está Nicolás... el más callado, el que siempre parece distante, guarda un amor que no puede decir ni siquiera en voz baja. MNLITE nació para compartir su música con el mundo, pero ¿qué pasa cuando lo que callas grita más fuerte que cualquier canción? Un accidente cambia todo. Viejas culpas despiertan, secretos amenazan con romperlos, y las melodías que antes los unían se vuelven eco de lo que duele. "Sin Color" no es solo una historia de ídolos o de notas perfectas. Es la historia de quedarse cuando el miedo dice que huyas. De abrazar cuando tus manos tiemblan. Y de cómo, a veces, solo en la oscuridad encontramos las letras que definen quiénes somos.

Genre
Thriller
Author
Dal_m00n
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Hace muchos años penséen como escapar de un mundo lleno de miedo. Hoy ese temor se ha desvanecido, como si fuera una lagrima seca que no deja ningún rastro.

Me encontraba en una sala privada junto a los demás integrantes de mi grupo. Frente a nosotros, una reportera de ojos marrones, famosa por tener millones de seguidores y por decir lo que muchos no se atreven. La Srta. C.O.T.I.L.L.A (Señorita Curiosa, Obsesiva y Totalmente Interesada en Los Líos Ajenos), cómo así le habíamos apodado, no era su nombre real, pero era como la conocíamos todos. Tal vez algún día se entere. Y espero que es día no llegue.

Su estilo de entrevistar era un poco... cuestionable. No solo preguntaba por los proyectos a futuro, sino, también metía ciertas preguntas que a nadie le importaba, pero le generaba vistas. Nunca me pareció un trabajo honorable, criticar a los solistas o bandas que lamentablemente no logran asesinar expectativas de ella como fan, pero al final, quién era yo para poder juzgar el trabajo de ella. Especialmente cuándo se esmeró tanto para hacer una de las mejores entrevistadoras de la ciudad.

— Y estamos aquí con el grupo MNLITE —dijo, con una sonrisa impecable, mientras las cámaras encendían. No negaré que era hermosa, en serio, era realmente hermosa. Pero detrás de esa belleza habían demasiadas curiosidades que eran desplazadas en preguntas. Tenía qué mantener la postura, la sonrisa, la imagen y aunque tenía que ser fingida lo tenía que hacer. —Alejandro — continuó— Esa canción ha tocado fibras muy profundas en tus fans. Cómo podemos observar —apuntó a la pantalla que se encontraba frente a nosotros— la letra de la canción nos habla de un amor no correspondido. ¿Dirías que fue inspirada por algo personal... o para alguien especial?

no me sorprendió la pregunta. Más bien ya lo estaba esperando. Sin embargo, lo que me sorprendió fue silencio. Ese tipo de silencio que hace todo que todos en las salas se detengan, aunque nadie lo note. La miré fijamente, pero no fue con molestia, ni con miedo. Solo con una calma extraña, y pensando en cómo podría salir de esta situación.

—Supongo que toda canción nace de algo real — dije, pensando en cada palabra—. Quizás de una persona o a veces de un recuerdo... y otras, de algo que ya no está.

Ella ascendió. Sonrió, como si pensara que había conseguido algo que muchos no saben. Pero no lo hizo. Sus palabras estaban tan cargadas de dobles sentido que hasta el aire se volvió denso de un momento a otro. Alcancé a ver a nuestro mánager agachado, hojeando los papeles con rapidez. Por el mismo hecho de que esa pregunta no se encontraba en el guion. Y aunque estuviéramos preparados, seguía siendo sorprendente las preguntas de doble sentido.

—A ver —continué— vivo con cuatro hombres que parecen niños de siete años. Así que solo, lo que se dice "solo", no estoy —sonreí—. Y fuera de ellos, sigo sin estarlo. Mi celular no para de sonar con mensajes sin notificaciones de mucho apoyo de nuestros fans... Y si te dijera cuántas llegan al día, no lo llegarías a entender —pause un rato—. Supongo qué tú no sabes lo que en verdad se siente recibir tanto apoyo, ¿cierto, señorita Gabriela?

Ella se quedó en silencio. La sonrisa ya no era tan natural. Cerro el en vivo antes de lo previsto. Supongo que yo no podía aguantar tanto humillación de parte nuestra, y aunque no parezca, creo que sí lo afectó mi comentario.

8:00pm

Aquella noche salimos a cenar para celebrar. La entrevista había explotado en redes, los fans hablaban de nosotros más que nunca, y por un momento, todo parecía perfecto. Las luces cálidas del restaurante parpadeaban como si también estuvieran celebrando con nosotros. Había risas, bromas tontas y promesas de que todo esto apenas comenzaba.

Ya estaban alrededor de las 8:30 de aquella velada, así que me dispuse irme primero, salí con los audífonos puestos, un poco distraído. El aire nocturno estaba tranquilo, casi frío, pero se sentía limpio, como si algo estuviera por comenzar. Me subía la auto, y al encender el motor, empezó a sonar una demo antigua. Una que había grabado en la fábrica años atrás. Me reí al pensar que quizás uno de los chicos lo haya querido escuchar. Ese momento se podría declarar como uno de mis momentos felices.

Empecé a manejar con un poco de tranquilidad, algo que no era muy común en mí. Iba pensando en la letra de una nueva canción. Sintiéndome por un momento... bien. Y ahí, fue donde pude ver un par de luz definiendo demasiado rápido.

Fue un segundo de parálisis, donde tu mente se enfoca en aquellos recuerdos que te dio la vida, y fue en ese instante que vi la vida en otra dimensión. Y ahí, fue donde mi mundo se partió en dos.

¡CRASH!

Un sonido brutal de metal retorciéndose, vidrios estrellando, y un golpe que me secó todo el aire del pecho.

El cinturón me sostuvo, pero me dolió como si intentara partirme. Sentía el volante perder forma entre mis manos. Me golpeó la cabeza hacia un lado, y todo giró. Cómo es el tiempo se hubiera fracturado.

Pude escuchar un sonido agudo, que reemplazaba el silencio de cada palabra de ayuda. Fue un pitido. Largo y constante.

Intenté moverme. Pero sentía el peso del coche arriba mío.

Intenté hablar. Pero no pude.

Todo se volvió blanco, de ai gris, y finalmente... nada.

8:50 pm

—¡Alejandro! — escuché de pronto—. ¡Alex!, ¡Sebas, ya abrió los ojos!

Podía ver con un poco de dificultad una sombra conocida, una sombra que para muchos era exigente y serio, sin embargo, para mirar a todo lo contrario. Estaba empezando a ver poco a poco, tras pestañar muchas veces, me percaté que Marcos no estaba solo, si no también estaban mis damás amigos, esos a los cuales les había dedicado por primera vez tiempo y alegría. Aquel chico de ojos color café estaba llorando en frente mío, quizá era por miedo, o quizás también temía que todo lo que ve construídos estuviera yendo a partir de ese momento.

—Aguanta, porfavor —susurró con una voz rota.

Pero mis párpados pesaban más que todo lo que había sentido esa noche. Ese sonido seguía, quería que se callara, pero aún estaba ahí.

Desde aquella noche, jamás imaginé lo que el destino traía escondido. Nunca creí que un fantasma del pasado vendría a estrellarse de frente. La chica a la que alguna vez le canté me choco sin titubeo.

Si lo hubiera sabido tal vez habría hecho algo distinto. Pero en el fondo... creo que no. Aún la amaba. A pesar del tiempo, del silencio y de la distancia, esa chica de veintiuno seguía siendo, mi mente, la de diecisiete. La misma que me hizo escribir mi primera canción, la misma que me hizo sentir que amar era algo grande.

Fue mi primer amor. Mi primer beso. Mi primer todo.

Ella me conocía mejor que nadie. Y aunque los años nos separaron, nunca dejó de estar cerca... solo que yo no lo sabía. Tal vez por todo esto, finalmente encontrar descanso. Eso quiero creer. No es que yo le haya fallado. No hubo traición, ni mentiras, ni mucho menos terceras personas. O al menos, no en el historia.

Pero en la suya, quizá sí.

y esta vez no vino a romper con palabras, con despedidas lentas o mensajes sin respuestas. Esta vez eligió silenciar sus voces... terminando con las mías.